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Blanco cruzó al PRO: “No sean alcahuetes del gobernador”
La interna de Unidos para Cambiar Santa Fe tuvo este jueves un capítulo de alto voltaje en la Cámara de Diputados. En medio del debate que terminó con la media sanción de la reforma penal impulsad...
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La interna de Unidos para Cambiar Santa Fe tuvo este jueves un capítulo de alto voltaje en la Cámara de Diputados. En medio del debate que terminó con la media sanción de la reforma penal impulsada por Maximiliano Pullaro, el jefe del bloque socialista, Joaquín Blanco, salió al cruce de las declaraciones que durante la semana habían formulado dos funcionarios provinciales de extracción PRO, Federico Angelini y Cristian Cunha, con cuestionamientos al socialismo por las demoras en alcanzar un acuerdo legislativo.
Sin nombrarlos directamente en el tramo más filoso de su intervención, Blanco dejó una frase que resonó en el recinto y que sintetizó el malestar del socialismo con las presiones de sus socios políticos: "El mejor aporte que uno le puede hacer a un gobernador es no ser alcahuete, es decir lo que uno piensa desde la lealtad y convicciones".
El legislador también advirtió sobre el deterioro del debate político en torno a la seguridad y el riesgo de convertirlo en una disputa electoral anticipada, a poco más de un año de las elecciones provinciales de 2027. "Cuando a la política la conduce la comunicación y qué conviene decir y qué no, cometemos errores", planteó.
Blanco comenzó su exposición manifestando su preocupación por "el nivel del debate político en las últimas semanas respecto de la seguridad en la provincia de Santa Fe y a 70 días de comenzar un nuevo ciclo electoral". En ese marco, defendió los reparos que el socialismo había planteado al proyecto original del Ejecutivo y justificó las modificaciones negociadas para alcanzar el acuerdo que finalmente permitió la media sanción.
"Era una mala ley", resumió sobre el mensaje que había enviado el gobierno provincial. Y explicó: "No era una buena idea, no es una ley ómnibus, es una sola ley que modifica cinco leyes que no tiene conexión una con otra".
El diputado reivindicó entonces la experiencia de las gestiones socialistas en materia de seguridad y el trabajo de sus antiguos gobernadores, Rubén Galassi y Antonio Bonfatti. Recordó que ambos gobernaron con minoría parlamentaria y debieron enfrentar fuertes conflictos institucionales y políticos. "Si hoy estamos discutiendo y dándole estas herramientas a fiscales es porque en 2014 instauramos el sistema acusatorio en el fuero penal a pesar de tanta resistencia corporativa, porque tuvimos el coraje con el gobierno en minoría de avanzar en una transformación de fondo", sostuvo.
También tuvo palabras de reconocimiento para la diputada Lionella Cattalini, una de las protagonistas de la negociación legislativa. La destacó por haber sostenido la discusión política frente a los cuestionamientos y por su actuación en la Convención Constituyente y en las denuncias judiciales contra los exjueces federales Marcelo Bailaque y Gastón Salmain.
"Un coraje que no es discursivo como los que agarran un micrófono y buscan decir frases para el reel de Instagram, a ver si alguien me bendice y me pone con la birome en una lista de diputados en febrero", lanzó, en otra referencia a las declaraciones de funcionarios que habían cuestionado al socialismo.
Y completó: "Hace 20 años que el PS combate las mafias en la provincia, ¿se piensan que nos van a correr apretándonos por redes sociales o frases desafortunadas de algún funcionario?".
LAS FOTOS QUE INCOMODARON AL PRO
Uno de los pasajes más gráficos de la intervención llegó cuando Blanco respondió a las declaraciones de Federico Angelini, secretario de Coordinación del gobierno provincial. Consultado durante la semana sobre las dificultades para alcanzar un acuerdo legislativo, el funcionario había atribuido las diferencias a cuestiones ideológicas. Incluso había planteado que, si el desacuerdo con el socialismo obedecía a una disputa política, sería "gravísimo porque detrás de eso pueden venir homicidios".
Angelini también había cuestionado la política de seguridad de los gobiernos socialistas y aludido con sarcasmo a las "reuniones universitarias" que organizaban durante aquellas gestiones.
La respuesta de Blanco fue recurrir a fotografías para recordar la trayectoria compartida de varios de los actuales integrantes del gobierno de Pullaro con las administraciones del Frente Progresista.
Primero exhibió una imagen del gobernador Hermes Binner poniendo en funciones como director de la cárcel de Coronda a Pablo Cococcioni, actual ministro de Justicia y Seguridad y jefe de Angelini. "No nació de un repollo este funcionario y estuvo en los tres gobiernos del Frente Progresista", recordó.
