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Brasil endurece su postura con Milei y rebaja la relación diplomática
La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en décadas. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió que Julio Bitelli, su representante diplomático ...
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La relación entre Argentina y Brasil atraviesa uno de sus momentos de mayor tensión en décadas. El gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva resolvió que Julio Bitelli, su representante diplomático en Buenos Aires, no regrese al país y mantendrá la embajada brasileña bajo la conducción de un encargado de negocios, una decisión que implica una fuerte rebaja del vínculo político entre ambas administraciones.
La medida fue confirmada por el Palacio del Planalto y llega después de las últmas declaraciones de Javier Milei, que profundizaron el deterioro de la relación bilateral.
El conflicto recrudeció tras la reciente visita del mandatario argentino a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. En ese contexto, Milei calificó a Lula como "ladrón, corrupto y presidiario", además de sostener que había salido de prisión "por un error administrativo".
Lula respondió calificando de "payasada" la presencia del presidente argentino en un acto político en Brasil y advirtió que no tolerará la intervención de dirigentes extranjeros en el proceso electoral brasileño, cuya elección presidencial está prevista para el 4 de octubre.
En medio de la crisis, Bitelli había sido convocado a Brasil por el canciller Mauro Vieira para realizar consultas. Mientras tanto, el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, intentó mantener abiertos los canales diplomáticos. Sin embargo, nuevas declaraciones de Milei terminaron por profundizar el conflicto.
En una entrevista televisiva, el jefe de Estado argentino volvió a cargar contra Lula: "¿Así que el señor Lula se siente muy tocado si le digo que es un chorro? Si es ladrón, si fue presidiario...".
Tras esos dichos, el canciller brasileño entregó una nota de protesta formal al embajador argentino en Brasilia y comunicó que Bitelli no regresará a Buenos Aires. De esta manera, Brasil mantendrá su representación diplomática únicamente al nivel de encargado de negocios.
Qué implica la decisión
La medida no supone una ruptura de relaciones diplomáticas, pero sí constituye uno de los gestos de mayor peso antes de llegar a esa instancia. En la práctica, la embajada brasileña continuará funcionando y mantendrá las tareas consulares y administrativas, aunque sin un embajador acreditado ante el Gobierno argentino.
El encargado de negocios es un funcionario diplomático de menor rango que asume la conducción de la misión cuando no hay un embajador designado o cuando éste es retirado por decisión de su país. A diferencia de un embajador, no presenta cartas credenciales ante el presidente del país anfitrión, sino que queda acreditado directamente ante la Cancillería.
La decisión representa un claro enfriamiento del diálogo político entre ambos gobiernos y podría repercutir también en el funcionamiento del Mercosur, donde Argentina y Brasil son los principales socios.
La respuesta del Gobierno argentino
Tras conocerse la decisión de Brasil, la Cancillería argentina emitió un comunicado en el que calificó la medida como "unilateral". El Gobierno sostuvo que "toma nota" de la decisión de la administración de Lula y lamentó "su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas".
Además, remarcó que en los últimos años existieron "numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados" entre dirigentes de ambos países y aseguró que Argentina nunca respondió a esas diferencias "con una medida institucional".
Finalmente, la Cancillería reafirmó que las relaciones entre los Estados "deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno", y aseguró que la política exterior argentina continuará guiándose por "la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino".
La medida fue confirmada por el Palacio del Planalto y llega después de las últmas declaraciones de Javier Milei, que profundizaron el deterioro de la relación bilateral.
El conflicto recrudeció tras la reciente visita del mandatario argentino a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. En ese contexto, Milei calificó a Lula como "ladrón, corrupto y presidiario", además de sostener que había salido de prisión "por un error administrativo".
Lula respondió calificando de "payasada" la presencia del presidente argentino en un acto político en Brasil y advirtió que no tolerará la intervención de dirigentes extranjeros en el proceso electoral brasileño, cuya elección presidencial está prevista para el 4 de octubre.
En medio de la crisis, Bitelli había sido convocado a Brasil por el canciller Mauro Vieira para realizar consultas. Mientras tanto, el embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, intentó mantener abiertos los canales diplomáticos. Sin embargo, nuevas declaraciones de Milei terminaron por profundizar el conflicto.
En una entrevista televisiva, el jefe de Estado argentino volvió a cargar contra Lula: "¿Así que el señor Lula se siente muy tocado si le digo que es un chorro? Si es ladrón, si fue presidiario...".
Tras esos dichos, el canciller brasileño entregó una nota de protesta formal al embajador argentino en Brasilia y comunicó que Bitelli no regresará a Buenos Aires. De esta manera, Brasil mantendrá su representación diplomática únicamente al nivel de encargado de negocios.
Qué implica la decisión
La medida no supone una ruptura de relaciones diplomáticas, pero sí constituye uno de los gestos de mayor peso antes de llegar a esa instancia. En la práctica, la embajada brasileña continuará funcionando y mantendrá las tareas consulares y administrativas, aunque sin un embajador acreditado ante el Gobierno argentino.
El encargado de negocios es un funcionario diplomático de menor rango que asume la conducción de la misión cuando no hay un embajador designado o cuando éste es retirado por decisión de su país. A diferencia de un embajador, no presenta cartas credenciales ante el presidente del país anfitrión, sino que queda acreditado directamente ante la Cancillería.
La decisión representa un claro enfriamiento del diálogo político entre ambos gobiernos y podría repercutir también en el funcionamiento del Mercosur, donde Argentina y Brasil son los principales socios.
La respuesta del Gobierno argentino
Tras conocerse la decisión de Brasil, la Cancillería argentina emitió un comunicado en el que calificó la medida como "unilateral". El Gobierno sostuvo que "toma nota" de la decisión de la administración de Lula y lamentó "su decisión de continuar aislándose del resto de la región por cuestiones puramente ideológicas".
Además, remarcó que en los últimos años existieron "numerosos episodios de expresiones y respaldos políticos cruzados" entre dirigentes de ambos países y aseguró que Argentina nunca respondió a esas diferencias "con una medida institucional".
Finalmente, la Cancillería reafirmó que las relaciones entre los Estados "deben responder a los intereses permanentes de sus pueblos y no quedar supeditadas a las necesidades políticas y/o personales de los gobernantes de turno", y aseguró que la política exterior argentina continuará guiándose por "la defensa del interés nacional, la soberanía y el mandato conferido por el pueblo argentino".
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