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Santa Fe es la provincia más castigada por la destrucción del empleo pyme
Santa Fe es la provincia más golpeada del país en materia de empleo desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026 los trabajadores registrados en unidades p...
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Santa Fe es la provincia más golpeada del país en materia de empleo desde que Javier Milei llegó a la Casa Rosada. Entre noviembre de 2023 y julio de 2026 los trabajadores registrados en unidades productivas cayeron de 632.761 a 611.230: 21.531 puestos menos, una contracción del 3,4%. El informe, elaborado sobre las series de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), se conoce la misma semana en que dos secretarios de Federico Sturzenegger celebraron en Diputados haber eliminado 81.000 puestos estatales y en que la ANSES oficializó un aumento del 1,93% para los jubilados.
El derrumbe se concentra en la industria manufacturera, que perdió 11.835 trabajadores, seguida por transporte y almacenamiento (5.576), enseñanza (2.140) y alojamiento y servicios de comida (2.035). Pero el dato más elocuente es otro: de las 3.239 empresas que dejaron de existir (-6,4%), todas pertenecen al universo de hasta 500 trabajadores (3.243 empleadores menos). Las firmas de más de 500 empleados no sólo no cerraron: pasaron de 115 a 119, un 3,5% más. Por tamaño, el 80,8% de los puestos perdidos (17.404) se explica por las empresas de hasta 500 trabajadores, mientras las grandes recortaron 4.127 (19,2%). En transporte y almacenamiento la sangría de empleadores fue del 22,5%: 1.414 firmas menos.
La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) le había puesto números al mismo fenómeno un día antes: la producción fabril cayó 1,9% interanual en agosto y acumula un retroceso del 3,3% en los primeros ocho meses de 2026, con el 66% de las ramas relevadas en baja. La maquinaria agropecuaria, uno de los orgullos de la provincia, se desplomó 37,9% frente a agosto de 2025. Según la SRT, la industria santafesina perdió 12.246 empleos registrados (de 138.251 a 126.005, -8,9%) y 508 empleadores industriales (-8,6%) desde diciembre de 2023. El consumo eléctrico de los grandes usuarios industriales cayó 5,6% interanual y está 18,4% por debajo de 2023. Fisfe atribuye la caída al consumo privado (-2,4% en el segundo trimestre), la inversión, la parálisis de la obra pública, el avance de las importaciones de bienes finales y los altos costos operativos.
VENDER MENOS, GANAR LO MISMO
¿Cómo se sostiene una economía que produce y vende menos? Con un ajuste que no pasa por la inversión sino por el costo laboral. Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia sobre grandes empresas mostró que, entre el promedio de 2023 y el primer semestre de 2026, la masa salarial declarada (remuneraciones, beneficios y cargas sociales) cayó 16,7% en términos reales. En el mismo período las ventas de alimentos y bebidas, materiales y construcción y consumo retrocedieron entre 25,8% y 37,3%, mientras petróleo y gas creció 24,3% y energía regulada 8,3%. Los márgenes, sin embargo, resistieron: el bloque energético opera con un retorno sobre ventas cercano al 35% y alimentos y consumo mantuvieron tasas de 7,2% y 10,8%, en línea con el promedio 2019-2023. La conclusión del trabajo es una sentencia: «menos pagos al personal explican por qué ciertos márgenes de ganancias sectoriales pudieron recuperarse en un contexto de menores ventas». Incluso en los rubros ganadores hubo ajuste: en petróleo y gas la masa salarial cayó 22,7% y el empleo formal 11%.
DEL CORDÓN INDUSTRIAL AL BOLSILLO
En el cordón industrial del Gran Rosario el resultado tiene nombres propios: Electrolux cerró su planta de Batlle y Ordóñez al 3400 con 200 despidos tras medio siglo de actividad; Pampa Energía cerró su planta de caucho sintético; Adient y General Motors recortaron actividad y La Bancaria denunció despidos en Nación Servicios; la UOCRA reportó 36 trabajadores echados en una sola tanda. A escala nacional, la misma semana se conoció el cierre de la planta de Bunge en Campana (110 trabajadores bajo convenio, unos 250 empleos contando contratistas) y la paralización de siete semanas de parte de la producción de Stellantis en Córdoba. Las grandes empresas que el Gobierno exhibe como prueba de confianza no están generando empleo: lo recortan, lo tercerizan o lo trasladan.
Mientras tanto, el ajuste llegó también a los que no tienen empresa. Este miércoles la ANSES oficializó por resolución 304/2026 un aumento de 1,93% para noviembre: la jubilación mínima queda en $444.158,46 y, con el bono de $70.000, en $514.158,46. La canasta básica total de septiembre, la que marca la línea de pobreza para un adulto, era de $528.319, y una familia tipo necesitó $1.632.505 para no ser pobre. El proyecto de Presupuesto 2027 que el oficialismo no logró dictaminar este miércoles congela ese bono en $70.000, sin aumentos nominales, y proyecta unos 79.000 jubilados y pensionados menos, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. En Santa Fe, mientras tanto, siguen cerrando las pymes: 3.239 empresas menos en 32 meses.
