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Milei dolarizó la tasa de los vuelos de cabotaje: pagarán hasta 4 veces más y el gran beneficiado es Eurnekian
El Gobierno aprobó este viernes el nuevo cuadro tarifario del sistema aeroportuario mediante la Resolución 69/2026 del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), publicada en e...
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El Gobierno aprobó este viernes el nuevo cuadro tarifario del sistema aeroportuario mediante la Resolución 69/2026 del Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), publicada en el Boletín Oficial: la Tasa de Uso de Aeroestación (TUA) de los vuelos de cabotaje dejará de estar expresada en pesos y pasará a fijarse en dólares, con un tope de US$ 9 por pasajero embarcado. Hasta ahora la tasa doméstica era de $5.685 para los aeropuertos de categoría I, $3.963 para los de categoría II y $3.472 para los de categorías III y IV, alrededor de US$ 3,70 en el primer caso al tipo de cambio de referencia. En términos reales, el salto va de 2,4 a 4 veces según la categoría de la terminal. Los nuevos valores regirán a los 60 días corridos de su publicación.
En un pasaje de ida y vuelta, si ambos aeropuertos aplican la nueva tarifa, el cargo aeroportuario trepará a US$ 18, unos US$ 10,60 más por pasajero que con el esquema anterior. La propia ORSNA explicó el sentido de la medida: la dolarización permitirá “preservar el valor de la contraprestación, evitar actualizaciones recurrentes en pesos y garantizar la sostenibilidad de los ingresos de la concesión”. Dicho de otro modo: el Estado decide proteger los ingresos del concesionario de la inflación argentina, mientras el riesgo cambiario queda íntegramente del lado del pasajero, que cobra en pesos. El contraste es notorio con los vuelos internacionales, donde la tasa principal se mantiene en US$ 57 y la regional de hasta 1.000 kilómetros baja 56%, de US$ 57 a US$ 25,16.
El tarifazo se aprobó apenas diez días después de que el Gobierno cerrara la renegociación del contrato de concesión de 35 aeropuertos del llamado Grupo “A”, formalizada por la Decisión Administrativa 27. El acuerdo extiende el plazo de explotación hasta febrero de 2049 —con siete años adicionales para amortizar las inversiones, lo que proyecta el horizonte hasta 2056—, pone fin a la demanda judicial que la empresa había iniciado en 2023 por la distorsión de la ecuación económico-financiera del contrato y fija inversiones directas adicionales por US$ 600 millones (IVA incluido), a acreditar antes del 30 de junio de 2027, con el 75% de esas obras terminadas antes del 31 de diciembre de 2031.
El anuncio de inversiones por US$ 1.500 millones con el que se presentó el paquete no equivale a un desembolso de esa magnitud por parte de la empresa. El detalle oficial indica que solo US$ 600 millones son aporte propio: el resto se apoya en el Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos, que se alimenta de los ingresos de la propia actividad aeroportuaria. “Acá hay que mirar la letra chica. Te anuncian inversiones por 1.500 millones de dólares como si fuera toda plata nueva que pone Eurnekian, pero el aporte propio comprometido es de 600 millones. El resto se apoya en el sistema aeroportuario y en financiamiento”, resumió un ejecutivo del sector; “el punto es cuánto riesgo empresario asume realmente y cuánto termina trasladándose a los pasajeros”.
El beneficiario tiene nombre y apellido y el vínculo con el poder está documentado. Javier Milei fue economista jefe de Aeropuertos Argentina 2000 antes de ser presidente y, según reconstruyó la prensa especializada, se interesó especialmente en que salieran tanto la extensión de la concesión como la tasa dolarizada que pedía Eduardo Eurnekian. En el trámite de la renegociación, el propio Presidente “se excusó de intervenir en asuntos vinculados con AA2000” y su grupo empresario invocando su anterior relación profesional, “por razones de decoro y delicadeza”. Tampoco es un dato aislado: Nicolás Posse, su primer jefe de Gabinete, también había sido ejecutivo de Eurnekian.
