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Los fanáticos de Pink Floyd tendrán este fin de semana una oportunidad singular para redescubrir dos de los discos más emblemáticos de la historia del rock. Este domingo 21 de junio se presentará en Rosario "Parlantes Holofónicos – Música en Total Oscuridad", una experiencia inmersiva que propone escuchar The Dark Side of the Moon y The Wall en una sala completamente a oscuras y con tecnología de sonido tridimensional.

La actividad se desarrollará en Somos Música, ubicado en San Martín 1372, y contará con dos funciones independientes: a las 20.30 se reproducirá The Dark Side of the Moon y a las 22 será el turno de The Wall. Las entradas tienen un valor de 15 mil pesos por función, mientras que quienes deseen asistir a ambas experiencias podrán acceder a una promoción de 25 mil pesos.

La propuesta se basa en la tecnología holofónica desarrollada por el investigador e inventor argentino Hugo Zuccarelli, reconocido internacionalmente por sus trabajos sobre percepción sonora y por haber colaborado con artistas de la talla de Pink Floyd, Roger Waters, Michael Jackson, Stevie Wonder y Paul McCartney.

La holofonía busca reproducir el modo en que el oído humano percibe los sonidos en el espacio, generando una sensación de tridimensionalidad que permite al oyente experimentar la música como si los músicos estuvieran físicamente presentes en la sala. A diferencia de los sistemas convencionales de audio envolvente, la tecnología utiliza dos canales y una configuración especial de parlantes capaces de recrear una escena sonora extremadamente realista.

Zuccarelli suele definir la experiencia como una forma completamente diferente de escuchar música. Según explica, la oscuridad cumple un papel central porque elimina los estímulos visuales y potencia la percepción auditiva. De ese modo, los asistentes pueden concentrarse exclusivamente en los sonidos, los matices y la espacialidad de cada grabación.



El origen del espectáculo se remonta a los años en que el investigador comenzó a experimentar con sus parlantes holofónicos en salas teatrales. Uno de los primeros álbumes utilizados para las pruebas fue justamente The Wall, cuya complejidad sonora y riqueza de detalles resultaron ideales para demostrar el potencial de la tecnología. El éxito de aquellas funciones derivó en una serie de presentaciones que pasaron por distintos escenarios de Buenos Aires y convocaron a miles de espectadores.

Ahora la experiencia desembarca en Rosario con dos obras fundamentales de Pink Floyd. La propuesta invita a cerrar los ojos y dejarse llevar por discos que marcaron generaciones, pero escuchados desde una perspectiva completamente diferente. Lejos de un recital convencional o de una simple reproducción de audio, el espectáculo promete una inmersión sensorial donde la música adquiere volumen, profundidad y movimiento, transformando cada canción en una experiencia física y emocional.

Para los organizadores, se trata de una oportunidad para volver a encontrarse con álbumes clásicos y descubrir detalles que suelen pasar inadvertidos en una escucha tradicional. Una invitación a apagar la vista para dejar que el oído ocupe el centro de la escena.