Generales
La ley antitrapitos se trabó en Diputados por una curiosa disputa entre credos
La discusión por la ley que busca prohibir la actividad de cuidacoches en la provincia de Santa Fe sumó un nuevo capítulo político, aunque con la particularidad de que fue protagonizado por sector...
Escuchar artículo
La discusión por la ley que busca prohibir la actividad de cuidacoches en la provincia de Santa Fe sumó un nuevo capítulo político, aunque con la particularidad de que fue protagonizado por sectores religiosos.
Después de que el Arzobispado de Rosario y la Pastoral Social cuestionaran el proyecto impulsado por el senador rosarino Ciro Seisas, ahora salió a responder el diputado provincial y pastor evangélico Walter Ghione, referente de uno de los sectores que administran los programas de asistencia social en el gobierno de Maximiliano Pullaro.
El proyecto ya tiene media sanción del Senado y debía tratarse la semana pasada en la Cámara de Diputados, pero el oficialismo decidió postergar el debate ante las diferencias internas y el pronunciamiento de la Iglesia Católica rosarina.
El documento difundido por el Arzobispado de Rosario y la Pastoral Social pidió “ordenar y regular” la actividad en lugar de prohibirla. Tras reunirse con cuidacoches, la Iglesia sostuvo que “cada persona posee una dignidad inalienable y que, a los ojos de Dios, todo trabajo constituye un derecho y una expresión de esa dignidad”.
En la misma línea, el arzobispo rosarino Eduardo Martín afirmó que las tareas de los cuidacoches “no deben eliminarse, sino ordenarse y regularse”, aunque diferenció esa situación de los casos vinculados a amenazas, aprietes y extorsiones alrededor de estadios y espectáculos masivos.
La intervención de la Iglesia alteró el cronograma legislativo. Diputados resolvió aplazar el tratamiento y convocó a representantes eclesiásticos a una reunión con legisladores antes de volver a discutir el texto en comisión.
En ese contexto apareció la respuesta de Ghione, que tomó distancia de la postura católica y defendió la prohibición total de la actividad. “No compartimos la posición de la Iglesia Católica. Regular la actividad sería empujar a mucha gente a la marginalidad para sostener una labor indigna, informal y ligada a la extorsión, al control territorial y el consumo problemático”, sostuvo el legislador.
El dirigente evangélico también cuestionó la idea de reconocer la actividad como una salida laboral. “Hay que ayudar a la gente con trabajo digno en vez de romantizar la mendicidad”, planteó.
El proyecto modifica el artículo 66 del Código de Convivencia provincial para prohibir la actividad de cuidacoches y trapitos. La iniciativa contempla multas, arrestos de hasta 15 días para reincidentes y programas de capacitación laboral y asistencia para personas con consumos problemáticos.
Después de que el Arzobispado de Rosario y la Pastoral Social cuestionaran el proyecto impulsado por el senador rosarino Ciro Seisas, ahora salió a responder el diputado provincial y pastor evangélico Walter Ghione, referente de uno de los sectores que administran los programas de asistencia social en el gobierno de Maximiliano Pullaro.
El proyecto ya tiene media sanción del Senado y debía tratarse la semana pasada en la Cámara de Diputados, pero el oficialismo decidió postergar el debate ante las diferencias internas y el pronunciamiento de la Iglesia Católica rosarina.
El documento difundido por el Arzobispado de Rosario y la Pastoral Social pidió “ordenar y regular” la actividad en lugar de prohibirla. Tras reunirse con cuidacoches, la Iglesia sostuvo que “cada persona posee una dignidad inalienable y que, a los ojos de Dios, todo trabajo constituye un derecho y una expresión de esa dignidad”.
En la misma línea, el arzobispo rosarino Eduardo Martín afirmó que las tareas de los cuidacoches “no deben eliminarse, sino ordenarse y regularse”, aunque diferenció esa situación de los casos vinculados a amenazas, aprietes y extorsiones alrededor de estadios y espectáculos masivos.
La intervención de la Iglesia alteró el cronograma legislativo. Diputados resolvió aplazar el tratamiento y convocó a representantes eclesiásticos a una reunión con legisladores antes de volver a discutir el texto en comisión.
En ese contexto apareció la respuesta de Ghione, que tomó distancia de la postura católica y defendió la prohibición total de la actividad. “No compartimos la posición de la Iglesia Católica. Regular la actividad sería empujar a mucha gente a la marginalidad para sostener una labor indigna, informal y ligada a la extorsión, al control territorial y el consumo problemático”, sostuvo el legislador.
El dirigente evangélico también cuestionó la idea de reconocer la actividad como una salida laboral. “Hay que ayudar a la gente con trabajo digno en vez de romantizar la mendicidad”, planteó.
El proyecto modifica el artículo 66 del Código de Convivencia provincial para prohibir la actividad de cuidacoches y trapitos. La iniciativa contempla multas, arrestos de hasta 15 días para reincidentes y programas de capacitación laboral y asistencia para personas con consumos problemáticos.
Comentarios
Deja tu comentario