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Mientras toda la atención mediática local está puesta en los Juegos Sudamericanos, un informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), publicado este sábado, pasó casi desapercibido para los medios de Rosario: un análisis pormenorizado de las causas de muerte pediátrica en la provincia de Santa Fe que incomoda y que merece ser contado.

El trabajo de la Usina de Datos de la UNR analiza la estructura de mortalidad en la niñez santafesina y pone el foco en un dato que se repite año tras año: las afecciones originadas en el período perinatal y las malformaciones congénitas concentran alrededor del 80% de las defunciones de menores de un año en la provincia.

Según los últimos datos oficiales del Ministerio de Salud de Santa Fe, en 2022 se registraron 332 muertes infantiles en la provincia. El 55% correspondió a afecciones originadas en el período perinatal —complicaciones durante la gestación, el parto o los primeros días de vida— y el 25% a malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas. Entre estas últimas, 54 de las 84 defunciones (64%) ocurrieron en el primer año de vida.

El informe de la UNR se suma a los relevamientos de Santa Fe Cómo Vamos, que para la ciudad de Rosario identifican al síndrome de dificultad respiratoria del recién nacido, el peso extremadamente bajo al nacer, las disritmias cardíacas neonatales y la muerte súbita infantil entre las principales causas de muerte en menores de un año.

Uno de los factores de riesgo que más preocupa es el bajo peso al nacer. En 2024, el 10,4% de los nacidos vivos en Rosario pesó menos de 2,5 kilos, una condición que multiplica las probabilidades de complicaciones respiratorias, infecciones y fallas orgánicas en los primeros días de vida. A nivel provincial, en 2022 el 7,1% de los nacimientos fue de bajo peso y el 1,3% de muy bajo peso.

La mayor parte de las muertes infantiles ocurre en el período neonatal: tres de cada cuatro fallecidos en ese tramo mueren durante la primera semana de vida, siempre según las estadísticas provinciales. Eso refuerza la importancia de contar con servicios de neonatología equipados y con capacidad de respuesta inmediata, especialmente en los efectores públicos, donde se concentra la mayor parte de los nacimientos.