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La imagen tiene algo de despedida aun cuando nadie lo sabía. Carlos "Indio" Solari aparece de pie bajo un sendero de árboles encendidos por los colores del otoño, apoyado en un bastón, señalando hacia un punto fuera de cuadro. La fotografía fue tomada el 4 de junio de 2026, apenas un día antes de su fallecimiento, y constituye hasta ahora el último registro conocido del artista que marcó a generaciones enteras del rock argentino.

La foto adquirió una dimensión aún más conmovedora después del mensaje publicado en Instagram por Gastón Daus, uno de los hombres más cercanos al músico durante los últimos 26 años. Daus, a quien Solari llamaba "El Gavilán", compartió la imagen junto a un texto atravesado por el dolor de la pérdida.

"Hoy escuché: '¡Gavilán!'. Corrí a buscarte por toda la casa, pero no estabas. Entré a tu cuarto y ver tus cosas me rompió el alma, porque no estabas", escribió.

Lejos de los homenajes multitudinarios y de las evocaciones sobre el líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, las palabras de Daus dejaron entrever una dimensión mucho más íntima del vínculo que los unía. No habla allí un colaborador ni un asistente, sino un amigo que compartió más de un cuarto de siglo junto al artista.

"Te extraño tanto, mi amigo. Te amo tanto tanto como nadie es capaz de imaginar. Gracias por hacerme vivir los 26 años más lindos de mi vida", expresó en uno de los pasajes más emotivos del texto.

La publicación también ofrece una pista sobre el rol que Daus ocupó en el círculo más reservado del Indio. Durante años fue uno de los pocos interlocutores entre Solari y el mundo exterior, un hombre de absoluta confianza que participó de la logística cotidiana, de proyectos culturales y del vínculo con seguidores y allegados.

La despedida concluye con una promesa que muchos interpretaron como un legado personal.

"Sigo siendo el Gavilán que va a decir lo que vos querías, pero no podías".

La frase resuena de manera especial porque el Indio había elegido desde hacía años una vida de extrema reserva pública, marcada por el deterioro de su salud y por el progresivo alejamiento de los escenarios.

La fotografía que acompaña el mensaje también parece condensar algo de esa etapa final. No hay multitudes, ni luces, ni la iconografía habitual del personaje. Sólo un hombre de 77 años caminando entre hojas rojizas, apoyado en un bastón, en la tranquilidad de un jardín otoñal, allá, en Parque Leloir.

Para millones de seguidores, la muerte de Solari cerró uno de los capítulos más importantes de la historia del rock argentino. Pero el mensaje de Daus permitió asomarse a otra historia: la de una amistad construida durante décadas lejos de los focos, en la intimidad de una convivencia donde el mito era, simplemente, un amigo que llamaba "Gavilán" a quien estuvo a su lado hasta el final.