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Fue una reunión para la foto y poco más. El martes, los principales dirigentes de la Unión Industrial Argentina (UIA) se sentaron con el secretario de Coordinación Productiva, Pablo Lavigne, y la subsecretaria de Política Industrial, Daniela Ramos, y después con el secretario de Hacienda, Carlos Guberman. Volvieron a dejar sobre la mesa el mismo documento de 38 puntos que vienen presentando desde hace más de un año. Se fueron con las manos vacías: no arrancaron ni un compromiso concreto, más allá de la promesa de seguir reuniéndose. La delegación la encabezó el presidente del Comité Ejecutivo, Martín Rappallini, junto a los vicepresidentes David Uriburu y Rodríguez Pérez Graziano, el secretario Eduardo Nougués y la directora ejecutiva Laura Bermúdez.

La versión oficial habla de una “buena reunión”, pero varios empresarios la describieron ante Ámbito como “decepcionante”. “Mientras se desploma la actividad y empeoran los índices, los hombres de Economía dicen que todo va bien”, resume el malestar. Un industrial pyme lo graficó con una frase que quedó dando vueltas en la sede de Avenida de Mayo: “Pareciera que no les entra ni una bala”. En paralelo, el ministro de Economía, Luis Caputo, había descalificado como “tarados” a los economistas que reclaman políticas industriales.

Los números que el Gobierno no menciona en esas reuniones los aporta el Monitor mensual de empresas de Fundar, elaborado sobre datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo: desde noviembre de 2023, cuando asumió Milei, cerraron 31.342 empresas en Argentina. El total pasó de 512.357 compañías activas a 481.015 en junio de 2026, el nivel más bajo en años. Es una caída del 6,1% respecto del pico de febrero de 2012 y, según el informe, la peor registrada en los primeros 31 meses de cualquier gobierno desde que existen datos. La serie acumula 17 meses consecutivos de baja y en los últimos doce meses desaparecieron 16.386 empresas: sólo en junio se apagaron 709.

El Instituto Argentina Grande (IAG) coincide y agrega el dato más brutal: la pérdida equivale a 33,2 empresas que dejan de existir por día. La comparación histórica es lapidaria. Entre noviembre de 1999 y diciembre de 2001, la crisis que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa, se perdieron 20.349 empresas; con Mauricio Macri, entre noviembre de 2015 y noviembre de 2019, 23.632. La actual, con 31.342 firmas menos, supera a las dos. El propio informe la califica como “una pérdida inédita”.

Detrás de cada persiana baja hay familias. Según el IAG, desde noviembre de 2023 se destruyeron 246.312 empleos privados registrados, un promedio de 261 por día (6.261 sólo en junio de 2026). Por sector, los mayores derrumbes se dieron en la industria manufacturera (-88.496 puestos), la construcción (-62.700), el transporte (-24.785) y el comercio y reparaciones (-15.200). Ni siquiera la minería y el petróleo, los rubros que el Gobierno exhibe como “ganadores”, escaparon: perdieron 7.676 empleos. Entre Buenos Aires, CABA, Santa Fe y Córdoba se esfumaron 169.851 puestos, y 23 de las 24 provincias tienen hoy menos empresas que en diciembre de 2023: las más golpeadas son La Rioja (-19,68%), Catamarca (-14,66%) y Tierra del Fuego (-13,90%).

El reflejo de esa crisis está en las propias estadísticas oficiales: el Indicador de Confianza Empresarial de la industria se clavó en -20,2% en agosto, su nivel más bajo desde diciembre de 2025, y un 23,8% de los industriales espera que la demanda local caiga en los próximos meses, según la Encuesta de Tendencia de Negocios del INDEC. La semana pasada se conocieron tres golpes más: la cadena deportiva Mega Sports despidió a 90 empleados y entró en concurso preventivo, la histórica Dánica anunció el cierre de su planta de Llavallol y la autopartista Adient cerró la suya en Pueblo Esther, con 70 despidos. Este jueves, a las 17, el Indec publica la pobreza del primer semestre: el número que el oficialismo espera con la boca cerrada.