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Todo ocurrió dentro de una partida de Football Manager, uno de los simuladores de fútbol más populares del mundo. Abrach es periodista rosarino y durante un tiempo formó parte del equipo encargado de recopilar y cargar la información de Rosario Central para la base de datos del videojuego.

Desde RosarioPlus hablamos con él para conocer cómo era ese trabajo. Su tarea consistía en analizar a los jugadores y los partidos de la Primera, la Reserva y las divisiones inferiores del Canalla. También debía incorporar a los juveniles que aparecían en el club, establecer sus atributos y realizar un seguimiento de sus estadísticas.

Pero no todo se reducía a goles, asistencias o posiciones dentro de la cancha. La base de datos también incluía información personal: de qué club era hincha cada jugador, si tenía familiares dentro del fútbol, quiénes eran sus ídolos y hasta sus apodos.

Con los futbolistas menos conocidos, conseguir esos datos podía transformarse en una verdadera investigación. “Había que buscar jugadores nuevos en Facebook o Instagram, medio stalkear”, recordó Abrach. También miraba compilados en YouTube para descubrir detalles tan específicos como si un juvenil le pegaba a la pelota con la zurda o con la derecha.

Uno de los primeros trabajos que le tocó realizar fue cargar el pase de Gastón Ávila de Central a Boca. Según recordó, reconstruir toda la información de aquella transferencia “era un quilombo”.

Años después, el propio Abrach apareció en el juego convertido en futbolista. Comenzó su carrera virtual en Boca y, en la temporada 2031/32, fue comprado por el Barcelona por 13,25 millones: casi 14 millones de euros.

La explicación llegó desde Football Manager Argentina: casi todos los asistentes y scouts que colaboran con la base de datos pueden aparecer, pasado cierto tiempo, como newgens, los jugadores ficticios que el sistema crea para renovar el universo del juego.

No es el primer caso. El más famoso es el de Eliseo Avramides, integrante del equipo de datos y scout de San Lorenzo, cuyo nombre apareció durante años en distintas partidas y terminó convirtiéndose en una pequeña leyenda entre los fanáticos del Football Manager.

En el caso de Abrach, el videojuego decidió premiar su trabajo de una manera inesperada: pasó de analizar jugadores de Central a convertirse en una incorporación millonaria del Barcelona. Todo sin ponerse los botines.