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Parkinson: Rabbia pidió un plan urgente por la falta de medicación
La falta de levodopa, un medicamento esencial para tratar la enfermedad de Parkinson, llegó a la Legislatura santafesina. El diputado provincial y médico Miguel Rabbia presentó un pedido de informe...
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La falta de levodopa, un medicamento esencial para tratar la enfermedad de Parkinson, llegó a la Legislatura santafesina. El diputado provincial y médico Miguel Rabbia presentó un pedido de informes al gobierno de Santa Fe para conocer qué medidas se están tomando frente al desabastecimiento y qué alternativas se analizan para garantizar la continuidad de los tratamientos.
El reclamo se suma a las advertencias de pacientes y familiares, que vienen denunciando dificultades para conseguir la medicación y reclamando una respuesta estatal. En Rosario, el colectivo Águilas Guerreras y la Red Argentina de Parkinson convocaron el sábado pasado a un abrazo solidario en la plaza Montenegro bajo la consigna “El Parkinson no puede esperar”.
La situación se agravó después de que el laboratorio Pfizer interrumpiera temporalmente la producción de Levocar, una de las presentaciones de levodopa-carbidopa utilizadas en el país. Según la información citada por Rabbia, la compañía comunicó la decisión al Ministerio de Salud de la Nación el 17 de septiembre. La alternativa de producción nacional, Parkinel, elaborada por Laboratorios Bagó, cubre alrededor del 35 por ciento de la demanda, una proporción que resulta insuficiente para compensar el faltante.
Además del problema de disponibilidad, el cambio de presentación puede no resultar adecuado para todos los pacientes que venían utilizando la formulación de Pfizer. Por eso, la crisis no se limita a conseguir una caja en la farmacia: también plantea dificultades para sostener tratamientos que requieren continuidad y seguimiento médico.
“La salud no puede ser un bien de mercado, tiene que haber un claro rol de rectoría de parte del Estado. La responsabilidad primaria, según la Constitución Nacional, es de los estados provinciales”, afirmó Rabbia.
UNA MEDICACIÓN QUE NO ADMITE INTERRUPCIONES
La urgencia del reclamo está vinculada con las características del tratamiento. La levodopa tiene una vida media corta en el organismo y sus efectos disminuyen en pocas horas, por lo que las tomas deben respetar las indicaciones médicas. Una interrupción puede provocar un agravamiento marcado de los síntomas, con rigidez muscular, pérdida de movilidad y dificultades para tragar.
“A las tres o cuatro horas la concentración del medicamento en sangre comienza a caer”, explicó el legislador, quien advirtió que, en estas condiciones, “ni siquiera podés saltear una toma”.
La falta de suministro también había sido denunciada por pacientes y familiares, que alertaron sobre la incertidumbre que genera no saber si podrán conseguir las dosis necesarias. Walter Savarecio, paciente y uno de los referentes de la convocatoria realizada en Rosario, había señalado que Pfizer abastecía entre el 65 y el 70 por ciento del mercado argentino, mientras que Bagó cubría el resto. La salida temporal del primer laboratorio dejó una demanda que la producción nacional no logró absorber.
GARANTIZAR EL SUMINISTRO
En su presentación, Rabbia pidió precisiones sobre las gestiones realizadas por el gobierno provincial, los plazos previstos para normalizar el abastecimiento y las opciones disponibles para evitar que los pacientes queden sin medicación. Entre las posibilidades mencionó la importación directa como una alternativa que debería evaluarse.
“El gobernador debería tener un plan B, un plan C, un plan D siempre”, sostuvo, al reclamar previsión y medidas de contingencia frente a una situación que compromete la continuidad de los tratamientos.
Los plazos informados por Pfizer también cambiaron desde que se conoció la interrupción de la producción. Inicialmente, la empresa había previsto normalizar el abastecimiento en marzo de 2027, pero luego adelantó que la producción y la provisión local podrían reanudarse entre noviembre y diciembre de este año. Mientras tanto, Bagó trabaja para ampliar la cobertura con su medicamento de fabricación nacional.
El pedido de informes busca que las autoridades sanitarias detallen qué respuestas pueden ofrecer mientras persista el faltante. “Más allá de la devolución, es sensibilizar a las autoridades para que se ocupen del tema y para que nos den respuesta y tranquilidad a toda nuestra comunidad”, concluyó Rabbia.