Después mostró una fotografía de la asunción del gabinete de Miguel Lifschitz, en la que aparecen el propio Maximiliano Pullaro, Gustavo Puccini, Daniel Di Lena y Martín Pullaro, todos integrantes del actual esquema de gobierno.
Finalmente, sumó una tercera imagen, de 2018, durante la inauguración de la cárcel de mujeres, con Cococcioni, Lifschitz, Pullaro y Clara García.
"Para los que creen que la política pública nace de probeta, sepan que hay una continuidad de formación de equipos técnicos, de funcionarios, acumulación de experiencias y planes de gobierno vinculados a la seguridad", remarcó.
"LA TENTACIÓN AL POPULISMO POR DERECHA O POR IZQUIERDA"
El otro destinatario de los cuestionamientos socialistas fue Cristian Cunha, secretario de Cooperación del gobierno provincial, también proveniente del PRO. Durante la semana, el funcionario había cuestionado al socialismo por sus posiciones en materia de seguridad y lo había calificado como una corriente "garantista que protegía a los delincuentes".
"Les gustaba ponerse la camperita de los Juegos Sudamericanos", había ironizado, en alusión a la gestión socialista.
Blanco le reclamó responsabilidad y recordó que la construcción de Unidos demandó un esfuerzo político de todos sus integrantes. "Nosotros construimos el frente Unidos con enorme esfuerzo político para esta herramienta de transformación", respondió.
El diputado también puso el foco en las consecuencias que puede tener la utilización electoral de la cuestión de la seguridad. Advirtió sobre "el error de poner en discusión electoral el tema de la seguridad" y sostuvo que, si bien cada administración tiene derecho a reivindicar sus resultados, existe el riesgo de caer en "la tentación al populismo por derecha o por izquierda".
"Esta provincia sufrió muchísimo para que en 2027 tengamos una discusión maniquea en los candidatos a gobernador", planteó. Y expresó su deseo de que, independientemente del resultado electoral, la política de seguridad provincial mantenga una orientación compartida: "Ojalá que gane quien gane en 2027 la política de seguridad tenga un mismo norte".
Las declaraciones de Blanco expusieron en el recinto una disputa que había permanecido durante varios días en el terreno de las declaraciones públicas y las redes sociales. La negociación entre radicales y socialistas finalmente permitió destrabar el proyecto, después de introducir modificaciones sobre algunos de los artículos más cuestionados de la iniciativa original.
La Cámara baja le dio media sanción por 37 votos a favor y 11 en contra. Pero el acuerdo legislativo no alcanzó para disimular las diferencias políticas dentro de Unidos.
Sin nombrarlos directamente en el tramo más filoso de su intervención, Blanco dejó una frase que resonó en el recinto y que sintetizó el malestar del socialismo con las presiones de sus socios políticos: "El mejor aporte que uno le puede hacer a un gobernador es no ser alcahuete, es decir lo que uno piensa desde la lealtad y convicciones".
El legislador también advirtió sobre el deterioro del debate político en torno a la seguridad y el riesgo de convertirlo en una disputa electoral anticipada, a poco más de un año de las elecciones provinciales de 2027. "Cuando a la política la conduce la comunicación y qué conviene decir y qué no, cometemos errores", planteó.
Blanco comenzó su exposición manifestando su preocupación por "el nivel del debate político en las últimas semanas respecto de la seguridad en la provincia de Santa Fe y a 70 días de comenzar un nuevo ciclo electoral". En ese marco, defendió los reparos que el socialismo había planteado al proyecto original del Ejecutivo y justificó las modificaciones negociadas para alcanzar el acuerdo que finalmente permitió la media sanción.
"Era una mala ley", resumió sobre el mensaje que había enviado el gobierno provincial. Y explicó: "No era una buena idea, no es una ley ómnibus, es una sola ley que modifica cinco leyes que no tiene conexión una con otra".
El diputado reivindicó entonces la experiencia de las gestiones socialistas en materia de seguridad y el trabajo de sus antiguos gobernadores, Rubén Galassi y Antonio Bonfatti. Recordó que ambos gobernaron con minoría parlamentaria y debieron enfrentar fuertes conflictos institucionales y políticos. "Si hoy estamos discutiendo y dándole estas herramientas a fiscales es porque en 2014 instauramos el sistema acusatorio en el fuero penal a pesar de tanta resistencia corporativa, porque tuvimos el coraje con el gobierno en minoría de avanzar en una transformación de fondo", sostuvo.
