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Las Leonas tocaron la gloria y conquistaron su tercera estrella mundial
Las Leonas volvieron a hacer historia. La selección argentina femenina de hockey sobre césped derrotó a Países Bajos en la definición por penales, luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario,...
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Las Leonas volvieron a hacer historia. La selección argentina femenina de hockey sobre césped derrotó a Países Bajos en la definición por penales, luego de igualar 1-1 en el tiempo reglamentario, y conquistó su tercer título mundial. La consagración en Amstelveen permitió sumar una nueva estrella a las obtenidas en Perth 2002 y Rosario 2010, y confirmó la continuidad de una historia que, más allá del recambio generacional, mantiene intacta su capacidad para competir en la máxima escena internacional.
El camino hacia el título tuvo, sin embargo, un punto de quiebre. La dura goleada sufrida ante Países Bajos en diciembre pasado, durante la Liga Pro disputada en Santiago del Estero, obligó al equipo a revisar su funcionamiento y consolidar una transformación colectiva. Desde entonces, el conjunto dirigido por Fernando Ferrara creció en intensidad, solidez defensiva y capacidad para adaptarse a un hockey cada vez más físico y veloz. Esa evolución encontró su máxima expresión en la final, donde Argentina logró neutralizar al gran dominador de la disciplina y reaccionó después de comenzar en desventaja.
El empate llegó en el último tramo del partido a través de María José Granatto, luego de una jugada de córner corto, y la definición desde los penales tuvo como gran figura a Cristina Cosentino, decisiva con sus atajadas. Sofía Cairó convirtió el disparo que terminó de sellar la consagración y desató el festejo de un plantel que combinó experiencia y juventud. Con diez jugadoras debutantes en un Mundial, Argentina mostró que el presente también puede ser una plataforma para el futuro.
La tercera estrella no sólo representa un nuevo título para Las Leonas, sino también la confirmación de un legado construido durante más de 25 años. De Antoniska a Cosentino, de Aymar a Granatto, de las campeonas de Perth y Rosario a esta generación que se abrió paso ante el rival más poderoso del hockey femenino. Sin repetir exactamente las fórmulas del pasado, estas Leonas encontraron su propia identidad: presión, intensidad, orden y una convicción colectiva capaz de convertir una derrota dolorosa en el impulso necesario para volver a tocar la gloria.
El camino hacia el título tuvo, sin embargo, un punto de quiebre. La dura goleada sufrida ante Países Bajos en diciembre pasado, durante la Liga Pro disputada en Santiago del Estero, obligó al equipo a revisar su funcionamiento y consolidar una transformación colectiva. Desde entonces, el conjunto dirigido por Fernando Ferrara creció en intensidad, solidez defensiva y capacidad para adaptarse a un hockey cada vez más físico y veloz. Esa evolución encontró su máxima expresión en la final, donde Argentina logró neutralizar al gran dominador de la disciplina y reaccionó después de comenzar en desventaja.
El empate llegó en el último tramo del partido a través de María José Granatto, luego de una jugada de córner corto, y la definición desde los penales tuvo como gran figura a Cristina Cosentino, decisiva con sus atajadas. Sofía Cairó convirtió el disparo que terminó de sellar la consagración y desató el festejo de un plantel que combinó experiencia y juventud. Con diez jugadoras debutantes en un Mundial, Argentina mostró que el presente también puede ser una plataforma para el futuro.
La tercera estrella no sólo representa un nuevo título para Las Leonas, sino también la confirmación de un legado construido durante más de 25 años. De Antoniska a Cosentino, de Aymar a Granatto, de las campeonas de Perth y Rosario a esta generación que se abrió paso ante el rival más poderoso del hockey femenino. Sin repetir exactamente las fórmulas del pasado, estas Leonas encontraron su propia identidad: presión, intensidad, orden y una convicción colectiva capaz de convertir una derrota dolorosa en el impulso necesario para volver a tocar la gloria.
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