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La recuperación de la economía sigue sin reflejarse en la actividad comercial, industrial y de servicios de Rosario. La facturación de los locales habilitados en la ciudad cayó un 6,2% interanual en abril, a valores constantes, mientras que el acumulado del primer cuatrimestre registra una baja del 1,7% respecto del mismo período de 2025, según el último informe del Centro de Información Económica (CIE) de la Municipalidad. A la vez, el indicador desestacionalizado mostró una nueva contracción mensual del 3% frente a marzo, una señal de que la actividad continúa perdiendo impulso.

El golpe volvió a sentirse con mayor fuerza en el comercio y la industria manufacturera, los dos sectores que concentran buena parte del movimiento económico de Rosario. El comercio retrocedió un 10,5% interanual en abril y acumula una caída del 7,7% en lo que va del año, mientras que la industria registró una baja del 14,4%, con un descenso acumulado del 9,2% en el primer cuatrimestre.

Para el presidente de la Asociación Empresaria de Rosario (AER) y de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (Came), Ricardo Diab, los números del CIE no hacen más que confirmar una tendencia que las entidades empresarias vienen registrando desde hace más de un año.

"Estamos de acuerdo con el informe porque habla de lo mismo que medimos nosotros: la caída del consumo", sostuvo en diálogo con Rosario Plus. Explicó que la diferencia entre los porcentajes del CIE y los relevamientos de Came obedece a que la entidad nacional releva siete rubros específicos del comercio, mientras que el informe municipal incorpora además la industria y los servicios.


EL MUNDIAL, Y DESPUÉS...

Diab recordó que, según las mediciones de Came , el consumo registró 13 meses consecutivos de caída, una racha que apenas encontró un alivio circunstancial en junio por la combinación del Día del Padre, el Mundial de fútbol y la muy baja base de comparación del año pasado.

"Creo que es una cuestión circunstancial. Habrá que ver qué pasa cuando termine el Mundial. El torneo genera un movimiento adicional en alimentos, bebidas e indumentaria deportiva, pero después volveremos a la realidad del consumo", advirtió.

El dirigente empresario consideró que el principal obstáculo para una recuperación sostenida sigue siendo la pérdida del poder adquisitivo de los salarios.

"La falta de poder adquisitivo explica este nivel de consumo. No existe ningún incentivo para consumir. Cuando hablamos de incentivos hablamos de financiamiento, de cuotas razonables para que la gente pueda comprar lo que hoy no puede afrontar con el salario medio", afirmó.

En ese sentido, también cuestionó que las negociaciones paritarias no estén logrando recomponer los ingresos por encima de la inflación.

"Si los salarios siguen evolucionando bajo las mismas características, el consumo difícilmente pueda crecer", señaló.

Diab sumó otros factores que, a su entender, profundizan la retracción de la actividad. Entre ellos mencionó el crecimiento de las compras a través de plataformas internacionales, favorecidas por la apertura comercial, y la competencia que enfrenta la industria nacional.

"La apertura irrestricta hace que las empresas tengan que competir en desigualdad de condiciones con economías que tienen otra estructura impositiva y laboral", sostuvo.

A ese escenario agregó el incremento de la morosidad en toda la cadena comercial. Aunque evitó precisar cifras, aseguró que el problema "viene creciendo en todo el país" y que ya impacta tanto en consumidores como en empresas.

"Cuando la situación económica se complica, la morosidad empieza a florecer. Hoy todos los eslabones de la cadena están sufriendo", explicó.

También cuestionó las condiciones de los planes de pago para regularizar deudas impositivas y advirtió que los embargos y las inhibiciones fiscales inmovilizan a muchas pequeñas y medianas empresas.

Mientras tanto, los datos oficiales muestran que los únicos sectores que lograron escapar a la tendencia negativa fueron algunos servicios privados, que crecieron un 2,4% interanual, impulsados principalmente por la intermediación financiera y los seguros. Sin embargo, ese desempeño no alcanzó para compensar el retroceso del comercio y la industria, que continúan arrastrando hacia abajo el nivel general de actividad de Rosario.