También tuvo palabras de reconocimiento para la diputada Lionella Cattalini, una de las protagonistas de la negociación legislativa. La destacó por haber sostenido la discusión política frente a los cuestionamientos y por su actuación en la Convención Constituyente y en las denuncias judiciales contra los exjueces federales Marcelo Bailaque y Gastón Salmain.
"Un coraje que no es discursivo como los que agarran un micrófono y buscan decir frases para el reel de Instagram, a ver si alguien me bendice y me pone con la birome en una lista de diputados en febrero", lanzó, en otra referencia a las declaraciones de funcionarios que habían cuestionado al socialismo.
Y completó: "Hace 20 años que el PS combate las mafias en la provincia, ¿se piensan que nos van a correr apretándonos por redes sociales o frases desafortunadas de algún funcionario?".
LAS FOTOS QUE INCOMODARON AL PRO
Uno de los pasajes más gráficos de la intervención llegó cuando Blanco respondió a las declaraciones de Federico Angelini, secretario de Coordinación del gobierno provincial. Consultado durante la semana sobre las dificultades para alcanzar un acuerdo legislativo, el funcionario había atribuido las diferencias a cuestiones ideológicas. Incluso había planteado que, si el desacuerdo con el socialismo obedecía a una disputa política, sería "gravísimo porque detrás de eso pueden venir homicidios".
Angelini también había cuestionado la política de seguridad de los gobiernos socialistas y aludido con sarcasmo a las "reuniones universitarias" que organizaban durante aquellas gestiones.
La respuesta de Blanco fue recurrir a fotografías para recordar la trayectoria compartida de varios de los actuales integrantes del gobierno de Pullaro con las administraciones del Frente Progresista.
Primero exhibió una imagen del gobernador Hermes Binner poniendo en funciones como director de la cárcel de Coronda a Pablo Cococcioni, actual ministro de Justicia y Seguridad y jefe de Angelini. "No nació de un repollo este funcionario y estuvo en los tres gobiernos del Frente Progresista", recordó.
Después mostró una fotografía de la asunción del gabinete de Miguel Lifschitz, en la que aparecen el propio Maximiliano Pullaro, Gustavo Puccini, Daniel Di Lena y Martín Pullaro, todos integrantes del actual esquema de gobierno.
Finalmente, sumó una tercera imagen, de 2018, durante la inauguración de la cárcel de mujeres, con Cococcioni, Lifschitz, Pullaro y Clara García.
"Para los que creen que la política pública nace de probeta, sepan que hay una continuidad de formación de equipos técnicos, de funcionarios, acumulación de experiencias y planes de gobierno vinculados a la seguridad", remarcó.
"LA TENTACIÓN AL POPULISMO POR DERECHA O POR IZQUIERDA"
El otro destinatario de los cuestionamientos socialistas fue Cristian Cunha, secretario de Cooperación del gobierno provincial, también proveniente del PRO. Durante la semana, el funcionario había cuestionado al socialismo por sus posiciones en materia de seguridad y lo había calificado como una corriente "garantista que protegía a los delincuentes".
"Les gustaba ponerse la camperita de los Juegos Sudamericanos", había ironizado, en alusión a la gestión socialista.
Blanco le reclamó responsabilidad y recordó que la construcción de Unidos demandó un esfuerzo político de todos sus integrantes. "Nosotros construimos el frente Unidos con enorme esfuerzo político para esta herramienta de transformación", respondió.
El diputado también puso el foco en las consecuencias que puede tener la utilización electoral de la cuestión de la seguridad. Advirtió sobre "el error de poner en discusión electoral el tema de la seguridad" y sostuvo que, si bien cada administración tiene derecho a reivindicar sus resultados, existe el riesgo de caer en "la tentación al populismo por derecha o por izquierda".
"Esta provincia sufrió muchísimo para que en 2027 tengamos una discusión maniquea en los candidatos a gobernador", planteó. Y expresó su deseo de que, independientemente del resultado electoral, la política de seguridad provincial mantenga una orientación compartida: "Ojalá que gane quien gane en 2027 la política de seguridad tenga un mismo norte".
Las declaraciones de Blanco expusieron en el recinto una disputa que había permanecido durante varios días en el terreno de las declaraciones públicas y las redes sociales. La negociación entre radicales y socialistas finalmente permitió destrabar el proyecto, después de introducir modificaciones sobre algunos de los artículos más cuestionados de la iniciativa original.
La Cámara baja le dio media sanción por 37 votos a favor y 11 en contra. Pero el acuerdo legislativo no alcanzó para disimular las diferencias políticas dentro de Unidos.
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