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El dinero detrás de Los Monos vuelve a quedar bajo la lupa
Mariano Hernán Ruiz, conocido como “Marianito” y señalado durante años como uno de los hombres encargados de las finanzas de Los Monos, volvió a quedar en el centro de una investigación judic...
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Mariano Hernán Ruiz, conocido como “Marianito” y señalado durante años como uno de los hombres encargados de las finanzas de Los Monos, volvió a quedar en el centro de una investigación judicial. Esta vez, el foco no está puesto directamente sobre los hechos violentos atribuidos a la organización criminal sino sobre una pregunta que suele aparecer después de cada golpe al narcotráfico: qué ocurrió con el dinero y cómo fue incorporado al circuito legal.
Ruiz fue detenido este martes en su domicilio de Larrechea al 800, durante uno de los 11 allanamientos realizados por la División Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones (PDI) en Rosario, Pérez y Piñero, en el marco de una causa federal por lavado de activos. La pesquisa es impulsada por los fiscales de la Procelac Rosario Juan Argibay Molina y María Virginia Sosa, quienes profundizaron el análisis de sus movimientos financieros y comerciales.
El operativo permitió secuestrar documentación vinculada con operaciones inmobiliarias, seis vehículos y dispositivos electrónicos. También se realizaron procedimientos en una mutual, tres escribanías y una inmobiliaria, con el objetivo de reconstruir operaciones realizadas por Ruiz, su pareja y su hijo Agustín, con quien llegó a constituir una SRL vinculada con el rubro gastronómico.
En uno de los domicilios allanados, ubicado en Piñero, los investigadores encontraron además tres cargadores de pistola y 73 cartuchos calibre 9 milímetros, además de documentación relacionada con dos automóviles.
El trasfondo de la investigación es el patrimonio acumulado por Ruiz y la presunta utilización de personas y actividades comerciales para administrar bienes y recursos que, según la hipótesis judicial, tendrían origen en actividades ilícitas.
DE LOS NEGOCIOS A LAS FINANZAS
La figura de Ruiz no es nueva para los investigadores de Los Monos. En abril de 2015 aceptó un juicio abreviado por el que fue condenado a tres años de prisión, en una causa en la que aparecía vinculado con la estructura de la organización. Años después, en 2019, fue procesado por la Justicia Federal por lavado de activos junto con Ariel Máximo “Guille” Cantero, Ramón Machuca (“Monchi Cantero”) y Patricia Celestina Contreras, entre otros integrantes o allegados a la banda.
La acusación de entonces ya apuntaba a su presunto papel como testaferro y administrador de bienes de la organización. De acuerdo con lo señalado ahora por el gobierno provincial, Ruiz habría puesto bienes a su nombre y al de personas de su confianza para que pudieran ser administrados por la estructura criminal.
El vínculo con Los Monos se remonta a los primeros años de expansión de la banda. Según señaló el secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, Federico Angelini, Ruiz mantuvo una relación estrecha primero con Claudio “Pájaro” Cantero, asesinado en 2013, y posteriormente con “Guille” Cantero y otros integrantes de la organización.
Tras cumplir las condenas que tenía pendientes, Ruiz recuperó la libertad. Pero su actividad económica volvió a llamar la atención de los investigadores. En los últimos años había incursionado en el negocio gastronómico, entre otras actividades, mediante bares y servicios de viandas.
Ese recorrido comercial es ahora parte de la pesquisa. Los investigadores buscan determinar si esas actividades funcionaron como negocios genuinos, como mecanismos de blanqueo de capitales o si existió una combinación de ambas situaciones.
La investigación también había encontrado una referencia a Ruiz en el expediente derivado del ataque al casino City Center de Rosario, ocurrido en enero de 2020. En una escucha telefónica, Maximiliano “Cachete” Díaz, integrante de Los Monos, mencionó bares de Ruiz sobre avenida Pellegrini como posible lugar para concretar una reunión relacionada con una extorsión.
LA RUTA DEL DINERO
El interés de los fiscales en escribanías, una inmobiliaria y una mutual permite dimensionar hacia dónde apunta la investigación: seguir la ruta patrimonial antes que perseguir solamente el origen del dinero.
