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ASSA asume el servicio de una ciudad por una deuda millonaria: los detalles
El gobernador Maximiliano Pullaro decidió que Aguas Santafesinas (ASSA) absorva y se haga cargo del servicio de agua y cloacas en Santo Tomé, ciudad de 75 mil habitantes pegada a la ciudad de Santa ...
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El gobernador Maximiliano Pullaro decidió que Aguas Santafesinas (ASSA) absorva y se haga cargo del servicio de agua y cloacas en Santo Tomé, ciudad de 75 mil habitantes pegada a la ciudad de Santa Fe, luego de que se conociera que la Municipalidad local mantiene una deuda de unos $6.000 millones con la empresa estatal.
Según explicaron desde Casa Gris, el actual esquema municipal quedó chico para la séptima ciudad más poblada de la provincia. Hoy, Santo Tomé recibe agua a través del Acueducto Desvío Arijón, que ASSA transporta y vende en bloque, pero con el municipio como encargado de distribuirla y administrar el servicio.
Sin embargo, y según explicó el propio Gobierno al anunciar la medida, es un sistema que "acumula pérdidas, problemas de mantenimiento, morosidad y dificultades para garantizar una prestación adecuada".
De este modo, el cambio implicará que ASSA pase de ser solamente el proveedor mayorista a hacerse cargo de todo el servicio. El proceso todavía no es inmediato: el intendente Miguel Weiss Ackerley ya remitió al Concejo Municipal la ordenanza necesaria y, si obtiene la aprobación requerida, deberá firmarse un convenio entre las partes involucradas, para ratificarlo. Allí se establecerán las condiciones del traspaso, los bienes que pasarán a la empresa, las obligaciones de cada parte y el esquema de transición.
En ese escenario aparece el principal problema financiero: qué hacer con los $6.000 millones que Santo Tomé le debe a ASSA. Por el momento no hay un mecanismo definido. Entre las alternativas planteadas aparece una operación contable vinculada a los "activos afectados al servicio" y eventualmente la transferencia de la cartera de deudores.
En tal marco, la Provincia y la empresa sostienen que la deuda deberá negociarse durante el proceso de traspaso, por lo que todavía no hay una definición pública sobre sus condiciones ni sus plazos.
Mientras tanto, el Gobierno provincial deberá sostener un servicio que no funciona correctamente bajo una deuda que tampoco se logra cobrar. “Si solo nos quedamos con el juicio, no vamos a cobrar la deuda, ni la gente va a tener buen servicio”, planteó el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico. Por eso, la apuesta es cambiar el prestador para ordenar simultáneamente la prestación, la facturación y el cobro.
Pero ASSA también deberá hacerse cargo de una red que, según la propia empresa, presenta años de falta de mantenimiento y deficiencias acumuladas.
La estimación oficial es que serán necesarios entre $6.000 y $9.000 millones de inversión durante los próximos tres años para atender esas falencias y mejorar progresivamente el servicio.
En la actualidad, la empresa presta directamente el servicio en 15 ciudades de la provincia y vende agua en bloque a otras 60. Además, cuenta con unas 800.000 cuentas, según detalló el ministro de Economía, Pablo Olivares.
La incorporación de Santo Tomé le permitiría ampliar esa escala y, de acuerdo con el Gobierno, "reducir costos promedio" mediante la utilización de una "estructura técnica, administrativa y comercial ya existente".
Asimismo, los santotomesinos pasarán a estar bajo el mismo esquema tarifario de ASSA que los usuarios de ciudades como Rosario y Santa Fe. La empresa deberá incorporar la facturación, la atención de reclamos y el control de morosidad, mientras que el municipio deberá definir qué ocurrirá con los bienes y activos vinculados al servicio.
Según explicaron desde Casa Gris, el actual esquema municipal quedó chico para la séptima ciudad más poblada de la provincia. Hoy, Santo Tomé recibe agua a través del Acueducto Desvío Arijón, que ASSA transporta y vende en bloque, pero con el municipio como encargado de distribuirla y administrar el servicio.
Sin embargo, y según explicó el propio Gobierno al anunciar la medida, es un sistema que "acumula pérdidas, problemas de mantenimiento, morosidad y dificultades para garantizar una prestación adecuada".
De este modo, el cambio implicará que ASSA pase de ser solamente el proveedor mayorista a hacerse cargo de todo el servicio. El proceso todavía no es inmediato: el intendente Miguel Weiss Ackerley ya remitió al Concejo Municipal la ordenanza necesaria y, si obtiene la aprobación requerida, deberá firmarse un convenio entre las partes involucradas, para ratificarlo. Allí se establecerán las condiciones del traspaso, los bienes que pasarán a la empresa, las obligaciones de cada parte y el esquema de transición.
En ese escenario aparece el principal problema financiero: qué hacer con los $6.000 millones que Santo Tomé le debe a ASSA. Por el momento no hay un mecanismo definido. Entre las alternativas planteadas aparece una operación contable vinculada a los "activos afectados al servicio" y eventualmente la transferencia de la cartera de deudores.
En tal marco, la Provincia y la empresa sostienen que la deuda deberá negociarse durante el proceso de traspaso, por lo que todavía no hay una definición pública sobre sus condiciones ni sus plazos.
Mientras tanto, el Gobierno provincial deberá sostener un servicio que no funciona correctamente bajo una deuda que tampoco se logra cobrar. “Si solo nos quedamos con el juicio, no vamos a cobrar la deuda, ni la gente va a tener buen servicio”, planteó el ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico. Por eso, la apuesta es cambiar el prestador para ordenar simultáneamente la prestación, la facturación y el cobro.
Pero ASSA también deberá hacerse cargo de una red que, según la propia empresa, presenta años de falta de mantenimiento y deficiencias acumuladas.
La estimación oficial es que serán necesarios entre $6.000 y $9.000 millones de inversión durante los próximos tres años para atender esas falencias y mejorar progresivamente el servicio.
En la actualidad, la empresa presta directamente el servicio en 15 ciudades de la provincia y vende agua en bloque a otras 60. Además, cuenta con unas 800.000 cuentas, según detalló el ministro de Economía, Pablo Olivares.
La incorporación de Santo Tomé le permitiría ampliar esa escala y, de acuerdo con el Gobierno, "reducir costos promedio" mediante la utilización de una "estructura técnica, administrativa y comercial ya existente".
Asimismo, los santotomesinos pasarán a estar bajo el mismo esquema tarifario de ASSA que los usuarios de ciudades como Rosario y Santa Fe. La empresa deberá incorporar la facturación, la atención de reclamos y el control de morosidad, mientras que el municipio deberá definir qué ocurrirá con los bienes y activos vinculados al servicio.
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