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El microcentro de Rosario atraviesa una transformación silenciosa pero profunda. Mientras el trabajo remoto vació buena parte de las oficinas tradicionales, un grupo de desarrolladores locales apuesta a reconvertir el corazón de la ciudad con proyectos que combinan tecnología, arte y nuevos formatos de inversión.

El dato más novedoso lo aporta Fundar, que junto a Transatlántica lanza Lena Buró: el primer esquema de tokenización inmobiliaria de Rosario. Se trata de un edificio de 4.500 metros cuadrados de oficinas en el que los interesados pueden participar desde montos accesibles, comprando "tokens" que representan una porción del proyecto. Una forma de inversión que hasta ahora solo se veía en grandes ciudades del mundo.

En paralelo, Sinergia construye el complejo Quon, un desarrollo de oficinas pensado para las nuevas formas de trabajo, con espacios flexibles y amenities. Y Pascual avanza con el Howo by Milo Lockett, un edificio que suma arte a la reconversión urbana: contará con un mural de 10 pisos del reconocido artista, y está orientado a nómades digitales y trabajadores remotos que buscan un lugar con identidad.

Los tres proyectos apuntan en la misma dirección: devolverle vida al microcentro con propuestas que atraigan tanto a inversores como a nuevos residentes y trabajadores. La tokenización, en particular, democratiza el acceso a un negocio que históricamente estuvo reservado a grandes capitales.

Si este intento de renacer del centro rosarino es posible lo dirá el tiempo. Mientras, estos desarrollos buscan marcar el camino de una ciudad que busca reinventarse sin perder su esencia.