La documentación secuestrada durante los procedimientos será ahora analizada para establecer qué propiedades, vehículos, sociedades y operaciones comerciales quedaron vinculados con Ruiz y su entorno. Los dispositivos electrónicos también pueden aportar información sobre transferencias, contactos y operaciones que permitan reconstruir la circulación de los fondos.
En ese sentido, la investigación intenta avanzar sobre una de las zonas más difíciles de las causas contra organizaciones narcocriminales: la transformación del dinero obtenido ilegalmente en patrimonio aparentemente legítimo.
La hipótesis es que una organización puede sufrir la detención de sus integrantes y, sin embargo, conservar capacidad de reconstrucción si mantiene disponibles los recursos económicos acumulados. Por eso, el lavado de activos constituye una línea de investigación estratégica para desarticular las estructuras criminales más allá de sus ejecutores directos.
“Las causas de lavado de activos son una prioridad para el gobierno de Maximiliano Pullaro y para nuestro plan de seguridad”, sostuvo Angelini. Para el funcionario, atacar el dinero proveniente del narcotráfico y otras actividades ilícitas implica afectar la capacidad de las organizaciones para rearmarse.
UN VIEJO EXPEDIENTE QUE VUELVE A ABRIRSE
La detención de Ruiz representa así un nuevo capítulo de una historia judicial que comenzó hace más de una década. El hombre que en 2015 fue condenado en la causa provincial contra Los Monos y que en 2019 volvió a ser procesado por lavado ahora enfrenta una nueva investigación sobre su patrimonio.
Ruiz se descompensó durante el procedimiento y fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde quedó internado bajo custodia reforzada. Si recibe el alta, está previsto que comparezca ante la Justicia Federal para conocer la imputación.
Su pareja y su hijo, también alcanzados por los procedimientos debido a las operaciones comerciales investigadas, no fueron detenidos y deberán comparecer en libertad, según trascendió de fuentes judiciales.
Más allá de la suerte procesal de cada uno, el dato central de los allanamientos está en otro lugar: los investigadores volvieron a poner la lupa sobre los bienes y los negocios que sobrevivieron a las condenas de Los Monos. El desafío ahora será determinar si detrás de ese patrimonio existe una trama de lavado capaz de revelar cómo el dinero del narcotráfico logró ingresar, circular y permanecer dentro de la economía formal.
Ruiz fue detenido este martes en su domicilio de Larrechea al 800, durante uno de los 11 allanamientos realizados por la División Delitos Económicos de la Policía de Investigaciones (PDI) en Rosario, Pérez y Piñero, en el marco de una causa federal por lavado de activos. La pesquisa es impulsada por los fiscales de la Procelac Rosario Juan Argibay Molina y María Virginia Sosa, quienes profundizaron el análisis de sus movimientos financieros y comerciales.
El operativo permitió secuestrar documentación vinculada con operaciones inmobiliarias, seis vehículos y dispositivos electrónicos. También se realizaron procedimientos en una mutual, tres escribanías y una inmobiliaria, con el objetivo de reconstruir operaciones realizadas por Ruiz, su pareja y su hijo Agustín, con quien llegó a constituir una SRL vinculada con el rubro gastronómico.
En uno de los domicilios allanados, ubicado en Piñero, los investigadores encontraron además tres cargadores de pistola y 73 cartuchos calibre 9 milímetros, además de documentación relacionada con dos automóviles.
El trasfondo de la investigación es el patrimonio acumulado por Ruiz y la presunta utilización de personas y actividades comerciales para administrar bienes y recursos que, según la hipótesis judicial, tendrían origen en actividades ilícitas.
DE LOS NEGOCIOS A LAS FINANZAS
La figura de Ruiz no es nueva para los investigadores de Los Monos. En abril de 2015 aceptó un juicio abreviado por el que fue condenado a tres años de prisión, en una causa en la que aparecía vinculado con la estructura de la organización. Años después, en 2019, fue procesado por la Justicia Federal por lavado de activos junto con Ariel Máximo “Guille” Cantero, Ramón Machuca (“Monchi Cantero”) y Patricia Celestina Contreras, entre otros integrantes o allegados a la banda.
