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Un femicidio cada 34 horas en el país, y una alarma encendida en Rosario
El femicidio de Agostina Vega, a los 14 años, en la ciudad de Córdoba, reinstaló en la agenda pública la violencia de género como flagelo presente. Y en ese marco, surgió la cuenta: entre enero ...
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El femicidio de Agostina Vega, a los 14 años, en la ciudad de Córdoba, reinstaló en la agenda pública la violencia de género como flagelo presente. Y en ese marco, surgió la cuenta: entre enero y mayo de este año murió una persona por esta variante de violencia derivada de la cultura machista cada 34 horas en Argentina. En solo los primeros 150 días de 2026.
La cifra se cuenta en el último estudio del Observatorio de Violencias “Mercedes Pagnutti”, que presentó su relevamiento nacional de femicidios, lesbicidios, transfemicidios y travesticidios correspondiente al período enero-mayo de 2026, con un dato que resume la magnitud del fenómeno: en el país se produjo un asesinato por motivos de género cada 34 horas durante los primeros 150 días del año.
El informe contabilizó 105 víctimas fatales entre el 1º de enero y el 30 de mayo, lo que arroja una tasa nacional de 0,50 casos cada 100 mil mujeres. El documento, elaborado a partir del seguimiento de medios nacionales y provinciales, cruzado con información institucional, advierte además que los números constituyen “un piso mínimo” debido al subregistro y a las dificultades de la caratulación judicial con perspectiva de género.
Entre los principales rasgos detectados aparece la persistencia del ámbito doméstico como escenario central de la violencia letal. El 57,1 por ciento de los hechos ocurrió en la vivienda de la víctima o en el domicilio compartido con el agresor. A su vez, en casi la mitad de los casos (48,6%) el femicida era la pareja o expareja.
El informe pone el foco también en el impacto sobre las generaciones más jóvenes. Diez víctimas eran menores de edad, entre ellas Agostina, la adolescente asesinada el fin de semana pasado en Córdoba, y Dulce María Beatriz Candia, de 17, en Misiones. Además, el 35,2 por ciento de las víctimas tenía entre 15 y 34 años, una concentración que, según el Observatorio, muestra cómo la violencia machista golpea con particular intensidad a las mujeres jóvenes.
La dimensión del daño se extiende más allá de las víctimas directas. El relevamiento registra al menos 48 niñas, niños y adolescentes que quedaron huérfanos de madre como consecuencia de estos crímenes.
PREOCUPA ROSARIO
El capítulo dedicado a Santa Fe ubica a la provincia entre las jurisdicciones con peores indicadores del país. Con una tasa de 0,93 femicidios por cada 100 mil mujeres, prácticamente duplica el promedio nacional. Pero el punto de mayor preocupación se encuentra en el departamento Rosario, donde se concentraron 10 de los 17 casos registrados en territorio santafesino.
Esa concentración eleva la tasa departamental a 1,43 casos por cada 100 mil mujeres, uno de los índices más altos relevados por el Observatorio. El informe añade además una particularidad territorial: casi una cuarta parte de los femicidios santafesinos (23,5%) ocurrió en contextos vinculados a criminalidad organizada y narcotráfico, una dinámica que complejiza las violencias de género en la región.
Otro eje del documento entra de lleno en un debate político vigente. Frente a proyectos orientados a endurecer sanciones contra las denominadas “falsas denuncias” –como una iniciativa presentada por la senadora nacional de Unidos Carolina Losada–, el Observatorio contrapone un dato que busca desmontar ese enfoque: el 62,1 por ciento de las víctimas con antecedentes conocidos de violencia nunca había realizado una denuncia previa.
Para el organismo, ese indicador evidencia que el problema central no reside en un supuesto abuso del sistema de denuncias, sino en las barreras que impiden denunciar: miedo, falta de protección efectiva, debilitamiento de políticas públicas y reducción de redes de acompañamiento territorial.
El informe también señala un “desfasaje crítico” en la respuesta estatal posterior a los crímenes. Al cierre del período analizado, menos de la mitad de los agresores estaba detenido (48,6%). El resto corresponde a femicidas que se suicidaron tras el hecho (14,3%), imputados en libertad (15,2%) y prófugos de la Justicia (8,6%).
