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El emotivo adiós del Zorrito Von Quintiero a Miguel Zavaleta
La muerte de Miguel Zavaleta dejó este lunes una profunda huella entre distintas generaciones del rock argentino. A los 71 años, el líder de Suéter murió después de atravesar una dura enfermedad...
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La muerte de Miguel Zavaleta dejó este lunes una profunda huella entre distintas generaciones del rock argentino. A los 71 años, el líder de Suéter murió después de atravesar una dura enfermedad y las redes sociales se poblaron de mensajes para despedir a uno de los músicos que marcaron la escena de los años 80. Entre los homenajes, uno de los más conmovedores fue el de Fabián “Zorrito” Von Quintiero, quien recordó a su amigo, padrino artístico y mentor desde los primeros pasos de su carrera.
La despedida tuvo además un componente íntimo: Von Quintiero había visitado a Zavaleta pocos días antes de su muerte. En esa ocasión le preguntó qué quería comer y, entre el humor y el afecto que caracterizaron su relación, el músico le pidió comida árabe y helado de dulce de leche.
Al día siguiente, cuando llevó aquello que había prometido, encontró a Zavaleta muy debilitado, dormido y acompañado por familiares y amigos cercanos. Aun así, logró hacerle saber que había llegado con las cosas que le había pedido. Sin demasiado apetito, Zavaleta las probó y volvió a sonreír. El helado, contó Von Quintiero, fue especialmente celebrado. El baklava, en cambio, quedó para el día siguiente que ya no llegaría.
La escena fue el punto de partida de un extenso mensaje publicado por el Zorrito, acompañado por fotografías que recorren distintas etapas de una relación que comenzó cuando él todavía era un adolescente y Zavaleta ya ocupaba un lugar dentro del rock argentino.
Cuatro décadas antes, en 1984, Zavaleta le había abierto una puerta que sería decisiva para su futuro musical. Por entonces, Von Quintiero se incorporó junto a Gustavo Dones, Jorge Minissale, el Pato Loza y René Greco al entorno de Suéter, la banda que había compartido escenario con Charly García en Ferro en 1982.
Pero Zavaleta no sólo le dio aquella primera oportunidad. También fue quien bautizó al joven músico con el nombre artístico que lo acompañaría desde entonces. “Von Quintiero” surgió, según recordó, como una ocurrencia de Zavaleta: su apellido calabrés, decía, necesitaba un poco de glamour.
El gesto quedó asociado para siempre a la historia personal del músico. “Me bautizó como ‘Von Quintiero’, porque a mi apellido calabrés le faltaba glamour”, recordó, al evocar aquellas primeras experiencias junto a quien consideraba uno de sus grandes padrinos en la música.
La relación también dejó huellas en su obra. Zavaleta le permitió firmar junto a él sus primeras dos canciones: “Vía México” e “Impulsado siempre a vos”, incluidas en el disco “20 caras bonitas 20”, producido por Charly García.
Con el paso de los años, los caminos musicales de ambos tomaron diferentes direcciones, aunque la amistad permaneció. Von Quintiero recordó incluso que Zavaleta lo había retado afectuosamente cuando le contó que pensaba dejar aquella experiencia inicial para tocar con una banda de músicos de su generación.
La referencia al “zoológico de cultura sagrada Argentina” sintetizó, en su despedida, lo que significó para él aquella primera incursión en el rock. Sin Suéter y sin Zavaleta, escribió, difícilmente habría acumulado la trayectoria musical y las historias que hoy forman parte de su recorrido.
Pero el mensaje no fue solamente un repaso de una carrera. También fue la despedida de alguien que había estado presente desde el comienzo. “Te estoy llorando, con la cruda tristeza, ahí mismo, frente a vos, en tu cuarto final”, escribió Von Quintiero al recordar aquella última visita.
El músico eligió cerrar su homenaje recurriendo a algunas de las imágenes más reconocibles del universo de Zavaleta y Suéter. Tomó las canciones de su amigo para construir una despedida atravesada por la tristeza pero también por el agradecimiento.
“Ahora ya atardece en la ruta, te has dormido viajando”, escribió, en alusión a una de las canciones más recordadas de Suéter. Y luego completó la despedida con otra referencia a las letras de Zavaleta: “Ahora, ya, finalmente, el cielo, como vos nos cantabas, está dentro tuyo”.
