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La locutora Marita Monteleone, reconocida por haber puesto voz a algunos de los mensajes telefónicos más emblemáticos de la Argentina, falleció este miércoles a los 68 años tras permanecer internada durante varios días en terapia intensiva. La noticia fue confirmada por colegas y medios donde desarrolló gran parte de su trayectoria profesional.

Aunque su nombre no siempre fue conocido por el gran público, su voz formó parte de la vida cotidiana de varias generaciones. Frases como “El número solicitado no corresponde a un abonado en servicio” o “La característica marcada se encuentra momentáneamente congestionada” se transformaron en una marca sonora de la telefonía argentina desde fines de los años 80 y acompañaron a millones de usuarios en todo el país.

Nacida como María de los Ángeles Araceli Monteleone el 12 de septiembre de 1957, desarrolló una extensa carrera como locutora, periodista y cantante de tango. Trabajó en emisoras como Radio Mitre, Radio Nacional, Radio El Mundo, Del Plata y La Red, entre otras, y obtuvo reconocimientos como premios Martín Fierro y la distinción de Personalidad Destacada de la Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

Su vínculo con la telefonía comenzó en 1988, cuando fue convocada para grabar mensajes para la entonces Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel). Tras la privatización del servicio, continuó siendo la voz de sistemas automáticos de Telefónica y de líneas de información telefónica, convirtiéndose sin proponérselo en una de las voces más reconocibles del país.

Uno de los trabajos que más recordaba fue la grabación de la guía telefónica mediante reconocimiento de voz, una tarea monumental que demandó más de un año y medio de trabajo y cientos de miles de registros sonoros. Esa experiencia la convirtió en pionera dentro de la locución aplicada a los sistemas automatizados de comunicación.

Más allá de los teléfonos, Monteleone cultivó una destacada carrera artística vinculada al tango. Participó en espectáculos musicales, condujo programas radiales y compartió espacios con algunas de las figuras más importantes de la radio argentina. Sin embargo, fue aquella voz neutra, cálida y precisa la que terminó inmortalizándola en el imaginario popular.

En los últimos años había atravesado diversos problemas de salud y situaciones familiares que tomaron estado público. Su fallecimiento generó una inmediata repercusión en redes sociales, donde miles de usuarios la despidieron recordando las frases que durante décadas escucharon al otro lado de la línea.

Con su muerte desaparece una figura singular de la comunicación argentina: alguien cuyo rostro era poco conocido, pero cuya voz logró instalarse en la memoria colectiva de millones de personas. Una presencia cotidiana e invisible que acompañó durante más de tres décadas la experiencia de comunicarse por teléfono en el país.