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Cristiano Ronaldo le puso punto final a su historia con la selección de Portugal. A los 41 años, el delantero anunció este jueves su retiro internacional en un video de unos cinco minutos que publicó en sus redes sociales, donde lee una carta dirigida a los portugueses. “Llegó el día de devolver la camiseta siete de la selección de todos nosotros”, arranca.

“Nunca la sentí como exclusivamente mía, pero durante 23 años tuve el privilegio y la responsabilidad de vestirla, de defenderla y de llevarla conmigo en los estadios de todo el mundo. Hoy llegó el momento de entregarla al futuro”, dice el capitán, que reconoce que no fue una decisión sencilla: “Hay decisiones que no se toman solo con la cabeza, sino también con el corazón”.

La despedida cierra una trayectoria que empezó en agosto de 2003, cuando debutó con 18 años, y que lo convirtió en el jugador con más partidos internacionales y el máximo goleador de la historia de las selecciones: 234 partidos y 146 goles. Con Portugal ganó la Eurocopa 2016 y dos ediciones de la Nations League, y es el único futbolista que marcó en seis Mundiales.



En la carta, Ronaldo también habló de lo que no aparece en las estadísticas: “Cuando miro atrás y pienso en todo lo que viví en la selección, no veo solo partidos, goles, récords o trofeos. Veo personas”. Y sumó: “También fallé, también sufrí, también hubo momentos en que no fui capaz de dar a los portugueses aquello que tanto deseaban, pero nunca desistí”.

Hubo lugar para la familia, en un pasaje que se llevó buena parte de las repercusiones: “Gracias por comprender las ausencias, los sacrificios y los momentos en que la selección tuvo que ocupar un espacio que también les pertenecía. Si llegué tan lejos, fue porque fuimos siempre de la mano”.

Y para sus compañeros: “Tuve el privilegio de ser vuestro capitán, pero ningún capitán camina solo y ustedes son parte de mi historia”. Antes de terminar, prometió que seguirá de cerca al equipo: “Nunca dejaré de ser uno de ustedes. Seguiré sufriendo, vibrando y celebrando cada victoria de Portugal con un siu”.

El cierre fue para los hinchas: “Pasé mi vida trabajando para ser el mejor jugador del mundo. Hoy comprendo que la mayor victoria fue haber merecido representar al mejor país del mundo. Gracias por estos 23 años. Gracias por creer en mí. Portugal siempre estará en mí”.

El anuncio llegó después de un final convulsionado con la selección. Todo estalló en la última fecha FIFA, cuando el nuevo seleccionador, Jorge Jesus, lo dejó en el banco en la victoria 2-1 sobre Noruega en Oslo, el 27 de septiembre, pese a que el delantero había calentado durante buena parte del segundo tiempo. Ronaldo se fue directo al vestuario sin saludar a los hinchas y, tres días después, dejó la concentración en Copenhague.

En un comunicado, el capitán acusó al entrenador de haber incumplido dos promesas sobre sus minutos y admitió que marcharse había sido un error. El Consejo de Disciplina de la Federación Portuguesa le aplicó 30 días de suspensión y una multa de 255 euros. Su regreso seguía abierto: incluso había quedado en la prelista para la convocatoria que Jorge Jesus iba a anunciar este viernes. Ronaldo se adelantó.

Su último partido había sido el 6 de julio, en Arlington: Portugal cayó 1-0 con España por un gol de Mikel Merino a los 91 minutos y quedó eliminado en los octavos del Mundial 2026. Ronaldo, que había avisado que era su última Copa del Mundo, se retiró de la cancha entre lágrimas y con la sensación de haber dado todo: “Me voy con la conciencia tranquila”.

Las reacciones no tardaron. Bruno Fernandes, compañero de selección, le escribió “gracias por la inspiración”; el Manchester United, uno de sus clubes, recordó su paso; y la propia selección portuguesa publicó un video con su trayectoria y una frase: “Una historia que dura para siempre. Gracias por todo, capitán”. La Federación anunció que organizará un partido homenaje, aunque todavía sin fecha ni sede.

Ronaldo no se retira del fútbol: sigue jugando en Al-Nassr de Arabia Saudita, donde tiene contrato. Lo que termina es su ciclo con la camiseta que, según sus propias palabras, algún día volverá a mirar desde la tribuna.