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La Justicia imputó en primera instancia a un hombre de 35 años por una serie de maniobras fraudulentas que habrían provocado un perjuicio económico superior a los 130 mil dólares a tres víctimas. Se trata de Guido Garay, acusado por dos hechos de estafa y uno de estelionato, en una audiencia realizada este miércoles en el Centro de Justicia Penal de Rosario.

La imputación estuvo a cargo de la fiscal Georgina Pairola, quien le atribuyó haber actuado como autor en los tres hechos. El juez de primera instancia Federico Rébola resolvió otorgarle la libertad bajo medidas alternativas por el plazo de 120 días, y el pago de 150.000 dólares como fianza.

Entre las condiciones impuestas, el imputado deberá fijar domicilio, abstenerse de contactar a las víctimas por cualquier medio, presentarse mensualmente ante la Oficina de Gestión Judicial y constituir una caución real mediante embargo de bienes, requisito que deberá cumplir para sostener su libertad.

Según la investigación, uno de los hechos involucra a un hombre que entregó 50 mil dólares a Garay bajo la promesa de inversión. El acusado se habría presentado como socio de la financiera Cofyrco, en Corrientes al 800, para generar confianza y, tras recibir el dinero, nunca devolvió el capital ni los intereses, pese a firmar un pagaré que duplicaba la suma inicial.

Otro caso corresponde a una mujer que le confió alrededor de 52 mil dólares en el marco de operaciones cambiarias. La fiscalía sostiene que Garay utilizó oficinas en zonas céntricas de Rosario, primero en el Palacio Minetti, luego sobre calle Santa Fe, y ofreció incluso su caja de seguridad para reforzar la apariencia de legitimidad. Sin embargo, ante los reclamos, respondió con evasivas y tampoco restituyó el dinero.

El tercer hecho es calificado como estelionato y refiere a la venta de un automóvil BMW perteneciente a empresa Lindor SA. De acuerdo con la acusación, el imputado habría dispuesto del vehículo sin autorización, haciéndose pasar por apoderado de la firma y concretando la operación por unos 28 mil dólares. Confrontado con los titulares de Lindor SA, Garay negó la existencia de la venta y persistió en su actitud evasiva, omitiendo hasta la fecha la restitución del vehículo y habiendo dispuesto del mismo como propio sin autorización alguna.

Para la fiscalía, las maniobras evidencian un patrón de conducta basado en la generación de vínculos de confianza, el uso de una supuesta solvencia económica y la implementación de estrategias dilatorias para evitar cumplir con las obligaciones asumidas.

La causa continuará en investigación mientras el imputado permanece en libertad bajo condiciones, a la espera de la evolución del proceso judicial.