Así, entre recuerdos de aquellos primeros años, anécdotas, nombres de canciones y la memoria de una última sonrisa frente a un helado de dulce de leche, Von Quintiero despidió a quien no sólo fue una figura del rock argentino, sino también uno de los hombres que ayudaron a abrirle el camino para convertirse en el músico que es hoy.
La despedida tuvo además un componente íntimo: Von Quintiero había visitado a Zavaleta pocos días antes de su muerte. En esa ocasión le preguntó qué quería comer y, entre el humor y el afecto que caracterizaron su relación, el músico le pidió comida árabe y helado de dulce de leche.
Al día siguiente, cuando llevó aquello que había prometido, encontró a Zavaleta muy debilitado, dormido y acompañado por familiares y amigos cercanos. Aun así, logró hacerle saber que había llegado con las cosas que le había pedido. Sin demasiado apetito, Zavaleta las probó y volvió a sonreír. El helado, contó Von Quintiero, fue especialmente celebrado. El baklava, en cambio, quedó para el día siguiente que ya no llegaría.
La escena fue el punto de partida de un extenso mensaje publicado por el Zorrito, acompañado por fotografías que recorren distintas etapas de una relación que comenzó cuando él todavía era un adolescente y Zavaleta ya ocupaba un lugar dentro del rock argentino.
Cuatro décadas antes, en 1984, Zavaleta le había abierto una puerta que sería decisiva para su futuro musical. Por entonces, Von Quintiero se incorporó junto a Gustavo Dones, Jorge Minissale, el Pato Loza y René Greco al entorno de Suéter, la banda que había compartido escenario con Charly García en Ferro en 1982.
Pero Zavaleta no sólo le dio aquella primera oportunidad. También fue quien bautizó al joven músico con el nombre artístico que lo acompañaría desde entonces. “Von Quintiero” surgió, según recordó, como una ocurrencia de Zavaleta: su apellido calabrés, decía, necesitaba un poco de glamour.
El gesto quedó asociado para siempre a la historia personal del músico. “Me bautizó como ‘Von Quintiero’, porque a mi apellido calabrés le faltaba glamour”, recordó, al evocar aquellas primeras experiencias junto a quien consideraba uno de sus grandes padrinos en la música.
La relación también dejó huellas en su obra. Zavaleta le permitió firmar junto a él sus primeras dos canciones: “Vía México” e “Impulsado siempre a vos”, incluidas en el disco “20 caras bonitas 20”, producido por Charly García.
Con el paso de los años, los caminos musicales de ambos tomaron diferentes direcciones, aunque la amistad permaneció. Von Quintiero recordó incluso que Zavaleta lo había retado afectuosamente cuando le contó que pensaba dejar aquella experiencia inicial para tocar con una banda de músicos de su generación.
La referencia al “zoológico de cultura sagrada Argentina” sintetizó, en su despedida, lo que significó para él aquella primera incursión en el rock. Sin Suéter y sin Zavaleta, escribió, difícilmente habría acumulado la trayectoria musical y las historias que hoy forman parte de su recorrido.
Pero el mensaje no fue solamente un repaso de una carrera. También fue la despedida de alguien que había estado presente desde el comienzo. “Te estoy llorando, con la cruda tristeza, ahí mismo, frente a vos, en tu cuarto final”, escribió Von Quintiero al recordar aquella última visita.
El músico eligió cerrar su homenaje recurriendo a algunas de las imágenes más reconocibles del universo de Zavaleta y Suéter. Tomó las canciones de su amigo para construir una despedida atravesada por la tristeza pero también por el agradecimiento.
“Ahora ya atardece en la ruta, te has dormido viajando”, escribió, en alusión a una de las canciones más recordadas de Suéter. Y luego completó la despedida con otra referencia a las letras de Zavaleta: “Ahora, ya, finalmente, el cielo, como vos nos cantabas, está dentro tuyo”.
Así, entre recuerdos de aquellos primeros años, anécdotas, nombres de canciones y la memoria de una última sonrisa frente a un helado de dulce de leche, Von Quintiero despidió a quien no sólo fue una figura del rock argentino, sino también uno de los hombres que ayudaron a abrirle el camino para convertirse en el músico que es hoy.
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