Para las personas con Parkinson, la disponibilidad del medicamento es una condición indispensable para sostener su movilidad y su vida cotidiana. La incertidumbre sobre el abastecimiento mantiene abierto el reclamo de pacientes, familiares y profesionales por una solución que garantice el acceso regular al tratamiento.
El reclamo se suma a las advertencias de pacientes y familiares, que vienen denunciando dificultades para conseguir la medicación y reclamando una respuesta estatal. En Rosario, el colectivo Águilas Guerreras y la Red Argentina de Parkinson convocaron el sábado pasado a un abrazo solidario en la plaza Montenegro bajo la consigna “El Parkinson no puede esperar”.
La situación se agravó después de que el laboratorio Pfizer interrumpiera temporalmente la producción de Levocar, una de las presentaciones de levodopa-carbidopa utilizadas en el país. Según la información citada por Rabbia, la compañía comunicó la decisión al Ministerio de Salud de la Nación el 17 de septiembre. La alternativa de producción nacional, Parkinel, elaborada por Laboratorios Bagó, cubre alrededor del 35 por ciento de la demanda, una proporción que resulta insuficiente para compensar el faltante.
Además del problema de disponibilidad, el cambio de presentación puede no resultar adecuado para todos los pacientes que venían utilizando la formulación de Pfizer. Por eso, la crisis no se limita a conseguir una caja en la farmacia: también plantea dificultades para sostener tratamientos que requieren continuidad y seguimiento médico.
“La salud no puede ser un bien de mercado, tiene que haber un claro rol de rectoría de parte del Estado. La responsabilidad primaria, según la Constitución Nacional, es de los estados provinciales”, afirmó Rabbia.
UNA MEDICACIÓN QUE NO ADMITE INTERRUPCIONES
La urgencia del reclamo está vinculada con las características del tratamiento. La levodopa tiene una vida media corta en el organismo y sus efectos disminuyen en pocas horas, por lo que las tomas deben respetar las indicaciones médicas. Una interrupción puede provocar un agravamiento marcado de los síntomas, con rigidez muscular, pérdida de movilidad y dificultades para tragar.
“A las tres o cuatro horas la concentración del medicamento en sangre comienza a caer”, explicó el legislador, quien advirtió que, en estas condiciones, “ni siquiera podés saltear una toma”.
La falta de suministro también había sido denunciada por pacientes y familiares, que alertaron sobre la incertidumbre que genera no saber si podrán conseguir las dosis necesarias. Walter Savarecio, paciente y uno de los referentes de la convocatoria realizada en Rosario, había señalado que Pfizer abastecía entre el 65 y el 70 por ciento del mercado argentino, mientras que Bagó cubría el resto. La salida temporal del primer laboratorio dejó una demanda que la producción nacional no logró absorber.
GARANTIZAR EL SUMINISTRO
En su presentación, Rabbia pidió precisiones sobre las gestiones realizadas por el gobierno provincial, los plazos previstos para normalizar el abastecimiento y las opciones disponibles para evitar que los pacientes queden sin medicación. Entre las posibilidades mencionó la importación directa como una alternativa que debería evaluarse.
“El gobernador debería tener un plan B, un plan C, un plan D siempre”, sostuvo, al reclamar previsión y medidas de contingencia frente a una situación que compromete la continuidad de los tratamientos.
Los plazos informados por Pfizer también cambiaron desde que se conoció la interrupción de la producción. Inicialmente, la empresa había previsto normalizar el abastecimiento en marzo de 2027, pero luego adelantó que la producción y la provisión local podrían reanudarse entre noviembre y diciembre de este año. Mientras tanto, Bagó trabaja para ampliar la cobertura con su medicamento de fabricación nacional.
El pedido de informes busca que las autoridades sanitarias detallen qué respuestas pueden ofrecer mientras persista el faltante. “Más allá de la devolución, es sensibilizar a las autoridades para que se ocupen del tema y para que nos den respuesta y tranquilidad a toda nuestra comunidad”, concluyó Rabbia.
Para las personas con Parkinson, la disponibilidad del medicamento es una condición indispensable para sostener su movilidad y su vida cotidiana. La incertidumbre sobre el abastecimiento mantiene abierto el reclamo de pacientes, familiares y profesionales por una solución que garantice el acceso regular al tratamiento.
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