Escuchar artículo
Tras regresar de su gira por España, Javier Milei habló con Radio Rivadavia sobre la situación económica y la suba del riesgo país, que este jueves superó los 700 puntos. El mandatario admitió que el ritmo de descenso de la inflación es más lento de lo que esperaba su administración y reconoció que la evolución de los indicadores económicos resulta menos favorable que la proyectada inicialmente.

“Lo que se esperaba que la economía crezca, está creciendo menos. Eso hace que la demanda de dinero crezca menos de lo que debería crecer y, consecuentemente, el ritmo al que baja la inflación es menor”, sostuvo. En la misma línea, afirmó que “los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento”.

El jefe de Estado atribuyó parte de las dificultades al escenario internacional, marcado por las tensiones en el estrecho de Ormuz y la guerra entre Rusia y Ucrania. Según explicó, el encarecimiento de los productos energéticos reduce la oferta e impulsa los precios, mientras que las presiones inflacionarias llevan a los bancos centrales a aumentar las tasas de interés. Para Milei, ese contexto combina más inflación, mayores tasas y menor actividad económica, con consecuencias también para la Argentina.

El Presidente también defendió las reformas implementadas por su gestión y aseguró que, sin esos cambios, el país enfrentaría un déficit energético de 20.000 millones de dólares. Además, explicó que el aumento de los precios mayoristas, impulsado por la energía y otros productos básicos, termina trasladándose a los precios minoristas y dificulta que la inflación continúe bajando al ritmo esperado.

Durante la entrevista, Milei volvió a referirse a su frase sobre las personas que no llegan a fin de mes. “Si vos tomás crédito, eso es un mal análisis, porque el problema lo vas a tener el mes que viene”, afirmó. Con esa explicación, el mandatario sostuvo su argumento sobre el endeudamiento como una respuesta que puede postergar las dificultades económicas de los hogares, en un contexto en el que el Gobierno reconoce que la recuperación y la desaceleración inflacionaria avanzan más lentamente de lo previsto.