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Aceiteros denuncian una "provocación" patronal y crece la tensión salarial
La negociación salarial de la actividad aceitera sumó este jueves un nuevo capítulo de fuerte confrontación. En el marco de la conciliación obligatoria, la Cámara de la Industria Aceitera de la ...
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La negociación salarial de la actividad aceitera sumó este jueves un nuevo capítulo de fuerte confrontación. En el marco de la conciliación obligatoria, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina (Ciara) ofreció un aumento de apenas 15.000 pesos para mayo, una propuesta que fue rechazada de plano por los sindicatos del sector, que la calificaron como una "provocación" y una muestra de "mala fe" negociadora.
La oferta fue presentada durante la quinta audiencia paritaria realizada en la sede de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde representantes de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina y del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (Soea) del departamento San Lorenzo intentan alcanzar un acuerdo salarial con las cámaras empresarias.
Lejos de acercar posiciones, la propuesta profundizó el malestar gremial. En un duro comunicado difundido tras la reunión, los sindicatos sostuvieron que la oferta constituye "un acto de profunda mala fe y, por sobre todo, una absoluta provocación para las y los trabajadores aceiteros del país".
Según señalaron las organizaciones, la actitud empresaria contrasta con los discursos públicos sobre la necesidad de alcanzar consensos y evidencia una distancia cada vez mayor entre las partes en conflicto.
EL RECLAMO SALARIAL
La discusión gira en torno al criterio histórico que sostienen los aceiteros para fijar los salarios de la actividad: el concepto de Salario Mínimo Vital y Móvil establecido en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Los gremios argumentan que el salario debe garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de una familia trabajadora, incluyendo alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, vestimenta, esparcimiento, vacaciones y previsión.
Bajo esa metodología, las organizaciones calcularon que el salario mínimo correspondiente a mayo de 2026 debería ubicarse en 2.802.754 pesos.
Desde la conducción sindical encabezada por Daniel Yofra remarcaron que la diferencia reclamada tendría un impacto mínimo sobre la rentabilidad del sector exportador.
"Se trata de un aumento que las patronales podrían pagar con el 0,1% de la facturación anual. No el 1%, una décima del 1%: con un peso de cada mil que facturan pagan el aumento", afirmaron.
AMENAZA DE CONFLICTO
La falta de avances en las negociaciones abre nuevamente la posibilidad de un conflicto en uno de los sectores estratégicos de la economía argentina, responsable de buena parte de las exportaciones agroindustriales del país.
En ese sentido, los sindicatos advirtieron que la "intransigencia patronal" y la falta de respuestas a los reclamos salariales podrían desembocar en medidas de fuerza una vez concluida la conciliación obligatoria.
"Las y los trabajadores aceiteros no estamos dispuestos a volver a ser trabajadores pobres", sostuvieron en el comunicado conjunto. Y agregaron que, de persistir la situación, recurrirán a las herramientas que garantiza la Constitución Nacional, "en primer lugar el ejercicio del derecho de huelga", para alcanzar una recomposición salarial acorde a sus demandas.
Por ahora, la paritaria continúa abierta, aunque el clima entre las partes aparece cada vez más enrarecido. Con posiciones alejadas y acusaciones cruzadas, el sector aceitero vuelve a quedar al borde de un conflicto que podría impactar sobre la actividad industrial y exportadora del cordón agroindustrial del Gran Rosario.
La oferta fue presentada durante la quinta audiencia paritaria realizada en la sede de la Bolsa de Comercio de Rosario, donde representantes de la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines de la República Argentina y del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (Soea) del departamento San Lorenzo intentan alcanzar un acuerdo salarial con las cámaras empresarias.
Lejos de acercar posiciones, la propuesta profundizó el malestar gremial. En un duro comunicado difundido tras la reunión, los sindicatos sostuvieron que la oferta constituye "un acto de profunda mala fe y, por sobre todo, una absoluta provocación para las y los trabajadores aceiteros del país".
Según señalaron las organizaciones, la actitud empresaria contrasta con los discursos públicos sobre la necesidad de alcanzar consensos y evidencia una distancia cada vez mayor entre las partes en conflicto.
EL RECLAMO SALARIAL
La discusión gira en torno al criterio histórico que sostienen los aceiteros para fijar los salarios de la actividad: el concepto de Salario Mínimo Vital y Móvil establecido en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y en el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo.
Los gremios argumentan que el salario debe garantizar la satisfacción de las necesidades básicas de una familia trabajadora, incluyendo alimentación, vivienda, educación, salud, transporte, vestimenta, esparcimiento, vacaciones y previsión.
Bajo esa metodología, las organizaciones calcularon que el salario mínimo correspondiente a mayo de 2026 debería ubicarse en 2.802.754 pesos.
Desde la conducción sindical encabezada por Daniel Yofra remarcaron que la diferencia reclamada tendría un impacto mínimo sobre la rentabilidad del sector exportador.
"Se trata de un aumento que las patronales podrían pagar con el 0,1% de la facturación anual. No el 1%, una décima del 1%: con un peso de cada mil que facturan pagan el aumento", afirmaron.
AMENAZA DE CONFLICTO
La falta de avances en las negociaciones abre nuevamente la posibilidad de un conflicto en uno de los sectores estratégicos de la economía argentina, responsable de buena parte de las exportaciones agroindustriales del país.
En ese sentido, los sindicatos advirtieron que la "intransigencia patronal" y la falta de respuestas a los reclamos salariales podrían desembocar en medidas de fuerza una vez concluida la conciliación obligatoria.
"Las y los trabajadores aceiteros no estamos dispuestos a volver a ser trabajadores pobres", sostuvieron en el comunicado conjunto. Y agregaron que, de persistir la situación, recurrirán a las herramientas que garantiza la Constitución Nacional, "en primer lugar el ejercicio del derecho de huelga", para alcanzar una recomposición salarial acorde a sus demandas.
Por ahora, la paritaria continúa abierta, aunque el clima entre las partes aparece cada vez más enrarecido. Con posiciones alejadas y acusaciones cruzadas, el sector aceitero vuelve a quedar al borde de un conflicto que podría impactar sobre la actividad industrial y exportadora del cordón agroindustrial del Gran Rosario.
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