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El último informe de coyuntura del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (MATE), correspondiente a abril de 2026, traza un diagnóstico crítico sobre la evolución reciente de la economía argentina, con eje en tres variables centrales: la aceleración inflacionaria, la caída del salario real y el creciente endeudamiento de los hogares.

De acuerdo al relevamiento, la inflación mensual de marzo alcanzó el 3,4%, el valor más alto de los últimos once meses, y consolida una tendencia ascendente que se sostiene desde hace casi un año. El dato resulta significativo porque, según el propio informe, este comportamiento se da en un contexto de fuerte ajuste fiscal, caída del consumo y retracción de la actividad económica, factores que en teoría deberían contribuir a desacelerar los precios.

En paralelo, el deterioro de los ingresos aparece como uno de los ejes más contundentes del análisis. En los últimos seis meses, los salarios del sector privado registraron una caída adicional de cuatro puntos en términos reales, mientras que los del sector público retrocedieron cinco puntos más. Desde la asunción del actual gobierno, el salario estatal acumula una pérdida del 23% en su poder adquisitivo, lo que equivale –según el cálculo del MATE– a una merma de más de 12,4 millones de pesos por trabajador.

En el ámbito privado, el retroceso es menor pero igualmente significativo: el salario real se ubica 8% por debajo del nivel de fines de 2023, con una pérdida acumulada de 2,26 millones de pesos por trabajador.



Este deterioro generalizado de los ingresos se traduce en una transferencia de recursos de magnitud histórica. El informe estima que, desde fines de 2023, se produjo un traspaso de 83,4 billones de pesos desde los asalariados hacia otros sectores de la economía. No solo pierden los trabajadores: también se ven afectados los sindicatos, las obras sociales y el propio Estado, que resigna recaudación como consecuencia de la caída del salario.

El impacto también alcanza a los jubilados. El poder de compra de las prestaciones previsionales se ubica 24% por debajo del nivel previo al cambio de gobierno. En promedio, cada jubilado perdió más de 6,2 millones de pesos, mientras que quienes perciben el haber mínimo sufrieron una caída del 30% en su capacidad de compra.

Frente a este escenario, los hogares recurrieron al endeudamiento como mecanismo de compensación. La deuda familiar con el sistema financiero creció en 36 billones de pesos desde 2023, pero el problema ya no es solo el acceso al crédito sino su sostenibilidad. El informe advierte que los hogares “ya no pueden pagar las deudas contraídas ni tomar nueva deuda”, en un contexto donde la morosidad alcanza niveles inéditos.

Particularmente crítica es la situación en los segmentos de crédito de acceso más masivo: el 34,4% de las deudas contraídas con entidades no bancarias –incluidas billeteras virtuales– presenta atrasos en los pagos.



En el plano macroeconómico, el documento señala que la actividad atraviesa una fase recesiva profunda. En febrero de 2026, el Estimador Mensual de la Actividad Económica registró una caída del 2,6%, uno de los peores registros desde 2002. Solo seis episodios en más de dos décadas mostraron descensos más pronunciados, la mayoría asociados a crisis excepcionales como la pandemia de 2020 o la crisis internacional de 2008.

Además, el informe destaca un cambio estructural en la dinámica productiva: los sectores que crecen –como el agro, el financiero y el extractivo– explican apenas un tercio del empleo, mientras que los que están en retroceso –industria, construcción y comercio– concentran casi dos tercios de los puestos de trabajo. Esta asimetría agrava el impacto social de la recesión.

En términos de empleo, desde diciembre de 2023 se perdieron más de 309 mil puestos formales, con un promedio de 383 empleos destruidos por día. La mayor parte de la caída se concentra en el sector privado, especialmente en la industria y la construcción.

El ajuste fiscal aparece como otro componente central del diagnóstico. El Estado nacional redujo su gasto en términos reales, pero al mismo tiempo sufrió una fuerte caída de la recaudación. Desde el inicio de la actual gestión, los recursos corrientes acumulan una pérdida superior a los 39 billones de pesos.

Según el MATE, el “ahorro” fiscal asciende a 133 billones de pesos y se explica principalmente por recortes en obra pública, jubilaciones, salarios, programas sociales y educación.

En el frente externo, el informe combina datos positivos y advertencias. Por un lado, la economía generó más de 45 mil millones de dólares a partir de exportaciones. Sin embargo, más de la mitad de esos recursos se destinaron al pago de intereses de deuda, mientras que otra porción significativa se canalizó hacia la fuga de capitales.

El resultado es un esquema que, según el documento, “solo cierra con endeudamiento”: la economía financiera demanda más dólares de los que genera la economía real, y esa brecha se cubre mediante nueva deuda pública y privada, además de financiamiento externo.

A esto se suma un dato llamativo: en marzo, las empresas con capital extranjero giraron utilidades al exterior por 869 millones de dólares, el monto mensual más alto de los últimos 15 años.

El informe concluye que el actual modelo económico combina recesión, pérdida de ingresos y creciente fragilidad financiera, con un impacto directo sobre las condiciones de vida de la población. En ese marco, advierte que la sostenibilidad del esquema depende cada vez más del endeudamiento y de factores externos, en un contexto donde los indicadores sociales y productivos muestran señales de deterioro persistente.