Escuchar artículo
El INDEC difundió este martes el Índice de Salarios correspondiente a julio y el dato abrió una nueva discusión sobre la evolución de los ingresos durante el gobierno de Javier Milei. El indicador general registró una suba del 36,2% interanual, frente a una inflación del 33,8% en el mismo período. Sin embargo, cuando se desagrega el resultado, el panorama es diferente: los salarios del sector privado registrado aumentaron 29,7%, los del sector público 31% y los del sector privado no registrado 59,9%.

También hubo una diferencia en el acumulado de 2026. Entre diciembre de 2025 y julio de este año, el índice general de salarios avanzó 21,8%, mientras que el IPC acumuló 19,3%. En ese período, el privado registrado aumentó 17%, el sector público 21,1% y el privado no registrado 34,4%.

El dato permite relativizar una de las interpretaciones que circularon tras la publicación del informe: no es el salario privado registrado el que supera a la inflación en la comparación interanual. Por el contrario, quedó 4,1 puntos porcentuales por debajo del IPC. La diferencia positiva del índice general está explicada, en buena medida, por el fuerte aumento registrado en el segmento de trabajadores no registrados, que el INDEC estima a partir de información de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).

En julio, además, el comportamiento mensual fue más favorable para todos los componentes: los salarios subieron 2,8% en promedio, frente a una inflación de 2,1%. El sector privado registrado aumentó 2,3%, el público 3% y el privado no registrado 3,9%.


JULIA STRADA NO LOS DEJA MENTIR

La diputada nacional de Unión por la Patria y economista rosarina Julia Strada cuestionó la lectura oficial sobre la recuperación salarial y puso el foco en la metodología utilizada para medir la inflación.

Strada sostuvo que existe un problema con los ponderadores utilizados por el IPC y afirmó que el propio Fondo Monetario Internacional había planteado al Gobierno la necesidad de actualizar la estructura de la canasta. El INDEC, efectivamente, explica que la estructura de ponderaciones de su IPC nacional tiene como referencia la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2004/05, aunque aclara que esos gastos fueron actualizados para reflejar diferencias en los precios relativos y que posteriormente hubo una nueva ENGHo 2017/18 utilizada para avanzar en la actualización metodológica.

“Estamos con una canasta básica medida con indicadores de consumo de 2004”, planteó Strada. Según su interpretación, si se asignara un peso mayor al costo de las tarifas dentro de la canasta, la pérdida salarial sería mayor que la que surge de la comparación con el IPC oficial.



La diputada cuestionó, en ese sentido, que se presente como una recuperación significativa una evolución salarial que, según los datos del propio INDEC, todavía muestra diferencias importantes entre trabajadores registrados y no registrados.

“Según el INDEC los salarios privados están duplicando la inflación de un año. Eso es poco creíble y es grave”, afirmó en declaraciones a LT8. La frase, sin embargo, requiere una precisión: el salario privado registrado no está duplicando la inflación ni siquiera superándola en la comparación interanual. En julio aumentó 29,7%, frente al 33,8% del IPC. El 36,2% que supera a la inflación corresponde al índice salarial general.


LA DISCUSIÓN POR LAS TARIFAS

Strada también vinculó la discusión sobre el IPC con la política de tarifas. A su juicio, durante la gestión de Milei existió la intención de evitar que una actualización de los servicios públicos tuviera un impacto mayor en el índice de inflación.

“La intención fue esconder el peso de las tarifas en la canasta”, sostuvo, al referirse a las discusiones dentro del Gobierno sobre la actualización del IPC y a la salida de Marco Lavagna del INDEC.

El planteo de Strada apunta a una cuestión metodológica concreta: el IPC mide la evolución de una canasta representativa de los hogares, pero no necesariamente reproduce la estructura de gastos de cada familia. El propio INDEC advierte que los índices de precios no deben confundirse con el costo de vida individual, ya que cada hogar tiene una composición de consumo diferente.

La diputada sostuvo que una medición que otorgue mayor peso a los servicios y las tarifas podría arrojar una inflación diferente y, por lo tanto, modificar la estimación de la evolución del salario real.


SALARIOS Y CALIDAD DEL EMPLEO

Strada también cuestionó la utilización del crecimiento del número de monotributistas como indicador de creación de puestos de trabajo.

En ese sentido, contrastó la caída del empleo asalariado registrado privado con el aumento de los trabajadores inscriptos como monotributistas. “Un alta en monotributo no es un puesto de trabajo porque no sabemos si ya facturan ni cuánto”, afirmó.

La economista puso así el foco no sólo en la cantidad de ocupados sino también en la calidad y las condiciones del empleo generado.



“Puede haber monotributistas que les vaya bien pero no es lo común”, señaló, y describió situaciones de trabajadores que, tras perder empleos formales con salarios de convenio, comenzaron a realizar actividades como conductores de plataformas durante jornadas extensas.

El planteo busca discutir una de las interpretaciones que el Gobierno hace de las estadísticas laborales: que la reducción del empleo asalariado registrado puede ser compensada por la incorporación de trabajadores independientes o monotributistas.