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«El infierno es una sociedad sin industria»: lo dijo Milei después de que cerrara otra fábrica
«El infierno en términos económicos es una sociedad sin industria ni comercio», dijo el presidente Javier Milei el sábado, desde el escenario del nuevo auditorio de la iglesia evangélica Jesús ...
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«El infierno en términos económicos es una sociedad sin industria ni comercio», dijo el presidente Javier Milei el sábado, desde el escenario del nuevo auditorio de la iglesia evangélica Jesús es Rey, en Neuquén, con la cúpula de La Libertad Avanza en primera fila y pedidos de reelección entre aplausos. El mandatario habló de «los argentinos» que conocieron ese infierno con la inflación y recibió una bendición «para los tiempos difíciles». Veinticuatro horas antes, a 1.400 kilómetros de ese templo, la agrotecnológica Plantium había bajado definitivamente las persianas de su planta de Villa Constitución y dejado en la calle a 84 operarios. No era un taller de barrio: era la empresa que desarrollaba los pilotos automáticos, los monitores de siembra y el robot agrícola autónomo del campo argentino.
La firma del Grupo Plantium —integrada por Gentec y Plantium— cerró el viernes las puertas de su fábrica y envió 84 telegramas de despido, a los que se suman alrededor de 30 trabajadores del centro de innovación que la empresa había inaugurado en Rosario en 2022, con más de 50 profesionales. El dueño y fundador, Jorge Gentili, explicó por qué ya no puede: «Gentec es una empresa proveedora. Tiene cuatro clientes. Metalfor nos quedó debiendo, entre cheques devueltos y cuenta corriente, 500 millones de pesos. Pauny, que ahora está con un problema, nos está devolviendo todos los cheques. Plantium está en una situación seria y AGCO no nos compró más». Y remató: «El productor está frito. No compra nada».
Los números del grupo explican el desenlace. Gentec acumula una deuda bancaria de 4.000 millones de pesos y otros 315 millones en 224 cheques rechazados. El pasivo bancario de Plantium llegó a 9.700 millones de pesos, más 350 millones por 63 cheques sin fondos. «Intenté vender la empresa, buscar un socio, pero ya no va más», contó Gentili, que había apostado a que la buena cosecha reactivaría la compra de maquinaria. «Llegó Expoagro y no pasó nada. Iba a venir AgroActiva y fue cero. Seguí esperando y endeudándome para pagar los sueldos». «Nunca hice nada malo y no hago esto porque se me ocurre ser maldito. No tengo otra salida. No hay plata para poder seguir y la única forma que puedo es despidiendo gente, y no le puedo pagar», admitió.
El gremio acompañó la búsqueda de alternativas y ahora reclama por las indemnizaciones. Fulvio Monti, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, recordó que la proveeduría del sindicato aportó 500.000 pesos mensuales por familia para garantizar alimentos cuando la empresa no completaba los salarios. La negociación apuntaba a reducir la plantilla de unos 200 trabajadores a unos 70: un grupo aceptó retiros voluntarios e incluso resignar el 50% de las indemnizaciones. «En plenas negociaciones, la empresa envió 84 telegramas de despido», relató Monti. «No podés desconocer la responsabilidad empresaria. No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar». El dirigente atribuyó el golpe a la competencia importada: un piloto automático chino cuesta la quinta parte que uno nacional. En una ciudad que ya venía con más de 2.000 despidos industriales acumulados, el impacto se siente doble.
Plantium no es un caso aislado: es la punta de una nueva oleada. La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) informó que, con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre fines de 2023 y julio de 2026 cayeron 508 empleadores industriales (8,6%) y 12.000 trabajadores del rubro (8,9%) en la provincia. La maquinaria agrícola fue el sector que más se derrumbó en la medición de agosto: 37,9%, y las unidades autopropulsadas (tractores, cosechadoras y pulverizadoras) cayeron 20,6% interanual, según Acara. La siderurgia santafesina acumula un nivel de actividad 30,5% por debajo de 2023. En el mismo mes, Electrolux cerró su planta de Rosario (200 empleados), Bunge bajó las persianas de la fábrica de fertilizantes de Campana (200), Basf redujo a un turno su planta de General Lagos (13 despidos), el frigorífico Friar de Reconquista paró un turno de faena (80) y Stellantis suspendió actividades y personal en sus plantas de Buenos Aires y Córdoba.
