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Dos mujeres quedaron en prisión preventiva luego de ser imputadas por dos robos cometidos en un popular bazar de la peatonal Córdoba. A una de ellas, además, se le atribuyó una defraudación contra una persona con discapacidad intelectual, a quien habría engañado para que sacara distintos créditos y luego se habría quedado con el dinero.

El fiscal Matías Ocariz acusó a E.M., de 38 años, y M.R., de 26, por dos hechos de hurto ocurridos en el mismo comercio. A E.M. también le imputó el delito de defraudación por circunvención de incapaces.

La jueza Milicic ordenó la prisión preventiva efectiva de ambas. Para E.M. fijó un plazo de 45 días, mientras que M.R. deberá permanecer detenida durante 30 días. Una vez cumplidos esos períodos, la Fiscalía podrá solicitar una extensión de la medida.

Los hechos

Según la investigación, el primer episodio ocurrió el 22 de agosto por la tarde. Las dos mujeres habrían ingresado al comercio ubicado en Córdoba al 1200 y, de acuerdo con la acusación, actuaron coordinadamente para llevarse 11 botellas térmicas.

La maniobra no habría sido advertida en ese momento por los responsables del negocio. El faltante fue descubierto posteriormente, cuando revisaron las imágenes registradas por las cámaras de seguridad.

Tres días después, las imputadas habrían regresado al mismo local y repetido una maniobra similar. En esa oportunidad, la Fiscalía sostiene que sustrajeron otras siete botellas térmicas. Entre ambos episodios, el comercio habría sufrido un perjuicio económico estimado en $977.000.

La otra acusación

Además de los robos, E.M. quedó imputada por un hecho ocurrido entre julio y octubre de 2024. Según la acusación, habría aprovechado la situación de vulnerabilidad de un hombre con discapacidad intelectual moderada para obtener dinero mediante créditos.

La Fiscalía sostiene que la mujer utilizó engaños para convencerlo de que estaba enamorada de él y lo acompañó a una empresa crediticia, donde habría logrado que solicitara dos préstamos por $1.500.000 y $800.000. De acuerdo con la investigación, E.M. se habría quedado con el dinero.

Durante ese período, la mujer habría inducido a la víctima a tomar otro crédito bancario y a utilizar una tarjeta, apropiándose también de esos fondos.