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Hay récords Guinness de todo tipo: los hay de altura, de velocidad, de comida. Pero Rosario tiene uno que pocos conocen y que tiene un componente humano enorme: el del mayor número de test rápidos de VIH aplicados en varios sitios de una ciudad, en un solo día.

La hazaña ocurrió el 30 de noviembre de 2012, en la víspera del Día Mundial del Sida. Durante 8 horas, en 10 puntos distintos de la ciudad, se aplicaron 3.733 pruebas rápidas gratuitas de VIH, en una campaña organizada por AHF Argentina junto a la Fundación Bienestar y el equipo del médico Sergio Lupo.

La cifra fue certificada por Guinness World Records y convirtió a Rosario en la ciudad del mundo con el operativo de testeo más grande realizado en una jornada. El objetivo, según sus impulsores, era acercar la prueba a todas las personas y derribar las barreras que alejan a la gente de la consulta.

El dato sorprende por su escala: 3.733 pruebas en ocho horas significan, en promedio, casi ocho tests por minuto en toda la ciudad. Detrás de cada uno había un equipo de voluntarios, profesionales de la salud y organizaciones de la sociedad civil trabajando a contrarreloj.

El récord tuvo además un efecto de contagio mundial: al año siguiente, otros países intentaron superar la marca. En 2015, Etiopía estableció un nuevo récord Guinness, tomando el testigo que había dejado la ciudad argentina.

En 2022, al cumplirse diez años de la gesta, AHF Argentina celebró el aniversario del récord y recordó que el testeo rápido sigue siendo una herramienta clave para frenar la pandemia del VIH: conocer el diagnóstico a tiempo salva vidas y corta cadenas de transmisión.

La historia de ese 30 de noviembre quedó grabada en la memoria sanitaria de Rosario: una ciudad que unió esfuerzos públicos y privados, puso el cuerpo, y terminó en el libro de los récords por una causa que vale la pena contar.

Un Guinness poco conocido, pero de los que más orgullo dan: Rosario no entró al libro por una rareza, sino por cuidar a su gente.