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La comunidad educativa del Colegio María Auxiliadora, en San Juan al 1600, vive horas de zozobra desde que esta semana se conociera la situación de un chico de 13 años, alumno del 1º año, señalado por llevar una bala al establecimiento y amenazar de muerte a dos compañeros.

El episodio, que comenzó a circular entre estudiantes a inicios de la semana, se hizo público el jueves y generó una fuerte caída en la asistencia este viernes.

Pablo, padre de uno de los chicos involucrados, relató que su hijo le contó el lunes que un compañero le había mostrado una bala. “Tenía una base dorada, no era un casquillo”, describió en declaraciones a LT8. En ese momento, explicó, optó por no alarmarse y esperar cómo evolucionaba la situación: “Por lo de San Cristóbal traté de calmar un poco y dije vamos a monitorear”.

Sin embargo, el panorama cambió en las horas siguientes. Según el testimonio, otros alumnos alertaron a la dirección por un hecho similar protagonizado por el mismo estudiante. “El chico aduce que tiene tíos narco, que se maneja de esa forma, y amenazó que si quisiera matar a alguien lo haría con una nena compañera de mi hijo y con mi hijo”, afirmó.

A partir de allí, los padres comenzaron a comunicarse entre sí y a expresar su preocupación. “Hoy la asistencia está reducida a menos de la mitad por la falta de seguridad que puede dar la institución”, sostuvo Pablo. Los estudiantes involucrados tienen entre 12 y 13 años y, según señaló, no existían conflictos previos entre ellos.

El padre también indicó que el alumno acusado ingresó este año al colegio y que, si bien no presenta conductas violentas dentro del aula, “en los recreos suele mostrarse como tratando de amedrentar”. En paralelo, confirmó que la madre del menor mantuvo una reunión con las autoridades escolares.

Frente a la situación, las familias presentaron una nota para solicitar una reunión con autoridades del Ministerio de Educación y exigir medidas concretas. “Queremos que el colegio y el Ministerio tomen cartas en el asunto”, remarcó.

Además, cuestionó los límites de acción dentro de la institución: “Los docentes dicen que no pueden revisar las mochilas de los chicos, pero sí pueden exigirles que dejen el celular al ingresar. Que no puedan revisar la mochila no me parece atinado”.

Mientras tanto, la incertidumbre se mantiene de cara al inicio de la próxima semana. “Veremos qué pasará el lunes, porque así no estamos dispuestos a enviar a nuestros hijos”, concluyó.