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El inicio de la jornada en un jardín de Empalme Graneros, noroeste rosarino, precipitó un agitado enfrentamiento entre padres y familiares de alumnos y la policía. El motivo: la confirmación de que uno o más niños que asisten al establecimiento provincial ha sido víctima de abusos sexuales por parte de un portero de la institución.

Temprano a la mañana de este miércoles, un grupo furioso de mujeres y algunos hombres también se presentó en el ingreso del Jardín de Infantes Nº261 "Paulo Freire", en Cabal 922. Así increparon a "Rubén", el portero de turno, a quien acusaron de haber cometido vejaciones en por lo menos un alumno de solo 4 años de edad.

Todo se había desencadenado en la víspera, cuando la madre del niño detectó marcas en su cuerpo que indicaban también algo de lo que el pequeño refirió. Situaciones que insinuaban una agresión sexual por parte de ese no docente del establecimiento. Al parecer, según el relato de las mujeres congregadas, la madre llevó a su hijo a una revisión médica, y la profesional que lo atendió confirmó que el pequeño había sido abusado.



La revelación enfureció a la familia y a otras familias de la comunidad educativa, que hoy a las 7 se presentó en la puerta del edificio. Desde el jardín llamaron a la policía, y se produjo una gresca que incluyó disparos policiales al aire, empujones y una batahola generalizada.

Todas las manifestantes coreaban "Los niños no se tocan", mientras las madres expresaban su angustia inesperada. "Esto no puede ser, mandamos a nuestros hijos pensando que los cuidan, y las maestras qué hacen... cómo dejaron que pasara esto", exclamaron.

La mamá del niño abusado contó ante las cámaras de televisión: "Lo agarramos solo y confesó lo que había hecho. Y dijo 'bueno, ya está, ya está'. A mi hermana la agarró de los pelos y la mordió, y la policía se la llevó detenida a ella, todo por hacer justicia por su sobrino, mi hijo", sollozó.

La intervención policial tendiente a disipar la agresión contra el personal docente y el edificio derivó en la detención de una mujer de 23 años y de un adolescente de 15. Pero también detuvo al portero acusado, Rubén L., de unos 50 años.



"Ahora los chicos empiezan a hablar, no se animaban porque Rubén los amenazaba con pegarles con un palo a ellos y a nosotras si ellos contaban lo que pasaba. Mi nene me dijo que Rubén los llevaba a La Casita, a solas", relató otra madre en alusión a un sector de juegos específico del jardín de infantes.

"La directora sabía de esto seguramente, porque mi hijo le había contado a la señorita, pero nadie le prestó atención", se ofuscó la mujer que ya radicó denuncia penal contra el portero.

Con el correr de las horas, la furia no se aplacó; incluso sumó a más vecinos y vecinas que se manifestaron con carteles, resueltos a escrachar el lugar. Enfrente, una custodia policial se apostó en el ingreso al jardín, cuyas autoridades aguardaban el arribo de personal del Ministerio de Educación. Por el momento, no hubo declaraciones oficiales desde ese lado.