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El último adiós a Lidia Stella Mercedes Miy Uranga, más conocida como Taty Almeida, reunió este lunes a referentes de organismos de derechos humanos, dirigentes políticos, sindicalistas, familiares y militantes en la sede del sindicato de las telecomunicaciones Foetra, donde se realizó el velatorio de una de las figuras más emblemáticas de la lucha por Memoria, Verdad y Justicia en Argentina.

La despedida se desarrolló a cajón cerrado, tal como dispuso su familia. Junto al féretro se ubicó una fotografía en la que se la ve sonriente, una imagen que acompañó a quienes se acercaron a homenajear a una mujer que dedicó gran parte de su vida a la búsqueda de justicia por los desaparecidos de la última dictadura.



El recuerdo de Estela de Carlotto

La presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, expresó su profundo dolor por la muerte de Almeida y destacó la relación que las unió durante décadas. “Es una noticia tristísima. Con Taty luchamos y sufrimos juntas durante muchos años”, sostuvo. Además, recordó su personalidad cálida y su sentido del humor: “Teníamos una relación muy risueña por su carácter y su temperamento alegre”.

Además admitió que le cuesta imaginar la ausencia de quien fue una de las voces más firmes en la defensa de los derechos humanos. “Me parece mentira que no escuche más sus chistes, que no pueda escuchar más su voz, que no nos riamos más juntas”, señaló.

Consultada sobre la posibilidad de algún reconocimiento oficial por parte del Gobierno nacional, fue contundente: “No creo. Esa gente nos odia; al contrario, deben estar brindando”. Y agregó: “Tenemos que fortalecernos para lo que sigue y para que nunca más suceda lo que hemos tenido que sufrir nosotros”.



Una vida marcada por la búsqueda de su hijo

Docente y activista, Almeida se convirtió en una referencia ineludible de los derechos humanos tras la desaparición de su hijo, Alejandro Martín Almeida. El joven tenía 20 años, trabajaba en la agencia Télam y fue secuestrado en junio de 1975 por la organización parapolicial Triple A durante el gobierno de Isabel Perón.

A partir de esa tragedia personal comenzó un camino de militancia que la llevó a integrarse a Madres de Plaza de Mayo y, años más tarde, a convertirse en una de las principales referentes de la Línea Fundadora.

Su figura trascendió las fronteras partidarias y quedó asociada a una consigna que repitió hasta sus últimos días: “La única lucha que se pierde es la que se abandona”.

Taty Almeida falleció este domingo a los 95 años. Su nombre quedó ligado para siempre a la búsqueda de justicia por los desaparecidos, a la defensa de los derechos humanos y a la construcción de la memoria colectiva en la Argentina.