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Pampa Energía cierra su planta en Puerto San Martín: peligran más de 130 empleos
La decisión de Pampa Energía de poner fin a la producción de caucho sintético en su planta de Puerto San Martín encendió la alarma entre los trabajadores y el sector petroquímico. El cierre de ...
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La decisión de Pampa Energía de poner fin a la producción de caucho sintético en su planta de Puerto San Martín encendió la alarma entre los trabajadores y el sector petroquímico. El cierre de la histórica ex PASA Petroquímica no solo deja en riesgo más de 130 puestos de trabajo, sino que además implica que Argentina dejará de fabricar este insumo esencial para la industria del neumático y parte del sector automotor.
La empresa comunicó este martes la medida al Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), al que le informó que iniciará un proceso de reestructuración tras resolver el cese definitivo de la actividad.
Desde el gremio explicaron que la compañía justificó la decisión por la caída del mercado para el caucho sintético, en un contexto marcado por la baja de la demanda y el impacto que tuvo el cierre de Fate, uno de los principales compradores de la producción local.
El secretario general de SOEPU, Mauricio Brizuela, comparó el escenario con el que atravesó el sector tras el cierre de la planta de Dow hace dos años y advirtió que la situación vuelve a golpear a la actividad petroquímica de la región.
Mientras la firma analiza reubicar parte del personal y ofrecer retiros voluntarios, el sindicato cuestionó esa alternativa y sostuvo que, en la práctica, busca evitar despidos indemnizados. "Los trabajadores tienen muchos años de antigüedad y no se puede hablar de retiros voluntarios en estas condiciones", planteó Brizuela.
Además, el dirigente adelantó que el gremio endurecerá su postura si comienzan a llegar telegramas de despido. "Si despiden a un compañero, vamos a paralizar la planta", aseguró.
Hasta el momento ya fueron desvinculados empleados fuera de convenio, mientras que el futuro de los trabajadores sindicalizados permanece sin definiciones.
Desde SOEPU también advirtieron que el impacto excede el plano laboral. Señalaron que el cierre afectará la actividad económica de la región y profundizará la pérdida de capacidad industrial del país al dejar de producir un insumo estratégico que ahora deberá importarse.
En busca de destrabar el conflicto, la Secretaría de Trabajo de Santa Fe convocó a una audiencia entre las partes para este jueves. El sindicato se declaró en estado de alerta y anticipó que buscará revertir la decisión de la empresa mediante la negociación y, si fuera necesario, con medidas de fuerza.
La empresa comunicó este martes la medida al Sindicato de Obreros y Empleados Petroquímicos Unidos (SOEPU), al que le informó que iniciará un proceso de reestructuración tras resolver el cese definitivo de la actividad.
Desde el gremio explicaron que la compañía justificó la decisión por la caída del mercado para el caucho sintético, en un contexto marcado por la baja de la demanda y el impacto que tuvo el cierre de Fate, uno de los principales compradores de la producción local.
El secretario general de SOEPU, Mauricio Brizuela, comparó el escenario con el que atravesó el sector tras el cierre de la planta de Dow hace dos años y advirtió que la situación vuelve a golpear a la actividad petroquímica de la región.
Mientras la firma analiza reubicar parte del personal y ofrecer retiros voluntarios, el sindicato cuestionó esa alternativa y sostuvo que, en la práctica, busca evitar despidos indemnizados. "Los trabajadores tienen muchos años de antigüedad y no se puede hablar de retiros voluntarios en estas condiciones", planteó Brizuela.
Además, el dirigente adelantó que el gremio endurecerá su postura si comienzan a llegar telegramas de despido. "Si despiden a un compañero, vamos a paralizar la planta", aseguró.
Hasta el momento ya fueron desvinculados empleados fuera de convenio, mientras que el futuro de los trabajadores sindicalizados permanece sin definiciones.
Desde SOEPU también advirtieron que el impacto excede el plano laboral. Señalaron que el cierre afectará la actividad económica de la región y profundizará la pérdida de capacidad industrial del país al dejar de producir un insumo estratégico que ahora deberá importarse.
En busca de destrabar el conflicto, la Secretaría de Trabajo de Santa Fe convocó a una audiencia entre las partes para este jueves. El sindicato se declaró en estado de alerta y anticipó que buscará revertir la decisión de la empresa mediante la negociación y, si fuera necesario, con medidas de fuerza.
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