La acusación de entonces ya apuntaba a su presunto papel como testaferro y administrador de bienes de la organización. De acuerdo con lo señalado ahora por el gobierno provincial, Ruiz habría puesto bienes a su nombre y al de personas de su confianza para que pudieran ser administrados por la estructura criminal.
El vínculo con Los Monos se remonta a los primeros años de expansión de la banda. Según señaló el secretario de Gestión Institucional del Ministerio de Justicia y Seguridad, Federico Angelini, Ruiz mantuvo una relación estrecha primero con Claudio “Pájaro” Cantero, asesinado en 2013, y posteriormente con “Guille” Cantero y otros integrantes de la organización.
Tras cumplir las condenas que tenía pendientes, Ruiz recuperó la libertad. Pero su actividad económica volvió a llamar la atención de los investigadores. En los últimos años había incursionado en el negocio gastronómico, entre otras actividades, mediante bares y servicios de viandas.
Ese recorrido comercial es ahora parte de la pesquisa. Los investigadores buscan determinar si esas actividades funcionaron como negocios genuinos, como mecanismos de blanqueo de capitales o si existió una combinación de ambas situaciones.
La investigación también había encontrado una referencia a Ruiz en el expediente derivado del ataque al casino City Center de Rosario, ocurrido en enero de 2020. En una escucha telefónica, Maximiliano “Cachete” Díaz, integrante de Los Monos, mencionó bares de Ruiz sobre avenida Pellegrini como posible lugar para concretar una reunión relacionada con una extorsión.
LA RUTA DEL DINERO
El interés de los fiscales en escribanías, una inmobiliaria y una mutual permite dimensionar hacia dónde apunta la investigación: seguir la ruta patrimonial antes que perseguir solamente el origen del dinero.
La documentación secuestrada durante los procedimientos será ahora analizada para establecer qué propiedades, vehículos, sociedades y operaciones comerciales quedaron vinculados con Ruiz y su entorno. Los dispositivos electrónicos también pueden aportar información sobre transferencias, contactos y operaciones que permitan reconstruir la circulación de los fondos.
En ese sentido, la investigación intenta avanzar sobre una de las zonas más difíciles de las causas contra organizaciones narcocriminales: la transformación del dinero obtenido ilegalmente en patrimonio aparentemente legítimo.
La hipótesis es que una organización puede sufrir la detención de sus integrantes y, sin embargo, conservar capacidad de reconstrucción si mantiene disponibles los recursos económicos acumulados. Por eso, el lavado de activos constituye una línea de investigación estratégica para desarticular las estructuras criminales más allá de sus ejecutores directos.
“Las causas de lavado de activos son una prioridad para el gobierno de Maximiliano Pullaro y para nuestro plan de seguridad”, sostuvo Angelini. Para el funcionario, atacar el dinero proveniente del narcotráfico y otras actividades ilícitas implica afectar la capacidad de las organizaciones para rearmarse.
UN VIEJO EXPEDIENTE QUE VUELVE A ABRIRSE
La detención de Ruiz representa así un nuevo capítulo de una historia judicial que comenzó hace más de una década. El hombre que en 2015 fue condenado en la causa provincial contra Los Monos y que en 2019 volvió a ser procesado por lavado ahora enfrenta una nueva investigación sobre su patrimonio.
Ruiz se descompensó durante el procedimiento y fue trasladado al Hospital de Emergencias Clemente Álvarez, donde quedó internado bajo custodia reforzada. Si recibe el alta, está previsto que comparezca ante la Justicia Federal para conocer la imputación.
Su pareja y su hijo, también alcanzados por los procedimientos debido a las operaciones comerciales investigadas, no fueron detenidos y deberán comparecer en libertad, según trascendió de fuentes judiciales.
Más allá de la suerte procesal de cada uno, el dato central de los allanamientos está en otro lugar: los investigadores volvieron a poner la lupa sobre los bienes y los negocios que sobrevivieron a las condenas de Los Monos. El desafío ahora será determinar si detrás de ese patrimonio existe una trama de lavado capaz de revelar cómo el dinero del narcotráfico logró ingresar, circular y permanecer dentro de la economía formal.
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