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Marcos Juárez dejó de ser este domingo uno de los bastiones electorales más persistentes del espacio no peronista en Córdoba. Germán Font, candidato de la peronista Generación M y alineado con el oficialismo provincial de Martín Llaryora, se impuso en la elección para intendente y derrotó a Pedro Dellarossa, respaldado por sectores vinculados al espacio que durante años tuvo como referencia a Juntos por el Cambio.

El resultado tiene un peso político que excede la elección municipal: el peronismo no ganaba en Marcos Juárez desde 1973. La victoria de Font, de 36 años, puso así fin a una racha de más de cinco décadas y golpeó a una ciudad que en los últimos doce años había adquirido una particular relevancia dentro del mapa político nacional.

El distrito del sudeste cordobés, ubicado en el corazón de la pampa húmeda, había quedado especialmente asociado al nacimiento de Cambiemos. En 2014, la victoria de Dellarossa como candidato de la alianza que luego confluiría en Juntos por el Cambio fue leída como una señal del crecimiento opositor en Córdoba. Aquel festejo, con dirigentes nacionales y el cántico de “Mauricio presidente”, convirtió a Marcos Juárez en una suerte de laboratorio electoral.

Desde entonces, la ciudad pasó a ser una parada habitual de dirigentes opositores y un escenario observado con atención en cada elección. Esta vez, sin embargo, el resultado fue diferente.


UNA ELECCIÓN CON BAJA PARTICIPACIÓN

El triunfo de Font se produjo además en una jornada marcada por un nivel de participación inferior al de la última elección municipal. Sobre un padrón de 24.803 electores, votó el 62 por ciento, mientras que en 2022 había concurrido a las urnas el 69 por ciento de los 24.177 ciudadanos habilitados.

El ausentismo volvió a aparecer así como uno de los datos de una elección local, en línea con una tendencia que se viene observando en distintos comicios del país desde 2025.

Font construyó su trayectoria política desde el sector agropecuario. Es ingeniero agrónomo, participó en cooperativas y fue director nacional de Juventud de la Federación Agraria Argentina. También se desempeñó como funcionario del Ministerio de Bioagroindustria de Córdoba.

Para esta elección armó una alianza con distintas fuerzas y buscó mantener la campaña concentrada en los problemas y necesidades de la ciudad. Llaryora respaldó su candidatura, aunque evitó convertir la elección en una disputa provincial. El gobernador no participó de la campaña y tampoco estuvo previsto que asistiera al festejo del domingo.

Después de conocerse el resultado, sin embargo, felicitó públicamente al ganador y lo convocó para este lunes al Centro Cívico provincial. “Germán tiene la fuerza y la capacidad para hacer que Marcos Juárez siga creciendo”, sostuvo Llaryora, quien anticipó que comenzarán a trabajar en conjunto por la ciudad.


EL FINAL DE UN SÍMBOLO OPOSITOR

Del otro lado, Dellarossa intentó conservar el poder que su espacio había construido durante años. El exintendente recibió durante el cierre de campaña el respaldo del senador Luis Juez, mientras que Mauricio Macri y Patricia Bullrich también expresaron su apoyo.

La elección volvió a tener además un componente particular por el posicionamiento de La Libertad Avanza. El espacio libertario había intentado que Dellarossa compitiera bajo su sello, pero el dirigente rechazó esa posibilidad. Finalmente, los libertarios no presentaron una lista propia y sus referentes manifestaron su afinidad con buena parte de los candidatos.

Siete listas compitieron por la intendencia. Además de Font y Dellarossa, participaron Verónica Crescente, por Unión Vecinal; Gerardo Pasquali, por Marcos Juárez Despierta; Ana Claudia Elzaurdia, por Uno-Una Nueva Oportunidad; Jorge Antonio Bolcatto, por Encuentro Vecinal Córdoba, y Juan Carlos Escobar, por el Partido Libertario.

La votación se realizó mediante Boleta Única de Sufragio, después de que el municipio descartara volver al sistema de boleta electrónica por los costos que implicaba.

Marcos Juárez, además, tiene un calendario electoral propio. Su Carta Orgánica establece que los comicios municipales deben realizarse de manera desdoblada y dispone que la elección de intendente se concrete al menos 60 días antes del vencimiento del mandato y con una diferencia mínima de 90 días respecto de las elecciones provinciales o nacionales.

Pero el dato que quedará de esta elección es otro: el peronismo volvió a ganar en Marcos Juárez después de 53 años y el resultado modificó el mapa político de una ciudad que durante más de una década había sido presentada como uno de los símbolos electorales de la oposición.