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Un dato que circula en las redes y se comenta en los barrios de Rosario tiene que ver con algo tan cotidiano como la fruta: el precio de la banana puede variar casi el doble según dónde se compre en la ciudad. Mientras que en algunas verdulerías se consigue a $2.500 el kilo, en otras zonas el mismo producto trepa hasta los $4.800.

La explicación, según comerciantes locales, tiene que ver con la estructura de costos de cada zona. En el centro, los locales pagan alquileres y servicios más caros, y eso se traslada al precio final. Un comerciante rosarino lo resumió así: en el microcentro los productos cuestan entre un 15% y un 20% más que en los barrios.

Pero detrás de la disparidad de precios hay además un cambio de hábito de consumo. El ticket promedio en las verdulerías bajó de los $20.000 o $25.000 a unos $13.000 o $15.000. La gente ahora compra una vez por semana, compara precios y elige dónde le conviene más.

Así, la banana se convirtió en un termómetro de la economía doméstica rosarina: un producto básico que, según el barrio y el local, puede costar casi el doble. Un dato curioso, pero con una explicación económica concreta detrás.