La escala del negocio ayuda a dimensionar lo que se reparte. Aeropuertos Argentina 2000 concentra alrededor del 90% del tráfico aéreo del país y opera terminales como Ezeiza, Aeroparque y Córdoba, por las que pasan cerca de 43 millones de pasajeros al año. La concesión original se adjudicó en 1998 y en 2020 ya había recibido una prórroga de diez años que la llevaba hasta 2038. Ahora, con la firma del acuerdo, el horizonte de explotación se estira varias décadas más. El detalle que cierra el círculo: los vuelos de cabotaje los toma gente que vive y cobra en pesos, pero desde este viernes uno de los componentes del pasaje queda atado al dólar.
En un pasaje de ida y vuelta, si ambos aeropuertos aplican la nueva tarifa, el cargo aeroportuario trepará a US$ 18, unos US$ 10,60 más por pasajero que con el esquema anterior. La propia ORSNA explicó el sentido de la medida: la dolarización permitirá “preservar el valor de la contraprestación, evitar actualizaciones recurrentes en pesos y garantizar la sostenibilidad de los ingresos de la concesión”. Dicho de otro modo: el Estado decide proteger los ingresos del concesionario de la inflación argentina, mientras el riesgo cambiario queda íntegramente del lado del pasajero, que cobra en pesos. El contraste es notorio con los vuelos internacionales, donde la tasa principal se mantiene en US$ 57 y la regional de hasta 1.000 kilómetros baja 56%, de US$ 57 a US$ 25,16.
El tarifazo se aprobó apenas diez días después de que el Gobierno cerrara la renegociación del contrato de concesión de 35 aeropuertos del llamado Grupo “A”, formalizada por la Decisión Administrativa 27. El acuerdo extiende el plazo de explotación hasta febrero de 2049 —con siete años adicionales para amortizar las inversiones, lo que proyecta el horizonte hasta 2056—, pone fin a la demanda judicial que la empresa había iniciado en 2023 por la distorsión de la ecuación económico-financiera del contrato y fija inversiones directas adicionales por US$ 600 millones (IVA incluido), a acreditar antes del 30 de junio de 2027, con el 75% de esas obras terminadas antes del 31 de diciembre de 2031.
El anuncio de inversiones por US$ 1.500 millones con el que se presentó el paquete no equivale a un desembolso de esa magnitud por parte de la empresa. El detalle oficial indica que solo US$ 600 millones son aporte propio: el resto se apoya en el Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos, que se alimenta de los ingresos de la propia actividad aeroportuaria. “Acá hay que mirar la letra chica. Te anuncian inversiones por 1.500 millones de dólares como si fuera toda plata nueva que pone Eurnekian, pero el aporte propio comprometido es de 600 millones. El resto se apoya en el sistema aeroportuario y en financiamiento”, resumió un ejecutivo del sector; “el punto es cuánto riesgo empresario asume realmente y cuánto termina trasladándose a los pasajeros”.
El beneficiario tiene nombre y apellido y el vínculo con el poder está documentado. Javier Milei fue economista jefe de Aeropuertos Argentina 2000 antes de ser presidente y, según reconstruyó la prensa especializada, se interesó especialmente en que salieran tanto la extensión de la concesión como la tasa dolarizada que pedía Eduardo Eurnekian. En el trámite de la renegociación, el propio Presidente “se excusó de intervenir en asuntos vinculados con AA2000” y su grupo empresario invocando su anterior relación profesional, “por razones de decoro y delicadeza”. Tampoco es un dato aislado: Nicolás Posse, su primer jefe de Gabinete, también había sido ejecutivo de Eurnekian.
La escala del negocio ayuda a dimensionar lo que se reparte. Aeropuertos Argentina 2000 concentra alrededor del 90% del tráfico aéreo del país y opera terminales como Ezeiza, Aeroparque y Córdoba, por las que pasan cerca de 43 millones de pasajeros al año. La concesión original se adjudicó en 1998 y en 2020 ya había recibido una prórroga de diez años que la llevaba hasta 2038. Ahora, con la firma del acuerdo, el horizonte de explotación se estira varias décadas más. El detalle que cierra el círculo: los vuelos de cabotaje los toma gente que vive y cobra en pesos, pero desde este viernes uno de los componentes del pasaje queda atado al dólar.
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