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Pullaro y Milei sellaron una tregua política con la mira puesta en 2027
La primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), realizada este jueves en La Fluvial, dejó una imagen de respaldo político que el gobierno de Javier Milei nece...
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La primera Ronda de Negocios del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), realizada este jueves en La Fluvial, dejó una imagen de respaldo político que el gobierno de Javier Milei necesitaba en medio de las dificultades económicas y de un escenario político adverso. El encuentro convocó a casi 2.000 empresarios, nueve gobernadores de distintos espacios y tres figuras centrales del gabinete nacional. El anfitrión, Maximiliano Pullaro, aprovechó la ocasión para respaldar el rumbo macroeconómico de la Casa Rosada, aunque defendió una agenda propia centrada en la producción y la infraestructura.
La jornada tuvo una dimensión económica concreta: se organizaron 86 mesas de negocios con 43 grandes compañías de los sectores minero, energético e industrial, además de más de 2.100 reuniones entre esas firmas y potenciales proveedores y otras 340 entre empresas proveedoras. Participaron compañías como Río Tinto, Glencore, Barrick, Newmont y Eramet, interesadas en vincular sus proyectos con proveedores locales. Los encuentros no garantizan contratos ni inversiones, pero permiten a las pymes conocer los requisitos para integrarse a nuevas cadenas de abastecimiento.
En su discurso de apertura, Pullaro reivindicó el equilibrio macroeconómico como condición para el desarrollo y cuestionó las políticas del pasado que, según su interpretación, desaprovecharon los superávits fiscales y comerciales. Sin embargo, también reclamó que los dólares que generen la minería y la energía se traduzcan en inversiones en rutas, conectividad, puertos, aeropuertos e infraestructura energética. La idea que compartieron varios mandatarios fue que el derrame económico no se producirá automáticamente: deberá construirse mediante políticas que alcancen a la producción y al empleo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, recogió el respaldo del gobernador para defender el programa de Milei. Aseguró que la Argentina debe mantener el rumbo económico y atribuyó el renovado interés de los inversores al liderazgo presidencial, la estabilidad, el RIGI, la previsibilidad institucional y el contexto internacional. También presentó cifras de proyectos e inversiones previstas para los próximos años, con la expectativa de que las exportaciones mineras y energéticas alcancen entre 50.000 y 55.000 millones de dólares anuales hacia 2030. Se trata, en buena medida, de proyecciones y no de resultados ya concretados.
La lectura política se hizo explícita con la intervención de Diego Santilli, quien agradeció a los gobernadores que acompañaron al Gobierno nacional en momentos difíciles. El jefe de Gabinete destacó el respaldo de mandatarios como Pullaro para sostener iniciativas centrales de la administración libertaria, entre ellas el DNU 70/23. También se refirió a las negociaciones en curso por el Presupuesto 2027 y la suspensión de las elecciones primarias nacionales. En ese contexto, la presencia de Santilli y de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, funcionó como una señal de diálogo entre la Casa Rosada y las provincias.
La apuesta inmediata es que esa relación facilite acuerdos de cara a las elecciones de 2027. Milei necesita respaldo legislativo y gobernabilidad para sostener su programa; los gobernadores, por su parte, buscan evitar que La Libertad Avanza complique sus estrategias electorales en cada distrito. La jornada en Rosario permitió exhibir una convivencia política basada en intereses compartidos, sin que los mandatarios deban adherir por completo a la identidad libertaria.
Karina Milei sintetizó el objetivo económico del encuentro con la expresión win-win: que las grandes compañías encuentren proveedores competitivos y que las pymes argentinas accedan a nuevos negocios, crezcan y generen empleo. La escena también tuvo una traducción política. Nación consiguió una fotografía de respaldo a su principal herramienta de promoción de inversiones, mientras Santa Fe mostró capacidad de convocatoria y protagonismo productivo, con margen para negociar sin resignar su identidad.
La jornada tuvo una dimensión económica concreta: se organizaron 86 mesas de negocios con 43 grandes compañías de los sectores minero, energético e industrial, además de más de 2.100 reuniones entre esas firmas y potenciales proveedores y otras 340 entre empresas proveedoras. Participaron compañías como Río Tinto, Glencore, Barrick, Newmont y Eramet, interesadas en vincular sus proyectos con proveedores locales. Los encuentros no garantizan contratos ni inversiones, pero permiten a las pymes conocer los requisitos para integrarse a nuevas cadenas de abastecimiento.
En su discurso de apertura, Pullaro reivindicó el equilibrio macroeconómico como condición para el desarrollo y cuestionó las políticas del pasado que, según su interpretación, desaprovecharon los superávits fiscales y comerciales. Sin embargo, también reclamó que los dólares que generen la minería y la energía se traduzcan en inversiones en rutas, conectividad, puertos, aeropuertos e infraestructura energética. La idea que compartieron varios mandatarios fue que el derrame económico no se producirá automáticamente: deberá construirse mediante políticas que alcancen a la producción y al empleo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, recogió el respaldo del gobernador para defender el programa de Milei. Aseguró que la Argentina debe mantener el rumbo económico y atribuyó el renovado interés de los inversores al liderazgo presidencial, la estabilidad, el RIGI, la previsibilidad institucional y el contexto internacional. También presentó cifras de proyectos e inversiones previstas para los próximos años, con la expectativa de que las exportaciones mineras y energéticas alcancen entre 50.000 y 55.000 millones de dólares anuales hacia 2030. Se trata, en buena medida, de proyecciones y no de resultados ya concretados.
La lectura política se hizo explícita con la intervención de Diego Santilli, quien agradeció a los gobernadores que acompañaron al Gobierno nacional en momentos difíciles. El jefe de Gabinete destacó el respaldo de mandatarios como Pullaro para sostener iniciativas centrales de la administración libertaria, entre ellas el DNU 70/23. También se refirió a las negociaciones en curso por el Presupuesto 2027 y la suspensión de las elecciones primarias nacionales. En ese contexto, la presencia de Santilli y de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, funcionó como una señal de diálogo entre la Casa Rosada y las provincias.
La apuesta inmediata es que esa relación facilite acuerdos de cara a las elecciones de 2027. Milei necesita respaldo legislativo y gobernabilidad para sostener su programa; los gobernadores, por su parte, buscan evitar que La Libertad Avanza complique sus estrategias electorales en cada distrito. La jornada en Rosario permitió exhibir una convivencia política basada en intereses compartidos, sin que los mandatarios deban adherir por completo a la identidad libertaria.
Karina Milei sintetizó el objetivo económico del encuentro con la expresión win-win: que las grandes compañías encuentren proveedores competitivos y que las pymes argentinas accedan a nuevos negocios, crezcan y generen empleo. La escena también tuvo una traducción política. Nación consiguió una fotografía de respaldo a su principal herramienta de promoción de inversiones, mientras Santa Fe mostró capacidad de convocatoria y protagonismo productivo, con margen para negociar sin resignar su identidad.
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