El cuadro macroeconómico no ofrece consuelo. El Banco Central reconoció en su Informe de Política Monetaria que la Argentina entró en recesión; la inversión cayó 5,2% interanual en septiembre, según la consultora Ferreres, y el 43,5% de los empresarios pyme advierte un riesgo directo de desaparición, de acuerdo a la encuesta de Apyme y la Universidad de José C. Paz. La Fundación Observatorio PyME midió que una de cada siete pymes industriales está embargada por ARCA, que la producción cayó 11,9% y el empleo 5,6%, y que el plazo promedio de cobro trepó a 49 días. El próximo martes la Unión Industrial Argentina recibe al ministro Luis Caputo, que ya anticipó su respuesta: «No nos podemos mover ni un centímetro». Mientras tanto, el infierno que el Presidente describió el sábado ya tiene domicilio: la planta vacía de Villa Constitución.
La firma del Grupo Plantium —integrada por Gentec y Plantium— cerró el viernes las puertas de su fábrica y envió 84 telegramas de despido, a los que se suman alrededor de 30 trabajadores del centro de innovación que la empresa había inaugurado en Rosario en 2022, con más de 50 profesionales. El dueño y fundador, Jorge Gentili, explicó por qué ya no puede: «Gentec es una empresa proveedora. Tiene cuatro clientes. Metalfor nos quedó debiendo, entre cheques devueltos y cuenta corriente, 500 millones de pesos. Pauny, que ahora está con un problema, nos está devolviendo todos los cheques. Plantium está en una situación seria y AGCO no nos compró más». Y remató: «El productor está frito. No compra nada».
Los números del grupo explican el desenlace. Gentec acumula una deuda bancaria de 4.000 millones de pesos y otros 315 millones en 224 cheques rechazados. El pasivo bancario de Plantium llegó a 9.700 millones de pesos, más 350 millones por 63 cheques sin fondos. «Intenté vender la empresa, buscar un socio, pero ya no va más», contó Gentili, que había apostado a que la buena cosecha reactivaría la compra de maquinaria. «Llegó Expoagro y no pasó nada. Iba a venir AgroActiva y fue cero. Seguí esperando y endeudándome para pagar los sueldos». «Nunca hice nada malo y no hago esto porque se me ocurre ser maldito. No tengo otra salida. No hay plata para poder seguir y la única forma que puedo es despidiendo gente, y no le puedo pagar», admitió.
El gremio acompañó la búsqueda de alternativas y ahora reclama por las indemnizaciones. Fulvio Monti, secretario general del Sindicato de Empleados de Comercio de Villa Constitución, recordó que la proveeduría del sindicato aportó 500.000 pesos mensuales por familia para garantizar alimentos cuando la empresa no completaba los salarios. La negociación apuntaba a reducir la plantilla de unos 200 trabajadores a unos 70: un grupo aceptó retiros voluntarios e incluso resignar el 50% de las indemnizaciones. «En plenas negociaciones, la empresa envió 84 telegramas de despido», relató Monti. «No podés desconocer la responsabilidad empresaria. No podés dejar a 84 empleados afuera, pretender seguir trabajando normalmente y decirles que, si te va bien, les vas a pagar». El dirigente atribuyó el golpe a la competencia importada: un piloto automático chino cuesta la quinta parte que uno nacional. En una ciudad que ya venía con más de 2.000 despidos industriales acumulados, el impacto se siente doble.
Plantium no es un caso aislado: es la punta de una nueva oleada. La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) informó que, con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre fines de 2023 y julio de 2026 cayeron 508 empleadores industriales (8,6%) y 12.000 trabajadores del rubro (8,9%) en la provincia. La maquinaria agrícola fue el sector que más se derrumbó en la medición de agosto: 37,9%, y las unidades autopropulsadas (tractores, cosechadoras y pulverizadoras) cayeron 20,6% interanual, según Acara. La siderurgia santafesina acumula un nivel de actividad 30,5% por debajo de 2023. En el mismo mes, Electrolux cerró su planta de Rosario (200 empleados), Bunge bajó las persianas de la fábrica de fertilizantes de Campana (200), Basf redujo a un turno su planta de General Lagos (13 despidos), el frigorífico Friar de Reconquista paró un turno de faena (80) y Stellantis suspendió actividades y personal en sus plantas de Buenos Aires y Córdoba.
El cuadro macroeconómico no ofrece consuelo. El Banco Central reconoció en su Informe de Política Monetaria que la Argentina entró en recesión; la inversión cayó 5,2% interanual en septiembre, según la consultora Ferreres, y el 43,5% de los empresarios pyme advierte un riesgo directo de desaparición, de acuerdo a la encuesta de Apyme y la Universidad de José C. Paz. La Fundación Observatorio PyME midió que una de cada siete pymes industriales está embargada por ARCA, que la producción cayó 11,9% y el empleo 5,6%, y que el plazo promedio de cobro trepó a 49 días. El próximo martes la Unión Industrial Argentina recibe al ministro Luis Caputo, que ya anticipó su respuesta: «No nos podemos mover ni un centímetro». Mientras tanto, el infierno que el Presidente describió el sábado ya tiene domicilio: la planta vacía de Villa Constitución.
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