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Vecinos del barrio Larrea rechazan la venta de una plaza pública a un particular
Con carteles, firmas y una convocatoria abierta al barrio, vecinos de Larrea se reunieron este lunes por la tarde para rechazar el avance de obras en un terreno que históricamente funcionó como espa...
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Con carteles, firmas y una convocatoria abierta al barrio, vecinos de Larrea se reunieron este lunes por la tarde para rechazar el avance de obras en un terreno que históricamente funcionó como espacio público. El predio, ubicado sobre Bolivia al 600 bis, entre Juan José Paso y French, fue cedido hace décadas por la familia Casasola al municipio para que se destinara a plaza y actividades comunitarias.
La protesta se realizó bajo la consigna “Todos en contra de la usurpación, devolución de la plaza con mejoras” y reunió a adultos, jóvenes y niños que crecieron utilizando el lugar como punto de encuentro del barrio. Según denunciaron, un particular comenzó movimientos de tierra y trabajos de construcción tras afirmar que había comprado el terreno.
Los vecinos indicaron que en los últimos días se levantaron pilares para instalar servicios y que incluso retiraron los arcos de la canchita de fútbol utilizada por generaciones de chicos de la zona. Imágenes registradas por cámaras de videovigilancia del sector mostrarían el momento en que esas estructuras fueron removidas.
Graciela Casasola, nieta de quien donó el terreno, explicó que el espacio había sido cedido al municipio sin fines de lucro tras la sucesión familiar. “Toda la gente que está acá jugó en esta plaza. Siempre pedimos que se formalice como espacio público y nunca tuvimos respuesta”, sostuvo. Además, remarcó que nadie exhibió escrituras ni documentación que acreditara una operación de compra venta.
De acuerdo a lo expresado por referentes barriales, el predio habría sido entregado a una fundación con el objetivo de construir un colegio evangélico y un templo religioso. Sin embargo, los manifestantes aseguran que el proyecto no cuenta con consenso vecinal y reclaman que el lugar continúe abierto para uso comunitario. “Es un atropello. La voluntad del barrio es recuperar la plaza”, afirmó Juan, bisnieto del antiguo propietario del terreno.
La protesta se realizó bajo la consigna “Todos en contra de la usurpación, devolución de la plaza con mejoras” y reunió a adultos, jóvenes y niños que crecieron utilizando el lugar como punto de encuentro del barrio. Según denunciaron, un particular comenzó movimientos de tierra y trabajos de construcción tras afirmar que había comprado el terreno.
Los vecinos indicaron que en los últimos días se levantaron pilares para instalar servicios y que incluso retiraron los arcos de la canchita de fútbol utilizada por generaciones de chicos de la zona. Imágenes registradas por cámaras de videovigilancia del sector mostrarían el momento en que esas estructuras fueron removidas.
Graciela Casasola, nieta de quien donó el terreno, explicó que el espacio había sido cedido al municipio sin fines de lucro tras la sucesión familiar. “Toda la gente que está acá jugó en esta plaza. Siempre pedimos que se formalice como espacio público y nunca tuvimos respuesta”, sostuvo. Además, remarcó que nadie exhibió escrituras ni documentación que acreditara una operación de compra venta.
De acuerdo a lo expresado por referentes barriales, el predio habría sido entregado a una fundación con el objetivo de construir un colegio evangélico y un templo religioso. Sin embargo, los manifestantes aseguran que el proyecto no cuenta con consenso vecinal y reclaman que el lugar continúe abierto para uso comunitario. “Es un atropello. La voluntad del barrio es recuperar la plaza”, afirmó Juan, bisnieto del antiguo propietario del terreno.
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