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Los partes policiales de los primeros días de agosto muestran que la circulación de cocaína y armas de fuego sigue siendo un tema de interés y de preocupación ciudadana, pese a los números oficiales que celebran una baja en la curva histórica de violencia altamente lesiva en nuestra provincia.

En un lapso de 48 horas se registraron ataques a balazos que ayudan a pensar que la baja estadística se sostiene más por una ocasional tregua que por una solución de fondo, particularmente en lo que respecta a las zonas donde se disputan territorios narcos.

En los pasillos de Rueda y Lima, en Villa Banana, un hombre de 35 años fue baleado en la espalda y en la pierna, esta semana, terminando internado en el HECA. En el mismo episodio, una mujer fue herida en una pierna y derivada al Hospital Centenario.

Ambos fueron víctimas del enfrentamiento entre quienes se dirimen el territorio en disputa, tras la muerte del policía federal Rodolfo Manfredi y la caída del clan Muñoz. Un ataque que se repitió horas más tardes con otra balacera que sembró el pánico entre vecinos, aunque sin heridos.



Y aunque suene a extraordinario por la magnitud del ataque, no lo es tanto para quienes viven en estos barrios donde el microtráfico está instalado. Aquí los estallidos violentos se mantienen de forma latente hasta que, ocasionalmente, estallan. Se sabe que hay banditas armadas, y que la calma se sostiene por la presencia de un lider territorial o de un Estado presente que lo controla mediante los allanamientos preventivos.

No pasa solo en Rosario. Agosto también comenzó con un sugestivo crimen en la ciudad de Santa Fe, este jueves, cuando un joven fue atacado a balazos por la espalda y a plena luz del día. Ocurrió en barrio Estanislao López, donde la circulación del microtráfico también es un problema cotidiano. Fue el homicidio número 23 del año y el agresor huyó en auto.

Son casos que muestran cómo la baja estadística de la violencia extrema en comparación a años (y gestiones) anteriores está lejos de resolver el problema de la violencia y de sus mercados ilegales en la provincia de Santa Fe. Por el contrario, se presume que las armas y la cocaína circula en la misma o mayor cantidad que en años anteriores y que, en todo caso y por el momento, hay una buena gestión de los mecanismos que la traducen en muertes violentas.

"Hay seis veces más de droga. La circulación de cocaína aumentó un 500 por ciento bajo la presidencia de Javier Milei", advierte por caso el diputado provincial Carlos del Frade, entusiasta seguidor y denunciante del tema. Señala, por eso, la importancia de celebrar la baja en la cantidad de homicidios pero también de preocuparse por la preocupante suba de suicidios.

Considerando que los suicidios crecieron en 2026 por encima del 40 por ciento, en comparación a años anteriores, seguir esta pista podrá brindar herramientas precisas para analizar el deterioro social y sanitario que genera el negocio narco en muchos barrios de nuestra provincia.