El derrumbe se concentra en la industria manufacturera, que perdió 11.835 trabajadores, seguida por transporte y almacenamiento (5.576), enseñanza (2.140) y alojamiento y servicios de comida (2.035). Pero el dato más elocuente es otro: de las 3.239 empresas que dejaron de existir (-6,4%), todas pertenecen al universo de hasta 500 trabajadores (3.243 empleadores menos). Las firmas de más de 500 empleados no sólo no cerraron: pasaron de 115 a 119, un 3,5% más. Por tamaño, el 80,8% de los puestos perdidos (17.404) se explica por las empresas de hasta 500 trabajadores, mientras las grandes recortaron 4.127 (19,2%). En transporte y almacenamiento la sangría de empleadores fue del 22,5%: 1.414 firmas menos.
La Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) le había puesto números al mismo fenómeno un día antes: la producción fabril cayó 1,9% interanual en agosto y acumula un retroceso del 3,3% en los primeros ocho meses de 2026, con el 66% de las ramas relevadas en baja. La maquinaria agropecuaria, uno de los orgullos de la provincia, se desplomó 37,9% frente a agosto de 2025. Según la SRT, la industria santafesina perdió 12.246 empleos registrados (de 138.251 a 126.005, -8,9%) y 508 empleadores industriales (-8,6%) desde diciembre de 2023. El consumo eléctrico de los grandes usuarios industriales cayó 5,6% interanual y está 18,4% por debajo de 2023. Fisfe atribuye la caída al consumo privado (-2,4% en el segundo trimestre), la inversión, la parálisis de la obra pública, el avance de las importaciones de bienes finales y los altos costos operativos.
VENDER MENOS, GANAR LO MISMO
¿Cómo se sostiene una economía que produce y vende menos? Con un ajuste que no pasa por la inversión sino por el costo laboral. Un informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia sobre grandes empresas mostró que, entre el promedio de 2023 y el primer semestre de 2026, la masa salarial declarada (remuneraciones, beneficios y cargas sociales) cayó 16,7% en términos reales. En el mismo período las ventas de alimentos y bebidas, materiales y construcción y consumo retrocedieron entre 25,8% y 37,3%, mientras petróleo y gas creció 24,3% y energía regulada 8,3%. Los márgenes, sin embargo, resistieron: el bloque energético opera con un retorno sobre ventas cercano al 35% y alimentos y consumo mantuvieron tasas de 7,2% y 10,8%, en línea con el promedio 2019-2023. La conclusión del trabajo es una sentencia: «menos pagos al personal explican por qué ciertos márgenes de ganancias sectoriales pudieron recuperarse en un contexto de menores ventas». Incluso en los rubros ganadores hubo ajuste: en petróleo y gas la masa salarial cayó 22,7% y el empleo formal 11%.
DEL CORDÓN INDUSTRIAL AL BOLSILLO
En el cordón industrial del Gran Rosario el resultado tiene nombres propios: Electrolux cerró su planta de Batlle y Ordóñez al 3400 con 200 despidos tras medio siglo de actividad; Pampa Energía cerró su planta de caucho sintético; Adient y General Motors recortaron actividad y La Bancaria denunció despidos en Nación Servicios; la UOCRA reportó 36 trabajadores echados en una sola tanda. A escala nacional, la misma semana se conoció el cierre de la planta de Bunge en Campana (110 trabajadores bajo convenio, unos 250 empleos contando contratistas) y la paralización de siete semanas de parte de la producción de Stellantis en Córdoba. Las grandes empresas que el Gobierno exhibe como prueba de confianza no están generando empleo: lo recortan, lo tercerizan o lo trasladan.
Mientras tanto, el ajuste llegó también a los que no tienen empresa. Este miércoles la ANSES oficializó por resolución 304/2026 un aumento de 1,93% para noviembre: la jubilación mínima queda en $444.158,46 y, con el bono de $70.000, en $514.158,46. La canasta básica total de septiembre, la que marca la línea de pobreza para un adulto, era de $528.319, y una familia tipo necesitó $1.632.505 para no ser pobre. El proyecto de Presupuesto 2027 que el oficialismo no logró dictaminar este miércoles congela ese bono en $70.000, sin aumentos nominales, y proyecta unos 79.000 jubilados y pensionados menos, según la Oficina de Presupuesto del Congreso. En Santa Fe, mientras tanto, siguen cerrando las pymes: 3.239 empresas menos en 32 meses.
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