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Resurge la tensión entre Karina Milei y Patricia Bullrich por la reforma política
La eliminación de las PASO vuelve a tensar la relación entre Karina Milei y Patricia Bullrich. Mientras en la Casa Rosada aseguran que las negociaciones avanzan y que todavía pueden reunir los voto...
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La eliminación de las PASO vuelve a tensar la relación entre Karina Milei y Patricia Bullrich. Mientras en la Casa Rosada aseguran que las negociaciones avanzan y que todavía pueden reunir los votos, cerca de la senadora son mucho más pesimistas. La discusión quedó atravesada además por diferencias sobre la estrategia política del oficialismo.
El Gobierno mantiene como objetivo llevar el debate sobre la eliminación de las PASO al recinto durante septiembre o, como máximo, en octubre. Sin embargo, en el entorno de Bullrich consideran que los números del Senado no alcanzan para aprobar el proyecto y advierten que, por ahora, “el fin de la PASO está bloqueado”. La preocupación no se limita al conteo de votos: también existe malestar por la forma en que Karina Milei conduce las negociaciones políticas.
En el sector de Bullrich cuestionan particularmente la mesa de diálogo que impulsa la secretaria general de la Presidencia y sostienen que el oficialismo suele desandar acuerdos alcanzados previamente. En ese marco, interpretaron como innecesarias algunas reuniones con dirigentes del PRO y remarcaron que Bullrich incluso se habría sentido aliviada por no haber sido convocada al encuentro de Cristian Ritondo y Fernando De Andreis con funcionarios de la Casa Rosada.
Las diferencias también se hicieron visibles en la estrategia territorial de Karina Milei. Su recorrida junto a Pilar Ramírez por la Ciudad de Buenos Aires, después de avanzar en un acuerdo electoral con el PRO, fue cuestionada por el entorno de la senadora, que además criticó la exposición pública de la hermana del Presidente. En el Gobierno justifican esos movimientos por la preocupación ante la caída de la imagen de Javier Milei y por las encuestas que muestran una ventaja de Jorge Macri en territorio porteño.
La tensión se suma a otros cruces dentro del oficialismo. Bullrich viene reclamando que la mejora de los indicadores macroeconómicos se traduzca en resultados concretos para la vida cotidiana, un planteo que genera resistencia entre Milei y Luis Caputo. Mientras tanto, la Casa Rosada se muestra confiada en una próxima sesión legislativa que considera clave y admite que los números están ajustados, aunque sostiene que podrá conseguir la aprobación del paquete de iniciativas.
En paralelo, Karina Milei amplió su influencia sobre otros asuntos estratégicos del Gobierno, entre ellos la organización de la futura visita del Papa. La decisión de colocarla al frente de las primeras reuniones vinculadas al operativo generó malestar en el entorno del canciller Pablo Quirno y profundizó su disputa interna con Santiago Caputo. Así, mientras el oficialismo intenta mostrar cohesión hacia afuera, la reforma política vuelve a exponer las diferencias entre quienes conducen la estrategia del Gobierno y quienes deben conseguir los votos en el Congreso.
El Gobierno mantiene como objetivo llevar el debate sobre la eliminación de las PASO al recinto durante septiembre o, como máximo, en octubre. Sin embargo, en el entorno de Bullrich consideran que los números del Senado no alcanzan para aprobar el proyecto y advierten que, por ahora, “el fin de la PASO está bloqueado”. La preocupación no se limita al conteo de votos: también existe malestar por la forma en que Karina Milei conduce las negociaciones políticas.
En el sector de Bullrich cuestionan particularmente la mesa de diálogo que impulsa la secretaria general de la Presidencia y sostienen que el oficialismo suele desandar acuerdos alcanzados previamente. En ese marco, interpretaron como innecesarias algunas reuniones con dirigentes del PRO y remarcaron que Bullrich incluso se habría sentido aliviada por no haber sido convocada al encuentro de Cristian Ritondo y Fernando De Andreis con funcionarios de la Casa Rosada.
Las diferencias también se hicieron visibles en la estrategia territorial de Karina Milei. Su recorrida junto a Pilar Ramírez por la Ciudad de Buenos Aires, después de avanzar en un acuerdo electoral con el PRO, fue cuestionada por el entorno de la senadora, que además criticó la exposición pública de la hermana del Presidente. En el Gobierno justifican esos movimientos por la preocupación ante la caída de la imagen de Javier Milei y por las encuestas que muestran una ventaja de Jorge Macri en territorio porteño.
La tensión se suma a otros cruces dentro del oficialismo. Bullrich viene reclamando que la mejora de los indicadores macroeconómicos se traduzca en resultados concretos para la vida cotidiana, un planteo que genera resistencia entre Milei y Luis Caputo. Mientras tanto, la Casa Rosada se muestra confiada en una próxima sesión legislativa que considera clave y admite que los números están ajustados, aunque sostiene que podrá conseguir la aprobación del paquete de iniciativas.
En paralelo, Karina Milei amplió su influencia sobre otros asuntos estratégicos del Gobierno, entre ellos la organización de la futura visita del Papa. La decisión de colocarla al frente de las primeras reuniones vinculadas al operativo generó malestar en el entorno del canciller Pablo Quirno y profundizó su disputa interna con Santiago Caputo. Así, mientras el oficialismo intenta mostrar cohesión hacia afuera, la reforma política vuelve a exponer las diferencias entre quienes conducen la estrategia del Gobierno y quienes deben conseguir los votos en el Congreso.
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