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El intendente Pablo Javkin cargó contra dos decisiones adoptadas por el gobierno nacional que, según sostuvo, perjudican directo a los usuarios del transporte público del interior del país: el congelamiento del subsidio al sistema SUBE y un nuevo incremento del Impuesto a los Combustibles. "El vecino queda perjudicado dos veces: paga más impuesto y pierde subsidio", resumió el jefe municipal.

La crítica llegó luego de que la Secretaría de Transporte de la Nación dispusiera un tope para los aportes destinados al sistema SUBE, mientras el Ejecutivo nacional avanzó con una nueva actualización del impuesto que grava los combustibles líquidos, tal como se publicó en el Boletín Oficial de este jueves.

A través de sus redes sociales, Javkin sostuvo que ambas medidas resultan contradictorias. "Si hay un tope, debería ser actualizable como es en el AMBA y debería, además, implicar una baja y no una suba en el impuesto a los combustibles", planteó. Y agregó que ese tributo acumula ya 16 aumentos desde el inicio de la gestión de Javier Milei, con otro incremento del 10 por ciento ya dispuesto y pendiente de aplicación.

"Es la Argentina del revés: se recauda en un lugar y la plata se queda en otro. No tiene que pasar más", concluyó el intendente.



En la misma línea se expresó el secretario General del municipio, Rogelio Biazzi, quien calificó las decisiones nacionales como "un doble castigo" para Rosario y las demás ciudades del interior.

"Esta semana la Secretaría de Transporte publicó en el Boletín Oficial que se congela el subsidio al sistema SUBE. Esto cae muy mal. El gobierno nacional toma dos medidas que vuelven a castigar a los rosarinos: el congelamiento de los subsidios a la demanda de la tarjeta SUBE y el aumento del impuesto a los combustibles", afirmó en declaraciones a LT8.

Según el funcionario, el recorte afecta especialmente a los usuarios que reciben tarifas sociales y otros beneficios asociados a la tarjeta SUBE. Recordó además que hace dos años y medio la Nación eliminó el Fondo Compensador del Transporte para el interior del país, mientras mantuvo el esquema de asistencia para el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).

"No querían subsidiar a los gobiernos, decían, y pasaron a subsidiar directamente a la demanda, al usuario. Ahora vuelven atrás también con ese subsidio y lo recortan. Impacta directo sobre los usuarios y la tarifa bonificada de la SUBE", sostuvo.

Biazzi advirtió que la decisión llega en un contexto de fuertes incrementos en los costos de operación del transporte urbano. Según señaló, los estudios nacionales ubican el costo técnico del boleto por encima de los 2.000 pesos, aunque Rosario mantiene una tarifa inferior gracias al aporte de recursos municipales.

"Hacemos un gran esfuerzo para sostener con calidad el transporte con recursos propios. Está muy tensionado, pero lo seguimos aguantando. Este recorte va directo al bolsillo de la gente. Si menos personas pueden pagar el colectivo, caen los viajes y el sistema se debilita todavía más", alertó.

Pese a ese escenario, el secretario general descartó, al menos por ahora, una actualización del valor del boleto. "Venimos con la misma tarifa desde febrero y Rosario está de la mitad para abajo en el ranking de ciudades. No estamos pensando en un aumento porque eso impactaría todavía más en el bolsillo del usuario", afirmó.

El funcionario explicó que la política tarifaria busca preservar la cantidad de pasajeros, ya que una mayor utilización del sistema contribuye a mejorar su financiamiento. "Hemos sido prudentes con la tarifa porque tenemos que mirar muy atentamente que la gente pueda seguir utilizando el colectivo", remarcó.

Respecto del aumento del Impuesto a los Combustibles, Biazzi sostuvo que la carga tributaria nacional creció de manera sostenida durante la gestión de Milei. Según indicó, al asumir el actual gobierno ese gravamen representaba alrededor del 5 por ciento del precio de un litro de nafta súper y hoy ronda el 20 por ciento.

Consultado sobre la Tasa Vial que cobra el municipio sobre la venta de combustibles, el funcionario defendió esa herramienta y marcó diferencias con el impuesto nacional. "Su impacto es ínfimo, alrededor del 1 por ciento del litro de nafta, y tiene un destino específico: reparar el pavimento de Rosario. En cambio, el impuesto nacional se recauda en todo el país y los recursos quedan en la caja nacional. Es otra muestra del antifederalismo que estamos viviendo", concluyó.