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Josué Urquía quedó en prisión preventiva por seis meses, acusado de protagonizar un violento ataque contra una empleada de un local comercial de barrio Echesortu, a quien presuntamente golpeó, robó y abusó sexualmente durante un asalto ocurrido a fines del año pasado.

La medida fue dispuesta este martes durante una audiencia realizada en la sala 5 del Centro de Justicia Penal de Rosario. El juez de Primera Instancia, Aldo Bilbao Benítez, dio por formalizada la imputación presentada por la fiscal Julia Feldman y ordenó la prisión preventiva efectiva por el plazo de seis meses. La resolución contempla además una prórroga automática de la medida cautelar en caso de que la Fiscalía presente la acusación formal antes del vencimiento de ese término.

De acuerdo con la investigación, el episodio ocurrió el 30 de diciembre de 2025, alrededor de las 15.40, en un comercio ubicado sobre calle Mendoza al 3300, en la zona de Echesortu.

Según la atribución fiscal, el acusado ingresó al local y mantuvo un forcejeo con la trabajadora que se encontraba atendiendo. En ese contexto le provocó diversas lesiones físicas y logró apoderarse de aproximadamente 100 mil pesos que estaban guardados en una billetera dentro del establecimiento.

La acusación sostiene que, tras consumar el robo, el imputado aprovechó la situación de vulnerabilidad generada por la violencia ejercida sobre la víctima para realizarle tocamientos de carácter sexual sin su consentimiento. Siempre según la hipótesis del Ministerio Público de la Acusación, el agresor profirió amenazas de manera reiterada mientras llevaba adelante el ataque.

Por esos hechos, la fiscal Feldman le atribuyó a Urquía los delitos de robo simple y abuso sexual simple. La investigación continuará durante los próximos meses mientras se recolectan nuevas evidencias y testimonios para avanzar hacia la etapa de acusación.

El caso generó conmoción entre comerciantes y vecinos del sector, dado que el hecho ocurrió en horario comercial y tuvo como víctima a una empleada que se encontraba desempeñando sus tareas laborales cuando fue sorprendida por el agresor. La Fiscalía encuadró el episodio como un ataque que combinó violencia física, despojo patrimonial y una agresión contra la integridad sexual de la mujer.