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El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, anunció el inicio de una ofensiva financiera contra Irán y sus aliados, impulsada por el gobierno de Donald Trump. La estrategia, denominada “Operación Marginado Económico”, busca cortar las conexiones financieras de Teherán con el resto del mundo y aumentar la presión sobre el régimen iraní.

El nuevo esquema amplía las sanciones secundarias contra entidades y países que comercien con Irán e incorpora sectores como los activos digitales, el oro, la aviación, la tecnología y el transporte marítimo. Bessent advirtió que cualquier entidad que facilite operaciones de lavado de dinero en nombre de Teherán será excluida del sistema financiero basado en el dólar. El funcionario también anticipó que durante esta semana se anunciará una sanción contra una institución financiera de relevancia.

La ofensiva económica llega después de meses de operaciones militares y de negociaciones que no lograron alcanzar un acuerdo para poner fin al conflicto. Bessent sostuvo que la campaña continuará hasta que el régimen iraní quede aislado, mientras Trump aseguró que las capacidades militares de Teherán fueron severamente dañadas. El presidente estadounidense reforzó el mensaje con una publicación en su red social, donde afirmó que Irán “se está derrumbando por completo”.

Washington también busca sumar a otros gobiernos a la estrategia de aislamiento. Trump mantiene contactos con líderes de distintos países para presionarlos a cortar sus vínculos con Irán y Bessent advirtió que habrá poco margen para que las entidades modifiquen sus conductas antes de quedar alcanzadas por las sanciones.

El objetivo central de la nueva fase de presión es reabrir el estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica para el comercio mundial de petróleo. Estados Unidos sostiene que el aislamiento financiero puede aumentar la presión sobre Teherán para alcanzar un acuerdo, mientras el conflicto y las negociaciones sobre el futuro de la región continúan sin una salida definida.