Escuchar artículo
Micaela Albornoz, la rosarina de 32 años que había sido encontrada en Brasil después de permanecer casi 40 días desaparecida, regresó este jueves por la noche a Rosario y la Justicia abrió una investigación a partir de una denuncia por presuntos abusos sexuales.

La mujer arribó a la ciudad cerca de la medianoche acompañada por un primo, luego de emprender el regreso desde Brasil. El encuentro con sus familiares se produjo en la zona sur de Rosario, donde sus allegados habían solicitado la presencia policial.

Según la información conocida hasta el momento, fue la hermana de Micaela quien comunicó a los agentes que la joven había relatado haber sufrido abusos sexuales y maltratos por parte de distintos hombres durante el período en que permaneció fuera de su hogar. También habría manifestado estar embarazada, aunque ese dato todavía debe ser confirmado mediante los estudios correspondientes.

A partir de esas declaraciones tomó intervención la Unidad de Violencia de Género y Delitos contra la Integridad Sexual del Ministerio Público de la Acusación (MPA). La fiscal de turno dispuso que Micaela fuera trasladada junto con su madre y su hermana a la Comisaría de la Mujer, donde se iniciaron las actuaciones correspondientes.

Desde el MPA señalaron que la información vinculada con el presunto abuso se mantiene bajo reserva debido a que todavía deben realizarse medidas investigativas y determinar las circunstancias en las que habrían ocurrido los hechos.


UNA BÚSQUEDA QUE COMENZÓ EN JUNIO

La desaparición de Micaela había sido denunciada por su familia el 24 de junio. Durante las semanas siguientes, sus allegados realizaron una intensa búsqueda y aportaron información sobre distintos lugares donde habría sido vista en Rosario.

Sus hermanos llegaron a reconocer prendas de vestir que pertenecían a Micaela en diferentes puntos de la ciudad. También surgieron versiones según las cuales habría permanecido durante un tiempo en situación de calle y junto a otras personas que atravesaban circunstancias similares.

El 3 de agosto, cuando habían transcurrido unos 40 días desde la denuncia de desaparición, Micaela apareció en Florianópolis, Brasil. Se presentó por sus propios medios en el Consulado argentino de esa ciudad y llevaba el DNI de una vecina.

La utilización de documentación ajena ya había sido detectada durante la búsqueda en Rosario y sus alrededores. Según la información difundida entonces, se sospechaba que había adquirido pasajes en distintas terminales de ómnibus utilizando esa identificación.

El documento, además, figuraba como denunciado, circunstancia que permitió que las autoridades consulares identificaran la situación y comunicaran el hallazgo a la Justicia santafesina.


DE FLORIANÓPOLIS A CAMBORIÚ

En el Consulado argentino, Micaela manifestó que no quería regresar a la Argentina. En ese momento no se habrían detectado indicios suficientes para impedirle continuar con su viaje ni elementos que permitieran establecer que se encontraba en una situación de peligro inmediato.

Su intención, según trascendió, era trasladarse hacia San Pablo.

Sin embargo, días después fue localizada en Camboriú, donde se encontraba en una situación de vulnerabilidad y habría sido vista pidiendo alimentos en un supermercado.

Uno de sus hermanos regresó entonces a Brasil y emprendió una nueva búsqueda hasta encontrarla. Finalmente, Micaela aceptó volver voluntariamente a Rosario y emprendió el viaje acompañada por un primo.

El regreso abre ahora una nueva etapa del caso. Además de reconstruir el recorrido que realizó desde que dejó su hogar hasta su aparición en Brasil, la Justicia deberá determinar qué ocurrió durante ese período y si efectivamente fue víctima de los abusos que relató al reencontrarse con su familia.

Las autoridades mantienen bajo reserva los detalles de la investigación para preservar las medidas que todavía deben realizarse.