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La economía santafesina exhibe señales de recuperación, aunque con fuertes desequilibrios entre sectores y un mercado interno que continúa debilitado. Esa es la principal conclusión de un informe elaborado por la consultora PxQ, dirigida por el exviceministro de Economía Emanuel Álvarez Agis, que describe una provincia impulsada por el dinamismo del agro y la construcción, pero con una industria que no logra consolidar su repunte y un empleo cada vez más precarizado.

El trabajo señala que la actividad económica muestra una marcada heterogeneidad. Mientras la construcción y el sistema financiero impulsaron el crecimiento de la facturación durante marzo, el comercio minorista y buena parte de la industria orientada al mercado interno continúan atravesando un escenario de estancamiento. Según el documento, la recuperación no responde a una expansión generalizada de la economía sino al buen desempeño de sectores vinculados al complejo agroexportador y las actividades financieras.



En el plano laboral, el panorama también presenta claroscuros. En el Gran Santa Fe la tasa de desocupación aumentó 2,3 puntos porcentuales respecto del primer trimestre de 2025, mientras que en el Gran Rosario el incremento fue de 0,4 puntos. Además, el informe identifica un deterioro de la calidad del empleo, con un crecimiento de la subocupación y de los trabajadores que, aun teniendo empleo, buscan otra ocupación para complementar sus ingresos.

Uno de los datos más preocupantes es el avance de la informalidad laboral. Según PxQ, el empleo no registrado alcanzó al 41,1% de los asalariados en el Gran Santa Fe y al 38,2% en el Gran Rosario, niveles que ubican a la provincia por encima de los registros históricos y en línea con un proceso de precarización del mercado de trabajo.

El informe también pone el foco en la situación de Villa Constitución-San Nicolás, donde la crisis de la industria siderúrgica elevó la desocupación al 10,4%, la más alta del país durante el primer trimestre del año.



A la vez, el estudio advierte sobre un creciente deterioro del poder adquisitivo de los hogares. En marzo de 2026, una familia tipo necesitó $1.449.467 para no caer bajo la línea de pobreza en Rosario, mientras la canasta alimentaria superó los $664.000.

La presión sobre los ingresos se profundizó por el fuerte aumento de los servicios públicos, que acumularon una suba interanual del 49%, impulsados principalmente por el gas, y por el encarecimiento de la movilidad, cuya canasta aumentó 53,2% en un año debido al incremento de los combustibles y del transporte urbano.

Aunque el salario promedio del empleo privado registrado en Santa Fe alcanzó los $1.978.080 mensuales, el informe advierte que el margen entre ingresos y gastos familiares se redujo considerablemente. En Rosario, un salario promedio apenas alcanza para cubrir el 96,4% del presupuesto estimado de un hogar, el peor deterioro relativo entre las principales ciudades comparadas. PxQ aclara que la situación sería aún más desfavorable si se incorporaran los salarios públicos –que perdieron mayor poder adquisitivo–, el empleo informal o una eventual pérdida del puesto de trabajo.



En sus conclusiones, la consultora sostiene que el actual modelo económico beneficia principalmente a los sectores exportadores, extractivos y financieros, mientras las economías urbanas y las actividades ligadas al consumo interno enfrentan crecientes dificultades. Ese escenario, afirma, reduce el ingreso disponible de las familias santafesinas, limita la recuperación del mercado interno y profundiza las brechas sociales y territoriales dentro de la provincia.