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Sin gas, luz ni plata para comer, una jubilada se prendió fuego
Una jubilada de 79 años murió después de prenderse fuego en la vereda, frente al estudio jurídico de la abogada que la asistía. Había pasado cuatro días internada con heridas graves en el Insti...
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Una jubilada de 79 años murió después de prenderse fuego en la vereda, frente al estudio jurídico de la abogada que la asistía. Había pasado cuatro días internada con heridas graves en el Instituto del Quemado. Antes del episodio pidió que cuidaran a su perro, su única compañía: esa misma semana le habían cortado el gas por falta de pago, se quedaba sin electricidad con frecuencia y el día anterior no había tenido dinero para comprar comida.
Mónica Estévez, abogada y exdiputada provincial que la atendía, contó que la mujer acudía casi todos los días a su estudio para pedir ayuda con alimentos o con el pago de las facturas, y que en las últimas semanas le había manifestado que ya no quería seguir viviendo de esa manera. Relató también que no es la única adulta mayor que llega a su estudio diciendo que no puede afrontar sus gastos.
La crisis económica también le había llegado a la salud: según Estévez, había dejado de comprar de manera regular los medicamentos que le indicaba su psiquiatra porque no podía pagarlos. Viuda y con una hija fallecida en un accidente, vivía sola junto a su perro collie y estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
El caso se viralizó en las redes con una comparación incendiaria. Lo difundió la abogada y referente de derechos humanos Claudia Cesaroni, citando una frase del presidente Javier Milei: “Si la gente no llegara a fin de mes ya se hubiera muerto”. El mandatario la había dicho en mayo de 2024, cuando un cronista le reprochó que la gente no llegaba a fin de mes; ante las críticas, insistió: “Si la gente no llegara a fin de mes se estaría muriendo en la calle, eso es falso”. Días después, en la Universidad de Stanford, completó: “Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse”.
Los números tampoco acompañan al relato oficial. En septiembre, la jubilación mínima quedó en $428.633,20 y, con el bono extraordinario de $70.000, el ingreso total llega a $498.633,20. Según el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, ese haber mínimo, que cobran más de 4 millones de jubilados, cubre sólo el 30% de la canasta. Para una familia de cuatro integrantes, la Canasta Básica Total de agosto fue de $1.605.497, según el INDEC.
El drama llega en el peor momento para el Gobierno: este jueves 24 el INDEC difundirá la pobreza del primer semestre de 2026 y todas las proyecciones privadas anticipan un retroceso. El nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella estimó 31,3% de pobreza para marzo-agosto (unas 9,4 millones de personas en hogares urbanos), la UCA calculó entre 31% y 32% y se habla de hasta 1,7 millones de nuevos pobres. En paralelo, el Presupuesto 2027 proyecta que las tarifas cubran más del 88% del costo de la energía y que los hogares sin subsidio paguen el 94,6% de la electricidad. Para la jubilada de Trenque Lauquen, ese ajuste ya había llegado antes: sin gas, sin luz y sin plata para comer.
Mónica Estévez, abogada y exdiputada provincial que la atendía, contó que la mujer acudía casi todos los días a su estudio para pedir ayuda con alimentos o con el pago de las facturas, y que en las últimas semanas le había manifestado que ya no quería seguir viviendo de esa manera. Relató también que no es la única adulta mayor que llega a su estudio diciendo que no puede afrontar sus gastos.
La crisis económica también le había llegado a la salud: según Estévez, había dejado de comprar de manera regular los medicamentos que le indicaba su psiquiatra porque no podía pagarlos. Viuda y con una hija fallecida en un accidente, vivía sola junto a su perro collie y estaba bajo tratamiento psiquiátrico.
El caso se viralizó en las redes con una comparación incendiaria. Lo difundió la abogada y referente de derechos humanos Claudia Cesaroni, citando una frase del presidente Javier Milei: “Si la gente no llegara a fin de mes ya se hubiera muerto”. El mandatario la había dicho en mayo de 2024, cuando un cronista le reprochó que la gente no llegaba a fin de mes; ante las críticas, insistió: “Si la gente no llegara a fin de mes se estaría muriendo en la calle, eso es falso”. Días después, en la Universidad de Stanford, completó: “Va a llegar un momento donde la gente se va a morir de hambre. De alguna manera va a decidir algo para no morirse”.
Los números tampoco acompañan al relato oficial. En septiembre, la jubilación mínima quedó en $428.633,20 y, con el bono extraordinario de $70.000, el ingreso total llega a $498.633,20. Según el defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, ese haber mínimo, que cobran más de 4 millones de jubilados, cubre sólo el 30% de la canasta. Para una familia de cuatro integrantes, la Canasta Básica Total de agosto fue de $1.605.497, según el INDEC.
El drama llega en el peor momento para el Gobierno: este jueves 24 el INDEC difundirá la pobreza del primer semestre de 2026 y todas las proyecciones privadas anticipan un retroceso. El nowcast de la Universidad Torcuato Di Tella estimó 31,3% de pobreza para marzo-agosto (unas 9,4 millones de personas en hogares urbanos), la UCA calculó entre 31% y 32% y se habla de hasta 1,7 millones de nuevos pobres. En paralelo, el Presupuesto 2027 proyecta que las tarifas cubran más del 88% del costo de la energía y que los hogares sin subsidio paguen el 94,6% de la electricidad. Para la jubilada de Trenque Lauquen, ese ajuste ya había llegado antes: sin gas, sin luz y sin plata para comer.
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