“Impunidad estructural”, sintetiza el Observatorio para describir un escenario donde la violencia persiste, las respuestas estatales llegan tarde y los indicadores muestran que, lejos de disminuir, la problemática mantiene una dimensión crítica en el país y, especialmente, en Santa Fe y Rosario.
La cifra se cuenta en el último estudio del Observatorio de Violencias “Mercedes Pagnutti”, que presentó su relevamiento nacional de femicidios, lesbicidios, transfemicidios y travesticidios correspondiente al período enero-mayo de 2026, con un dato que resume la magnitud del fenómeno: en el país se produjo un asesinato por motivos de género cada 34 horas durante los primeros 150 días del año.
El informe contabilizó 105 víctimas fatales entre el 1º de enero y el 30 de mayo, lo que arroja una tasa nacional de 0,50 casos cada 100 mil mujeres. El documento, elaborado a partir del seguimiento de medios nacionales y provinciales, cruzado con información institucional, advierte además que los números constituyen “un piso mínimo” debido al subregistro y a las dificultades de la caratulación judicial con perspectiva de género.
Entre los principales rasgos detectados aparece la persistencia del ámbito doméstico como escenario central de la violencia letal. El 57,1 por ciento de los hechos ocurrió en la vivienda de la víctima o en el domicilio compartido con el agresor. A su vez, en casi la mitad de los casos (48,6%) el femicida era la pareja o expareja.
El informe pone el foco también en el impacto sobre las generaciones más jóvenes. Diez víctimas eran menores de edad, entre ellas Agostina, la adolescente asesinada el fin de semana pasado en Córdoba, y Dulce María Beatriz Candia, de 17, en Misiones. Además, el 35,2 por ciento de las víctimas tenía entre 15 y 34 años, una concentración que, según el Observatorio, muestra cómo la violencia machista golpea con particular intensidad a las mujeres jóvenes.
La dimensión del daño se extiende más allá de las víctimas directas. El relevamiento registra al menos 48 niñas, niños y adolescentes que quedaron huérfanos de madre como consecuencia de estos crímenes.
PREOCUPA ROSARIO
El capítulo dedicado a Santa Fe ubica a la provincia entre las jurisdicciones con peores indicadores del país. Con una tasa de 0,93 femicidios por cada 100 mil mujeres, prácticamente duplica el promedio nacional. Pero el punto de mayor preocupación se encuentra en el departamento Rosario, donde se concentraron 10 de los 17 casos registrados en territorio santafesino.
Esa concentración eleva la tasa departamental a 1,43 casos por cada 100 mil mujeres, uno de los índices más altos relevados por el Observatorio. El informe añade además una particularidad territorial: casi una cuarta parte de los femicidios santafesinos (23,5%) ocurrió en contextos vinculados a criminalidad organizada y narcotráfico, una dinámica que complejiza las violencias de género en la región.
Otro eje del documento entra de lleno en un debate político vigente. Frente a proyectos orientados a endurecer sanciones contra las denominadas “falsas denuncias” –como una iniciativa presentada por la senadora nacional de Unidos Carolina Losada–, el Observatorio contrapone un dato que busca desmontar ese enfoque: el 62,1 por ciento de las víctimas con antecedentes conocidos de violencia nunca había realizado una denuncia previa.
Para el organismo, ese indicador evidencia que el problema central no reside en un supuesto abuso del sistema de denuncias, sino en las barreras que impiden denunciar: miedo, falta de protección efectiva, debilitamiento de políticas públicas y reducción de redes de acompañamiento territorial.
El informe también señala un “desfasaje crítico” en la respuesta estatal posterior a los crímenes. Al cierre del período analizado, menos de la mitad de los agresores estaba detenido (48,6%). El resto corresponde a femicidas que se suicidaron tras el hecho (14,3%), imputados en libertad (15,2%) y prófugos de la Justicia (8,6%).
“Impunidad estructural”, sintetiza el Observatorio para describir un escenario donde la violencia persiste, las respuestas estatales llegan tarde y los indicadores muestran que, lejos de disminuir, la problemática mantiene una dimensión crítica en el país y, especialmente, en Santa Fe y Rosario.
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