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La Copa del Mundo de la FIFA 2026 ha entrado en terreno desconocido, y no precisamente por lo deportivo. A pocas horas del trascendental cruce de octavos de final entre Estados Unidos y Bélgica en el Seattle Stadium, el fútbol ha quedado en segundo plano.

La decisión unánime de la Comisión Disciplinaria de la Fifa de levantar la suspensión al delantero estadounidense Folarin Balogun ha provocado un terremoto institucional que amenaza con quebrar la credibilidad del torneo.El delantero del "Team USA" había visto la tarjeta roja directa en los dieciseisavos de final contra Bosnia tras una severa entrada sobre Tarik Muharemovic, ratificada por el VAR. Mientras el reglamento de la competición estipula de forma taxativa una sanción automática de un partido para estos casos, la FIFA sorprendió al planeta al aplicar de oficio el Artículo 27 de su Código Disciplinario. Mediante este polémico recurso, el organismo dejó la sanción en suspenso bajo un período de prueba de un año, habilitando de inmediato al atacante.

Las repercusiones políticas no tardaron en aparecer. Tras conocerse la medida, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, celebró activamente la resolución en sus redes sociales, agradeciendo públicamente a la entidad matriz del fútbol por "corregir una gran injusticia". Este movimiento encendió las alarmas en el Viejo Continente, donde reportes de prensa internacional señalan la existencia de un intenso lobby e intercambios directos entre la Casa Blanca y el despacho de Gianni Infantino.

La respuesta del fútbol europeo fue fulminante. La UEFA emitió un durísimo pronunciamiento calificando el perdón como "inaudito, incomprensible e injustificable". Por su parte, la Real Asociación Belga de Fútbol (RBFA) denunció formalmente que la medida vulnera el Artículo 10.5 de las normas específicas de este Mundial y rompe de forma flagrante con los principios del juego limpio y la equidad deportiva. "Estamos estudiando todas las vías legales posibles", advirtieron desde la delegación belga, visiblemente indignados por lo que consideran una alteración de las reglas en pleno certamen. Calificó la situación como una "contradicción reglamentaria flagrante" y una "ruptura intolerable del juego limpio"

En lo estrictamente deportivo, el seleccionador estadounidense Mauricio Pochettino tiene luz verde para alinear a su principal referencia ofensiva esta tarde de lunes a las 17. Sin embargo, el ambiente en Seattle es de máxima tensión. El técnico belga, Rudi Garcia, ironizó con que la FIFA parecía estar viviendo en el "Día de los Inocentes", reflejando el sentir de una Copa del Mundo que hoy se juega más en los despachos políticos que en el césped.