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La Justicia condenó a cuatro años de prisión a Kevin Astudillo, quien admitió haber integrado una organización criminal dedicada al robo de transformadores de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) para extraer y comercializar el cobre de su interior.

Astudillo fue condenado por los delitos de asociación ilícita en calidad de miembro, robo calificado por ser cometido en poblado y en banda, en concurso ideal con afectación del servicio de energía eléctrica, por tres hechos consumados, además de un cuarto robo calificado en grado de tentativa.

Una organización dedicada al robo de transformadores

Según la investigación del Ministerio Público de la Acusación, la banda operó con estabilidad y permanencia entre noviembre de 2023 y mayo de 2024, planificando la sustracción de transformadores que aún no estaban conectados a la red eléctrica para luego desmontarlos y vender el cobre obtenido.

La Fiscalía reconstruyó al menos cinco episodios atribuidos a la organización:

* 30 de noviembre de 2023: robo de un transformador de 630 KVA en Virasoro y Río de Janeiro, en Rosario.
* 20 de febrero de 2024: sustracción de otro transformador instalado en Sarmiento al 3000, también en Rosario.
* 27 de marzo de 2024: robo de un transformador valuado en unos 52 mil dólares en Tomás de la Torre y Los Gladiolos, en Funes.
* Abril de 2024: planificación del robo de un transformador ubicado en Chubut y Guatemala, que no llegó a concretarse porque la Fiscalía tomó conocimiento del plan, dispuso custodia policial y la EPE retiró preventivamente el equipo.
* 2 de mayo de 2024: intento de robo de un transformador en Cepeda al 400, frustrado tras un seguimiento policial que permitió detener a tres sospechosos cuando trasladaban el equipo hacia un depósito en Pérez.

El rol de Astudillo

De acuerdo con la acusación, Astudillo era quien recibía los transformadores robados para desarmarlos y reducirlos, aprovechando que contaba con un depósito lindero a su vivienda de Avellaneda al 4800, donde almacenaba y comercializaba metales no ferrosos.

La Fiscalía sostuvo que ese lugar fue el destino final de los transformadores robados en los tres primeros hechos investigados. Además, remarcó que el condenado tenía conocimientos específicos sobre el proceso de reducción del cobre y sobre su posterior comercialización.

El jefe de la banda

La investigación ya había derivado en otras condenas. En enero de 2025, Leandro Andrés Romero recibió una pena de cinco años y dos meses de prisión como jefe de la asociación ilícita.

Según la Fiscalía, Romero aprovechaba su trabajo en la cooperativa Cotraser, contratista de la EPE, para identificar qué transformadores podían ser sustraídos, organizar los robos, coordinar el traslado mediante hidrogrúas y definir el destino final de los equipos.

Otro integrante identificado como Joel Andrés E. era el encargado de contactar a empresas de grúas, hacerse pasar por personal de la EPE y confeccionar órdenes falsas para retirar los transformadores sin despertar sospechas.