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Ferrari acelera hacia la era eléctrica y divide a sus fanáticos
Ferrari dio un paso que durante años pareció impensado: presentó oficialmente el Luce, el primer automóvil completamente eléctrico de su historia. La firma de Maranello eligió inaugurar una nuev...
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Ferrari dio un paso que durante años pareció impensado: presentó oficialmente el Luce, el primer automóvil completamente eléctrico de su historia. La firma de Maranello eligió inaugurar una nueva etapa con un modelo que desafía casi todos los códigos que construyeron su identidad: no es un superdeportivo de dos plazas, sino un vehículo de cuatro puertas con capacidad para cinco ocupantes y una silueta que se aparta de los diseños clásicos de la marca.
La apuesta tecnológica es ambiciosa. El Luce incorpora cuatro motores eléctricos independientes, uno en cada rueda, alimentados por una batería de 122 kWh diseñada y fabricada íntegramente por Ferrari. El sistema trabaja sobre una arquitectura de 800 voltios y admite cargas ultrarrápidas de hasta 350 kW.
Las prestaciones están a la altura de la reputación deportiva de la casa italiana. El nuevo modelo desarrolla 1.050 caballos de potencia, acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 2,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 310 kilómetros por hora. Además, promete una autonomía superior a los 530 kilómetros según el ciclo europeo WLTP.
La compañía fijó un precio inicial de 550.000 euros (unos USD 640.000) y prevé comenzar las entregas durante 2027.
Sin embargo, más allá de sus cifras, el aspecto que más debate generó fue su diseño. El proyecto contó con la participación del reconocido diseñador británico Jony Ive, responsable de algunos de los productos más emblemáticos de Apple. El resultado es una carrocería de líneas futuristas que se aleja de los rasgos tradicionales asociados a Ferrari y que rápidamente se convirtió en el centro de la polémica.
El interior combina elementos analógicos con tecnología digital de última generación. Pantallas OLED multicapa conviven con botones físicos y comandos mecánicos, en un intento por conservar parte de la experiencia de conducción tradicional mientras se incorporan nuevas soluciones electrónicas.
Otra de las novedades destacadas es el sistema de sonido desarrollado por la marca. A diferencia de otros fabricantes que recrean artificialmente el ruido de los motores de combustión, Ferrari asegura haber diseñado una tecnología capaz de amplificar los sonidos reales producidos por los componentes mecánicos y eléctricos del vehículo, generando una experiencia acústica propia.
"Con Ferrari Luce estamos redefiniendo los límites de lo posible", sostuvo el presidente de la compañía, John Elkann, durante la presentación oficial.
Pero la recepción estuvo lejos de ser unánime. Referentes históricos vinculados a Ferrari expresaron públicamente su rechazo al nuevo rumbo de la marca. Entre ellos sobresalió el ex presidente Luca Cordero di Montezemolo, quien cuestionó tanto la electrificación como la estética del vehículo y llegó a advertir sobre los riesgos de alterar la esencia de la firma.
Las críticas también provinieron de otras figuras del mundo empresarial y deportivo italiano, mientras que en redes sociales numerosos aficionados manifestaron su desconcierto frente a una propuesta que consideran demasiado alejada de la tradición del fabricante.
La controversia tuvo incluso repercusiones financieras. Tras la presentación del Luce, las acciones de Ferrari registraron una caída significativa en la Bolsa de Milán, reflejando las dudas de parte de los inversores sobre el impacto comercial que podría tener la nueva estrategia de electrificación.
La apuesta tecnológica es ambiciosa. El Luce incorpora cuatro motores eléctricos independientes, uno en cada rueda, alimentados por una batería de 122 kWh diseñada y fabricada íntegramente por Ferrari. El sistema trabaja sobre una arquitectura de 800 voltios y admite cargas ultrarrápidas de hasta 350 kW.
Las prestaciones están a la altura de la reputación deportiva de la casa italiana. El nuevo modelo desarrolla 1.050 caballos de potencia, acelera de 0 a 100 kilómetros por hora en apenas 2,5 segundos y alcanza una velocidad máxima de 310 kilómetros por hora. Además, promete una autonomía superior a los 530 kilómetros según el ciclo europeo WLTP.
La compañía fijó un precio inicial de 550.000 euros (unos USD 640.000) y prevé comenzar las entregas durante 2027.
Sin embargo, más allá de sus cifras, el aspecto que más debate generó fue su diseño. El proyecto contó con la participación del reconocido diseñador británico Jony Ive, responsable de algunos de los productos más emblemáticos de Apple. El resultado es una carrocería de líneas futuristas que se aleja de los rasgos tradicionales asociados a Ferrari y que rápidamente se convirtió en el centro de la polémica.
El interior combina elementos analógicos con tecnología digital de última generación. Pantallas OLED multicapa conviven con botones físicos y comandos mecánicos, en un intento por conservar parte de la experiencia de conducción tradicional mientras se incorporan nuevas soluciones electrónicas.
Otra de las novedades destacadas es el sistema de sonido desarrollado por la marca. A diferencia de otros fabricantes que recrean artificialmente el ruido de los motores de combustión, Ferrari asegura haber diseñado una tecnología capaz de amplificar los sonidos reales producidos por los componentes mecánicos y eléctricos del vehículo, generando una experiencia acústica propia.
"Con Ferrari Luce estamos redefiniendo los límites de lo posible", sostuvo el presidente de la compañía, John Elkann, durante la presentación oficial.
Pero la recepción estuvo lejos de ser unánime. Referentes históricos vinculados a Ferrari expresaron públicamente su rechazo al nuevo rumbo de la marca. Entre ellos sobresalió el ex presidente Luca Cordero di Montezemolo, quien cuestionó tanto la electrificación como la estética del vehículo y llegó a advertir sobre los riesgos de alterar la esencia de la firma.
Las críticas también provinieron de otras figuras del mundo empresarial y deportivo italiano, mientras que en redes sociales numerosos aficionados manifestaron su desconcierto frente a una propuesta que consideran demasiado alejada de la tradición del fabricante.
La controversia tuvo incluso repercusiones financieras. Tras la presentación del Luce, las acciones de Ferrari registraron una caída significativa en la Bolsa de Milán, reflejando las dudas de parte de los inversores sobre el impacto comercial que podría tener la nueva estrategia de electrificación.
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