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La Municipalidad comenzó a aplicar de manera efectiva una nueva modalidad para sancionar las faltas graves de tránsito. Se trata de los trabajos comunitarios, una herramienta que busca sumar un componente educativo y reparador a las sanciones económicas y restrictivas.

El primer caso ya se concretó y tuvo como protagonista a un motociclista que cumplió 60 horas de tareas en el Movimiento Solidario Rosario. Además, realizó un curso de concientización vial y respetó la inhabilitación para conducir que había dispuesto el Juzgado de Faltas.

La nueva modalidad surgió a partir de un convenio entre el municipio y el Movimiento Solidario Rosario, que se incorporó como uno de los espacios habilitados para cumplir este tipo de sanciones. Allí, las personas alcanzadas por las decisiones judiciales pueden colaborar en distintas tareas, como el funcionamiento de comedores, la preparación y distribución de alimentos y actividades de empaque y asistencia.

La normativa permite que, ante determinadas faltas graves, los jueces puedan combinar distintas consecuencias según las características de cada caso. Una sanción puede incluir una multa, la inhabilitación para conducir, trabajos comunitarios y cursos de concientización.

Un segundo caso con numerosas infracciones

La experiencia tendrá continuidad desde mañana con un nuevo caso. También se trata de un motociclista que recibió una sanción que combina una multa económica, la inhabilitación para conducir y trabajos comunitarios.

La decisión está vinculada con un historial de numerosas infracciones, entre ellas varios cruces de semáforos en rojo y episodios de exceso de velocidad. Además, se trata de una persona que había escapado de un operativo vehicular.

Entre las conductas registradas figura la circulación a más de 100 kilómetros por hora en una avenida donde el límite es de 60. Esto representa más de un 66% por encima de la velocidad máxima permitida.

La intención del municipio es que la sanción también permita trabajar sobre las conductas que originaron la infracción. Por eso, los trabajos comunitarios se complementan con instancias de formación y concientización vial.

Desde septiembre, además, los cursos ampliaron sus contenidos. A las cuestiones específicamente vinculadas con tránsito se sumaron módulos sobre género, ambiente y cuidado animal, con la intención de adaptar las instancias educativas a diferentes tipos de conductas.

Menos muertes viales y más controles

La implementación de los trabajos comunitarios se da en paralelo a una política de seguridad vial que, según datos difundidos por el municipio, logró reducir las víctimas fatales en Rosario. En los últimos tres años, las muertes por siniestros viales bajaron un 36%, con 57 víctimas fatales menos.

La estrategia municipal combina controles de velocidad, alcoholemia y semáforos, cambios normativos, tecnología, operativos preventivos y campañas de concientización. En ese esquema, los trabajos comunitarios aparecen ahora como una nueva herramienta para abordar las infracciones de mayor gravedad.

Al mismo tiempo, la Secretaría de Control y Convivencia reforzó sus recursos para los operativos. Se incorporaron 12 nuevas motocicletas para la Dirección General de Tránsito, que se sumaron a 15 autos y camionetas, 85 dispositivos móviles y dos decibelímetros.

Durante el primer semestre de 2026 se realizaron 45.345 controles vehiculares, casi un 6% más que en el mismo período de 2025. Como resultado, 3.169 automóviles y motocicletas fueron remitidos al corralón por distintas infracciones.

Además, entre enero y junio se llevaron adelante 26.873 controles de alcoholemia, con 789 conductores que dieron resultado positivo.