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Recibió una fortuna por error, la gastó y terminó detenida
Lo que parecía una historia sacada de una película terminó convirtiéndose en un caso judicial que recorrió el país. Una mujer aseguró haber creído que había recibido un "regalo de Dios" cuand...
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Lo que parecía una historia sacada de una película terminó convirtiéndose en un caso judicial que recorrió el país. Una mujer aseguró haber creído que había recibido un "regalo de Dios" cuando descubrió que en su cuenta bancaria habían aparecido más de 500 millones de pesos por un error administrativo.
La protagonista del episodio fue Verónica Acosta, una vecina de Villa Mercedes, en San Luis, quien esperaba cobrar una suma muy pequeña y, al revisar el saldo, encontró acreditados $510 millones, equivalentes en ese momento a unos 430.000 dólares.
Según declaró más tarde, utilizó parte del dinero para comprar electrodomésticos, alimentos, ropa, materiales para mejorar su vivienda y un automóvil usado. También realizó transferencias a familiares, convencida de que el dinero había llegado legítimamente a su cuenta.
El episodio ocurrió en mayo de 2025 y rápidamente derivó en una denuncia del Gobierno de San Luis, que detectó el error y dio intervención a la Justicia. La investigación incluyó allanamientos, el congelamiento de cuentas bancarias y el secuestro de bienes adquiridos con el dinero transferido por equivocación.
La mujer fue detenida junto con algunos de sus familiares e imputada por delitos vinculados al uso de fondos que, según la acusación, sabía que no le pertenecían. Con el avance de la causa recuperó la libertad, aunque el proceso judicial continúa.
El caso abrió un debate sobre los límites entre un error administrativo y la responsabilidad de quien recibe una suma extraordinaria de dinero sin haberla solicitado. Mientras la Fiscalía sostiene que disponer de esos fondos constituye un delito, la defensa argumenta que Acosta nunca realizó una maniobra para obtener el dinero y que simplemente utilizó una transferencia que apareció inesperadamente en su cuenta.
Su frase quedó como la síntesis de un episodio tan insólito como polémico: "Pensé que era un regalo de Dios".
La protagonista del episodio fue Verónica Acosta, una vecina de Villa Mercedes, en San Luis, quien esperaba cobrar una suma muy pequeña y, al revisar el saldo, encontró acreditados $510 millones, equivalentes en ese momento a unos 430.000 dólares.
Según declaró más tarde, utilizó parte del dinero para comprar electrodomésticos, alimentos, ropa, materiales para mejorar su vivienda y un automóvil usado. También realizó transferencias a familiares, convencida de que el dinero había llegado legítimamente a su cuenta.
El episodio ocurrió en mayo de 2025 y rápidamente derivó en una denuncia del Gobierno de San Luis, que detectó el error y dio intervención a la Justicia. La investigación incluyó allanamientos, el congelamiento de cuentas bancarias y el secuestro de bienes adquiridos con el dinero transferido por equivocación.
La mujer fue detenida junto con algunos de sus familiares e imputada por delitos vinculados al uso de fondos que, según la acusación, sabía que no le pertenecían. Con el avance de la causa recuperó la libertad, aunque el proceso judicial continúa.
El caso abrió un debate sobre los límites entre un error administrativo y la responsabilidad de quien recibe una suma extraordinaria de dinero sin haberla solicitado. Mientras la Fiscalía sostiene que disponer de esos fondos constituye un delito, la defensa argumenta que Acosta nunca realizó una maniobra para obtener el dinero y que simplemente utilizó una transferencia que apareció inesperadamente en su cuenta.
Su frase quedó como la síntesis de un episodio tan insólito como polémico: "Pensé que era un regalo de Dios".
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