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El ex jefe de la delegación Rosario de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Iván Jokanovich, conocido en el ambiente como «Señor J», aceptó un juicio abreviado y fue condenado a un año y medio de prisión por haber filtrado información reservada a un ex policía que, a su vez, la retransmitía a la organización Los Monos. Como ya había cumplido ese lapso en prisión preventiva, en el penal federal de Ezeiza, recuperó la libertad: la pena quedó saldada con el tiempo que pasó detenido.

La sentencia la firmó el juez federal Ricardo Moisés Vázquez, del Tribunal Oral Federal N° 1 de Rosario, que homologó el acuerdo entre el fiscal federal Federico Reynares Solari y la defensa a cargo de Fernando Sirio y Candela De Marchi. El fallo, fechado el 20 de octubre, contempla 18 meses de cárcel por encubrimiento agravado –por tratarse de un delito precedente especialmente grave, el tráfico de estupefacientes, y por su condición de funcionario público–, más incumplimiento de los deberes de funcionario público e infracción a la ley de inteligencia 25.520 por mantener contactos no autorizados con un funcionario judicial. Además, le impuso tres años de inhabilitación especial y el decomiso de bienes secuestrados en dos inmuebles de calle Ituzaingó: armas, municiones, teléfonos, computadoras, dispositivos de almacenamiento y dinero.

La investigación, a cargo de la Fiscalía Federal N° 2 de Rosario y la Procunar, estableció que el exespía accedió a información confidencial de causas a las que no estaba asignado y se la pasó a Juan José Raffo, un ex subcomisario exonerado y condenado en 2018 a cinco años y diez meses de prisión como integrante de Los Monos, que estuvo dos años prófugo y fue detenido en la ciudad de Buenos Aires en marzo de 2025. Los datos que filtró incluían seguimientos de Gendarmería, intervenciones telefónicas y detalles de allanamientos y causas en curso. Para el tribunal, esa información le permitió a Raffo anticiparse a medidas judiciales y eludir procedimientos.

Raffo retransmitía esos datos a la estructura que el recluso Leandro «Pollo» Vinardi –alojado en Ezeiza y señalado como mano derecha de Ariel Máximo «Guille» Cantero– manejaba en Villa Gobernador Gálvez, Villa Constitución, San Lorenzo y Granadero Baigorria, y que según la causa descansaba en Guillermo «Chupa» u «Ojitos» Sosa, ex referente de la barra brava de Newell's preso desde mayo de 2022 por el crimen de Nelson «Chivo» Saravia. El propio Raffo también cumplía otras tareas para la banda: compraba dólares que después se usaban para adquirir droga, en el marco del Operativo Romaní.

Durante los peritajes aparecieron otros elementos que complicaron al exagente. En su teléfono había documentos sobre una investigación federal por la salida de cargamentos de droga desde la Terminal Puerto Rosario, una causa en la que no tenía ninguna intervención institucional autorizada: la documentación de la AFI acreditaba que integraba el organismo y cumplía funciones en Rosario, pero no registraba permiso para participar de esa pesquisa. El fallo también tuvo por probados sus contactos no autorizados con el entonces fiscal provincial Mariano Ríos Artacho, vinculados a un auto que estaba a su nombre y que Raffo usó en Buenos Aires.

El derrotero judicial venía de lejos. Jokanovich fue detenido en mayo de 2024, cuando estaba al frente de la delegación rosarina, en el marco de la investigación sobre la estructura narco. El entonces juez federal Marcelo Bailaque –hoy preso por corrupción con causas por narcotráfico y lavado de dinero– le otorgó la libertad y un mes después lo procesó sin prisión preventiva. La fiscalía apeló, la Cámara Federal de Rosario revocó esa excarcelación y la defensa recusó a los camaristas, un planteo que fue rechazado en todas las instancias. La Sala III de la Cámara Federal de Casación Penal confirmó el pedido de detención en junio de 2025 y el exespía se entregó. La semana pasada, con las firmas de Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, la Corte Suprema desestimó su último recurso de queja por cuestiones formales y dejó el camino libre para el acuerdo.

Con el juicio abreviado, la causa se cerró con una condena de 18 meses que ya está cumplida y sin un solo día más de cárcel para el hombre que dirigió la inteligencia federal en Rosario: la causa por las filtraciones que terminaron en manos de Los Monos quedó saldada con una pena que se agotó en la preventiva.